Por muy lejos que esté, por muy pequeña que se haya vuelto, si una roca, piedra o grano de arena pudiese hablar y responderte a la pregunta ¿Cuál es tu nombre?, todas, sin excepción, responderían Montaña, ¿no es evidente?
Entiende esto cuando digo que estoy en tus manos.
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dos libros de manuel mata leídos, dos experiencias de lectura que me han hecho sentir como imagino que deben sentirse las protagonistas de las películas de disney channel de instituto cuando el malote guapo de la clase se gira en su mesa para hablarles
que pena que leer poesía sea una experiencia tan fugaz, tan rápida que apetezca dosificarla y devorarla a partes iguales… gracias a mis amigas por regalármelo
Movida -como en una danza de preguntas como piedras que hacen círculos y se repiten eco, eeeeco, en la superficie de un lago- por esta sensibilidad del autor, tan ingenua, tan cotidiana, tan especial.
“Saco la mano por la ventana se me empapa y me lamo los dedos como si la lluvia saliera de ti.”
El otro día comentaba el libro con un amigo y no sabía bien cómo catalogarlo. Él con mucho acierto me dijo que «es un libro escrito por un niño». Y qué razón. Manuel siempre ha tenido mucho duende y su pequeyó no se queda atrás. El resultado es esta maravilla.