La palabra MacGuffin es una expresión acuñada por el cineasta Alfred Hitchcock, que designa a una excusa argumental que motiva a los personajes y al desarrollo de una historia, y que en realidad carece de relevancia por sí misma. El MacGuffin de este panfleto es Roma. En realidad no es otra cosa que una muy mediocre obra, que no aporta nada, y que busca el aplauso de cuatro "cayetanos" o "alvises" de turno, y que parece pensado por un fascistillo de cuarta y presentado en 1º de Fachosfera de Primaria.
Roma se ha convertido en una especie de comodín primigenio para hablar de España. Venden el idioma, el urbanismo, el Derecho...por cierto, debe ser el Derecho de antes, porque seguro que la legislación actual, ya no la respeta tanto este tipo de autorcillos. Por supuesto, no vas a encontrar los crímenes atroces de los romanos cometidos en Hispania, que son el pueblo que más gente mató a sangre fría, infnitamente más que los sarracenos. Pero no, la civilización es la que mola, aunque maten a 20.000 habitantes en Cauca después de engañarlos, y quemen vivos a muchos de ellos. Pero si tienen Leyes. A dónde vas a parar. Como la OTAN, que también tiene leyes. Qué salvajes eran los celtas. Y los iraníes ni te cuento.
Los buenos son Calígula, Bush, Aznar, Nerón y El Cordobés, además de Paco Álvarez.
Las bazofias pseudohistóricas que han proliferado en los últimos tiempos deben servir solamente para limpiarse el culo, ya que son mierda.
PD: En realidad tenemos a los romanos en gran estima porque nos consideramos sus herederos culturales y casi étnicos. Pero repasando su Historia, no hubo una cultura mas cruel y traidora que la romana. Es difícil encontrar mayor infamia, crueldad, traición, asesinatos, genocidios...por parte de ningún Imperio de la Antigüedad de ese calado. Precisamente se triunfa sobre los demás por violencia, no por bondad. A mayor poder de una civilización, mayor es su legado tenebroso. Roma es medalla olímpica. Pero ya se sabe, los apaches, los vacceos o los hotentotes son los bárbaros, se lo tienen merecido.
Ya que le gusta tanto la lengua española, pues ahí van un par de términos que definen perfectamente esta obra y su autor: Panarra y tiralevitas.