Cuando el señor tiene sexo con la esposa del siervo en su noche de bodas, la noche dura dos meses y el señor es un vampiro… Muchos señores feudales tienen sexo con la esposa del siervo en su noche de bodas, pero al señor de Tromsø le sabe a poco. Exige que los hombres se casen al principio del invierno, cuando el sol de Noruega no alumbra, para poder gozar durante dos meses del derecho de pernada.
Los vikingos transigen a cambio de protección. Total, el señor es un vampiro: no desea el virgo, solo les chupará un poquito la sangre mientras la aurora boreal brille en el cielo nocturno, y luego las devolverá más dóciles. En la Edad Media, la honra es sagrada, pero ¿alguien ha tenido en cuenta la voluntad de las mujeres?
Un vampiro escrupuloso, una dama esquiva, un joven despechado, un capitán curtido, un abuelo murciélago, un cura borracho, una monja forzuda y un enano jorobado, enredados en La noche de Tromsø. Una novela bizarra de vampiros vikingos.
Una novela corta y muy divertida, está todo resumido en el subtítulo: vampiros, vikingos y bizarro. Los personajes son todos brillantes, bien trazados; cada uno tiene características propias que los hacen fáciles de recordar y muchos detalles que aportan al humorismo general. La trama lleva al lector por aventuras bastante delirantes, todo en aras de la diversión. Sin embargo, las acciones de los personajes son coherentes y entendibles en su motivación. Lo bizarro está más dado por el tono de la narración y las descripciones, que por las peripecias en sí (excepto algunos casos como las botellas del agua bendita...). La ambientación es muy buena también, nada como una noche de seis meses para tener un señor feudal vampiro. Vampiros, una doncella guerrera devenida madre superiora, marineros vikingos y un enano jorobado participan de este libro, donde la genial película "Danza de los vampiros" se baila con el ritmo de las canciones de guerra de los nórdicos.