Hija de un padre anarquista y una madre católica, la escritora Armonía Somers (1914-1994) es una de las propuestas más estimulantes del siglo xx literario en Latinoamérica. Una escritura que se expande y se libera de ataduras para subvertir las tradiciones, desmoronar mitos, fracturar estereotipos, trascender los recursos expresivos o explorar una imaginación sin límites. Una narrativa en la que aflora siempre el coraje para cuestionar prejuicios sobre la homosexualidad, el aborto, la violencia de género, las maternidades, la identidad y la fe. Una escritura que no requiere más explicación: «El cuento, y también la novela deben llegar vírgenes al lector. A quien no capte hay que dejarlo en su penumbra mental. Yo tengo muchos de esos con la candileja a media luz».
Prologado por la especialista María Cristina Dalmagro, el presente volumen reúne su narrativa breve completa constituida por El derrumbamiento (1953), La calle del viento norte y otros cuentos (1963), Todos los cuentos (1967), Muerte por alacrán (1978), Tríptico darwiniano (1982), La rebelión de la flor (1988) y El hacedor de girasoles (1994). Como bonus track una miscelánea de diversos textos que profundizan en la reflexión y el análisis de la escritora sobre las luces y las sombras de su escritura y su lectura, destacando la inclusión del inédito guion cinematográfico de su reconocido cuento «Muerte por alacrán».
Armonía Liropeya Etchepare Locino, más conocida como Armonía Somers, fue una escritora uruguaya. Junto a la escritora Cristina Peri Rossi, es una de las cuentistas contemporáneas más importantes de Uruguay a partir de la década de 1950.
Cuentos completos confirma que Armonía Somers escribió desde un territorio difícil de domesticar. Sus relatos no buscan la comodidad de una interpretación inmediata; avanzan por zonas donde el deseo, el cuerpo, la culpa, la violencia y lo sagrado conviven sin aceptar fronteras estables. Esa incomodidad no es un recurso de provocación, sino la condición misma de su escritura.
Cada cuento parece inaugurar un universo propio, aunque todos comparten una atmósfera reconocible. Lo cotidiano se desplaza lentamente hacia lo inquietante sin que exista un punto preciso donde ocurra la transformación. Somers domina esa transición con una naturalidad desconcertante, obligando al lector a aceptar que lo extraño puede surgir de los gestos más ordinarios.
También sorprende la libertad de su lenguaje. Hay una prosa de enorme densidad simbólica que nunca pierde intensidad narrativa. Sus imágenes no buscan adornar el texto; funcionan como una forma de pensamiento, capaz de revelar dimensiones del ser humano que rara vez aparecen expuestas con tanta radicalidad.
Leer estos cuentos hoy produce una sensación singular. No parecen escritos para una época determinada, sino desde un lugar donde las convenciones literarias dejan de importar y solo permanece la exploración obstinada de aquello que la literatura suele rodear, pero pocas veces se atreve a mirar de frente.
Los cuentos de Armonía Somers, seudónimo de la escritora de la célebre, escandalosa y excelente novela La mujer desnuda, son igual de cautivantes, poderosos y peligrosos que el resto de su obra. Hay algo extraño en el lenguaje de Armonía; un desequilibrio, un síntoma, un desencaje que es todo menos una armonía. Cuentos como Muerte por alacrán, donde a partir de un episodio de diferencia de clases sociales se introduce una amenaza invisible que desencadena la locura, el frenesí, el fervor, y deja expuestos a todos los personajes desde sus costados más oscuros. O un cuento como El desvío, que valiéndose del recorrido tópico del viaje en tren como metáfora de la vida, produce desplazamientos temporales en la historia que habilitan múltiples interpretaciones. O un cuento tan breve, simple y conmovedor como lo es Historia en cinco tiempos, sobre un hombre en un contexto de absoluta marginalidad que lo va perdiendo todo progresivamente: su mujer, su gallo, su perro y su caballo, hasta que un final inesperado y quizás onírico propone la idea de una vida cíclica, que siempre acaba y vuelve a recomenzar. Lean los cuentos de Armonía Somers: son un viaje de ida hacia el universo extraño de una gran escritora.
Leí sólo los primeros dos bloques. El cuento inicial -‘El Derrumbamiento’- me gustó; pero sufrí todos los subsiguientes. Somers escribía con una clara intención de “desorientar” al lector, sin embargo no sólo muchas veces su estilo se pone en el camino empantanando el ritmo con esa forma fatigosa de usar los símbolos, sino que ese enrevesado es fútil porque las temáticas y conceptos de gran parte de los cuentos son completamente entendibles y fáciles de captar. Somers estira y estira queriendo confundirte y sólo logra cansar. Cuentos de 10 hojas los hace sentir de 50.
Las premisas de los cuentos son una verdadera genialidad. Pero la lectura no es ligera, es reflexiva. No es un libro para pasar la tarde, es un libro para analizar cada frase con detenimiento.