Un gramófono, una última voluntad, un mensaje cifrado y dos escritores que tratarán de descubrir una historia de amor entre las filas de la Resistencia Francesa durante la II Guerra Mundial.
A pesar de su mala suerte, Nieve tiene una exitosa carrera como escritora. O la tenía. Hasta que las musas la abandonaron después de la muerte de su madre.
Por eso decide regresar al pueblo de su familia, en el valle del Loira, dispuesta a desenterrar los fantasmas del pasado.
Lo que no espera es encontrarse allí con el único hombre que derritió su corazón de hielo.
Alain ha recibido una pista muy importante para acabar la secuela de su gran best seller y está dispuesto a todo por conseguirla. Sin embargo, no cuenta con que eso le lleve a su rival literaria, con la que compartió una inolvidable noche en París.
Juntos deberán descubrir qué fue de Pierre Leroux, un muchacho de la Resistencia que tuvo un papel esencial en la lucha durante la ocupación alemana y que desapareció sin dejar rastro.
¿Qué significó el mensaje encriptado Romeo besa a Julieta?
¿Puede el amor florecer en los tiempos más oscuros?
Bajo este título, Natalia Sánchez Diana nos presenta dos historias de amor entrelazadas, donde la resistencia francesa, la escritura, el mundillo literario en Francia y las relaciones paterno-filiales tienen un gran protagonismo. He sufrido con la historia de Pierre (Yo soy resistencia) y me ha encantado imaginar a Alain con el rostro de Gaspard Ulliel (adivinar el muso de la autora con la primera descripción fue de chiripa).
Me gusta mucho la forma de escribir de Natalia, delicada, sensible y con las frases siempre justas, ni una palabra sobra, pero me han faltado páginas. Yo quería saber más, disfrutar a sus protagonistas más.
Para quien sepa encontrarlas, la novela está repleta de referencias al cine y la literatura franceses, desde Amelie a La elegancia del erizo (esa portería!!).
Fantástica historia, como todo lo que escribe Natalia!!
Nos situamos en un mismo escenario, aunque en dos épocas distintas: 1944 y 2008. Saint-Georges-sur-Eures es un pequeño y encantador pueblo francés que fue bastión de la resistencia francesa durante la Segunda Guerra Mundial. Un mismo edificio, la mansión Laurent, sirve de fondo para dos tramas que se entremezclan.
Los capítulos se van alternando entre presente y pasado para ir desvelándonos una historia que tuvo lugar años atrás, pero que afecta a los protagonistas del presente. Las diferencias entre ambas historias viene marcada también por los tiempos verbales, en pasado para narrarnos los hechos de la guerra, y en presente para la historia actual. Las dos tramas se nos van desvelando poco a poco, como en una espiral.
Nos encontramos a cuatro personajes principales. En el pasado: Pierre e Ivette; en el presente: Nieve y Alain. Los cuatro están muy bien definidos, y nos permiten ver con claridad las diferencias entre las dos épocas: la dureza de la guerra y el glamour del mundo literario parisino.
El romance entre Pierre e Ivette surge con rapidez, como una mecha que se enciende apenas le acercas una cerilla. Un romance así es comprensible en el contexto de la guerra, cuando la posibilidad de morir está a la vuelta de la esquina. Pierre es un joven, salido apenas de la adolescencia, que ha crecido apresuradamente a causa de las circunstancias. Ha visto y vivido demasiado, pero nunca ha perdido la pasión por aquello por lo que lucha, y esa misma pasión la refleja cuando se enamora. Quizá los únicos días felices en medio de la dureza de la guerra.
Ivette es una mujer fuerte, luchadora. Ella nos muestra el papel de las mujeres durante la guerra; un papel activo y fundamental, y muy bien documentado. A pesar de ser mayor que Pierre, no duda en aprovechar la oportunidad que el amor le ofrece.
El romance entre Alain y Nieve, en cambio, se basa en las segundas oportunidades, pero también en la superación de miedos, en las historias del pasado que arrastran los dos protagonistas. Un amor que vuelve a florecer cuando el destino los reúne de nuevo. Nieve es una mujer muy herida, con un odio arraigado que irá superando gracias, precisamente, al pasado.
Las historias están muy bien trabadas, como en un engranaje perfecto, y vas pasando de una a otra queriendo saber cada vez más, hasta llegar a un final que, si bien no es del todo inesperado, me ha parecido el mejor final que la historia podría tener, el broche perfecto. Además, el estilo de Natalia tan ameno, con un toque de melancolía (que le viene bien a la historia) y con un cierto carácter poético, convierte en una delicia la lectura. Una historia muy recomendable.
Qué bonito descubrimiento ha sido la autora. Tiene una prosa preciosa, musical, que te mantiene con las emociones a flor de piel durante toda la historia. Se trata de una novela corta y a la vez intensa, que narra dos historias de amor en dos épocas distintas, con giros en la trama muy bien llevados. Es de esas historias en las que destaca tanto la trama como la increíble forma de contarla, su tono y su ritmo. Un auténtico placer para las que disfrutamos de las historias de amor contadas con delicadeza.
Dos preciosas y conmovedoras historias de amor se entrelazan en esta novela maravillosa que se ha convertido en una de mis favoritas de la autora. Dos escritores rivales en plena sequía creativa siguen las pistas para desentrañar un misterio del pasado; su investigación les lleva a una intensa historia de amor en los tiempos de la Segunda Guerra Mundial.
En la parte del presente nos encontramos a Nieve, una mujer rota que exorciza sus demonios a través de la escritura, y a su rival, Alain, un hombre bueno, dulce y a veces cobarde ante la vida. Ambos se encuentran inmersos en una investigación que los lleva a indagar en las filas de la resistencia francesa, mientras descubren los sentimientos que los unen y nos permiten reflexionar sobre el mundo de la literatura, pero también sobre el éxito, la ambición y las relaciones paterno-filiares.
Con su prosa delicada, llena de sensibilidad, la autora ambienta en la parte del pasado la dureza de la guerra, un mundo marcado por el miedo, la traición, el odio y la supervivencia a cualquier precio. En un ambiente tan oscuro, florece un amor secreto, que nos regala capítulos conmovedores, de esos que tan bien se le dan a Natalia para dejarnos con el corazón encogido.
Como apunte, en el texto se encuentran escondidas multitud de referencias a la cultura francesa. A lo largo de la novela encontramos pequeños homenajes a libros y películas galos, como Chocolat, Amelie, La elegancia del erizo… Me ha parecido un detalle precioso que hace aún más redonda esta historia.
Una novela con dos historias de amor entrelazadas y con la resistencia francesa de telón de fondo. Me han encantado Nieve y Alain porque son personajes muy bien definidos, con sus defectos y virtudes y sus traumas también. La autora consigue magistralmente que los conozcamos y entendamos sin extenderse innecesariamente. Quizás esta economía de palabras sea la causa de que la historia se me haya quedado corta y, en cierto modo, inconclusa. Finaliza un poco abruptamente aunque se cierra parte de la historia, pero quedan hilos sueltos que me hubiese gustado ver resueltos. Por esto último, mi puntuación son 4 estrellas. Esta autora nunca nunca defrauda con sus obras.
Es la primera vez que leo a la autora y me ha gustado mucho su pluma. Nos encontramos con un libro que contiene dos historias, que ocurren en diferente época y que estan contadas en capítulos cortos y que se lee muy ágil. Nieve y Alain, nos harán entender la unión de ambas historias y el porque de muchas cosas en esta historia de romance histórico. No suelo leer novelas históricas pero esta me llamó la atención y me alegro de haber tenido la oportunidad de leer.
Un bonito libro sobre dos historia de amor ( una en la II GM y otra en él presente que se entremezclan).
A pesar de que me ha gustado creo que se podría haber sacado más partido a los dos historia porque se me han quedado cojas de contar más cosas ( tanto de la resistencia como del presente)!
Cuando leí “Libélulas en Bangkok” supe que no sería la última vez que comprase una novela de esta autora. Ahora repito con ella disfrutando de Romero besa a Julieta. Pero no nos engañemos, a pesar de que el título puede parecer otra cosa, no es sino el santo y seña de dos activistas de la Residencia francesa en tiempo de la Segunda Guerra Mundial.
Está narrada en dos tiempos, pasado y presente, y se van alternando de modo que podemos conocer dos historias distintas y preciosas.
Una, transcurre en 1944, durante la ocupación de los alemanes, cuando en París se soñaba con la liberación y se moría por conseguirla. Ivette es un punto importante en esa Resistencia que dio su sangre por erradicar la bandera de los nazis, una joven de altos ideales, valiente y arriesgada. A las órdenes de Pierre Leroux, hará todo lo que sea necesario para vencer a los invasores. La historia de amor entre estos dos personajes es preciosa de verdad y tremendamente emotiva. Y cuando él desaparece tras una de las misiones, el mundo de Ivette se viene abajo. Debe seguir colaborando hasta que París es liberado de los enemigos. Pero ya nada será igual.
La otra historia, la del 2008, no es menos interesante. Dos escritores que han conseguido sobresalir en el mundo de las letras, y que han tenido un romance de una noche, vuelven a encontrarse en un pequeño pueblo francés. A Alain le lleva saber más de Leroux, el personaje central de la novela con la que ha ganado el reconocido premio que le da la fama. Quiero, necesita saber qué fue de él después de su desaparición. A Nieve la arrastra la promesa hecha a su madre moribunda y las pistas, sutiles, que le ha dejado en ese pueblo; claves que debe ir interpretando para descubrir la verdadera historia de su familia, mezclada con la de Pierre Leroux.
Me ha encantado pasearme por el París ocupado, conocer a Pierre y a Ivette, disfrutar de su preciosa historia de amor, y viajar a cada poco al 2008 participando con Nieve y Alain en el descubrimiento de las misteriosas circunstancias del pasado, mientras suspiraba también con su tierno romance.
Una novela que me deja con lágrimas de emoción. Me ha gustado mucho. Mucho.
Presente y pasado se van enlazando de una manera tan ágil que te bebes la historia en un suspiro. Esa sensación nuevamente de querer avanzar pero no acabar. Me ha gustado mucho la pluma de la autora en esta historia de amor entre las filas de la resistencia francesa.