Eh. Es complicado hablar de ésto, realmente, ya que ha de ser el libro, no sólo de Onetti, pero en general, que más paja tuve al leer, por un lado bien, y por el otro no sé qué tanto mermara el impacto e inmersión, pero me alegró poder contar a diario con ese único o ese par o esa tetralogía de capitulitos cortos que leer a las 8am o a las 11am, a la hora que fuera a dormir en ese día en especifico, hasta retrasarme tanto que el prestamo en la biblioteca venciese, que era de 14 días, y tuviera que devolverlo, pero atrasarme un día porque apenas iba por la mitad del libro, y ayer mismo me lo terminara, leyendo 100-150 páginas de un golpe, desde las 5am que madrugué, hasta no sé bien cuándo.
Pero al terminar con éste, luego debú acabar también de leer Los libros sin tapa, de Hernandez, que también lei con pachorra funesta, y luego bañarme e ir en sacras flatulencias hasta la biblioteca a último momento y devolverlos, a la vez que renovar Novelas y cuentos I de Lamborghini, aún si ése ni siquiera lo llegué a ojear, para empezar; todo por el simple hecho de haber pasado las dos semanas más embrutecidas y desesperantes de todo el puto año. Y haber arrancado Azure Dreams, habladole a Ella (que Dios le bendiga), entre otras mierdas igual de tontas e insulsas.
Cuestión que, anecdotas personales de lado, creo, no sé muy bien, pero. Estoy entre el cuatro, de gustar mucho, y el tres, de gustar un maso; porque aquí, por primera vez, me fue distinta la impresión, no es que, iba fenomeno, hasta el final desinflar o diluir la llama, pero al contrario, fue todo en aumento y el final me enamoró de nuevo, al igual que el principio, pero a la vez y siento que tematicamente, se toma un poco reiterativo Onetti, sacando el suicidio y la autodestrucción de la manga, una vez más, como remate de una narración.
Que nada tiene de malo por si solo, claro, y menos cuando se efectúa tal forma el truco, la práctica, o exactamente, la concreción de toda práctica previa, siendo que aquí, siento, extrapola el suicidio a lo colectivo, el esfumarse del individuo, determina la destrucción perpetua y rutilante del entorno mismo, se da entonces, una especie de caracter y desenlace puramente revolucionario, o reaccionario, y una respuesta directa, creo yo, a su exilio del Uruguay y demás joyitas que diera ésta historia de brutos e imbeciles y las dos cosas a la vez, al poder y con garrote en mano, asesinando a quienes deseen, libremente y en nombre del bien ; ).
Vease cuando habla Barrientos de su pasado laburante, o Medina al proponer que la pasión fascinante de ser Dios, ataca a quienes no nacen en el privilegio de una vida en orden. O cuando habla de Hiroshima y Nagasaki, muy por encima, como suele hacer el gran Juan Carlos, o cuando dice; todos los politicos ser iguales, sólo precisar de algo de poder, para empezar a reventar cráneos, o para lograr la maestría en el acto mismo, aún si, claro, a Medina se lo estima mucho, je je.
También veo un reiterarse de la ambiguedad de La cara de la desgracia, junto a la imaginación de Medina sobre la infancia de Seoane. También veo algo del pozo, o bah, veo textualmente citas y Dejavús plenamente intencionales, por parte de Onetti, de toda su obra, pero puntualmente de el inicio de El Pozo, al meterse Medina en el mercado. También de Juntacadaveres, obvio, se cita a Lanza. Mención aparte para la maravilla, que me hizo extasiar y sentir lloroso, del capitulo llamado La tentación, con un Larsen resucitado y magnifico, mostrandole un pedacito suelto de La vida breve, eso sí que jamás se lo vi antes a Onetti. Luego, los saltos de tiempo, me recordaron a Tierra de nadie. La presencia constante y permeable de la violencia, un poco a La vida breve, creo, a la queca, Gertrudis y Brausen, hasta al propio triangulo Seoane, Medina, Frieda, puedo ver un algo de empape del de Brausen, Queca, Ernesto, o tantos otros de aquella otra novela, tan vieja y entrañable.
Y bueno, podría seguir ahondando en similitudes y etcetera, pero no le veo el sentido. En resumen, el principio amé, porque sentí a Onetti explotar al máximo su tan bello sentido del humor, como en partes de El astillero, Para una tumba sin nombre, Jacob y el otro, y quien sabe cuántas ocasiones más. Y a su vez la desesperación hiperconciente de La vida breve, El pozo y Juntacadaveres, en la segunda mitad y el desenlace. El tema, al rato de explorar esas intensidades, siento que habia grandes lagunas donde se perdía el sentimiento, un poco, posiblemente por intención, pero siguiendo para mí, siendo una lástima, personalmente. Eso no quita que, lo de la ola, la charla de Seoane y Medina sobre la Colt, el cuadro de Gurisa, la primer aparición de Juanina y su feto y su tía, el final y cierre PERFECTO para la ciudad y ésta novela, la aparición de Larsen, y algún que otra cosa extra, no me hayan extasiado, fascinado. No, no es eso.
Lo que es, que en el entretanto, me bailó demasiado la vela y, no puedo no enojarme de la dificultad que supuso para distinguir claramente las letras, ¿tá? y de ahí que me debata entre el 3 y el 4, algo que podía haber sido un 5 tranquilamente. Como viene pasandome con Onetti, claro, sólo que en éste caso, siento es aún peor la disparidad general en mis sensaciones finales, gracias a los grandes distanciamientos y lentitudes (meaculpa, claro está), o el mero hecho del nivel de belleza que irradian los climaxes de Onetti en ésta novela, en comparación con los segmentos un poco intermedios. También Seoane pescador y Medina laburante, me agradaron mucho, claro... pero, no lo sé.
Gran novela, un diez si se quiere, pero por hoy, me quedo en el tres, para forzarme nuevamente a releerla al acabar la bibliografia restante de Onetti. Ya que, por cierto, me hizo chillar de enojo (y envidia), que mientras leía la novela, vi que al principio, había una anotación ajena (gracias biblioteca ja ja), que en una parte referenciaba un cuento de él, QUE NO LEÍ, y supongo que sería por lo mismo que sucede cuando calca letra a letra el inicio de El pozo, un Dejavú o algo parecido, algo que NECESITO vivenciar yo también, y por eso releeré ésta maravilla algún día y, espero no rectificar, pero subir el puntaje y mi nivel de divertimento y placer, en término general. Hasta entonces, hasta luego Onetti, y como siempre, te quiero mucho. Creo que eso es todo, aún si esté seguro que no, lo siento, pero acá me callo por hoy.