Batman Jekyll & Hyde, Paul Jenkins
La lectura de este título ha sido un camino tortuoso. El primer elemento que llamó mi atención fue el arte de su portada, en manos del dibujante coreano-estadounidense Jae Lee. Esa primera portada, la del #1, evoca a un estilo que para el año de su publicación (2005) resulta vintage. ¿No soñamos los lectores del murciélago más de esas historias de las décadas de los ochentas y noventas que evocaban al enfrentamiento de Batman contra cuestiones filosóficas del bien y del mal? ¿No deseamos a este murciélago surreal en un mundo completamente verosímil y cruel?
Ahora, al haber concluido mi lectura, me doy cuenta de que esta serie que consta de seis números es obra de la nostalgia. No quiero decir que la historia en sí es mala, no, de hecho es una bien estructurada, que hace que las motivaciones de Batman trasciendan a la muerte de sus padres. Algo que critico de los arcos argumentales actuales, como es el caso de Batman Rebirth, es el hecho de que hacen de las motivaciones más obvias de Bruce Wayne fundamentales para sus historias: la muerte de sus padres. Es como en el #6, en el que Batman revela su identidad a Gotham Girl sólo para solidarizarse con el sufrimiento de su pérdida; o como en el #23 en el que Batman reclama a Swamp Thing cuando éste menciona que Batman no comprende el dolor de la pérdida de un padre, lo cual hace encolerizar al enmascarado. Quizá esto sea solamente obra del escritor Tom King, sin embargo, creo que personalmente alucino el asesinato de Thomas y Martha Wayne de tantas veces que ha sido sugerido. Creo que el recuerdo del sufrimiento de Bruce Wayne tras la pérdida de sus padres se manifiesta con el sencillo ritual de seguir poniéndose el traje de Batman. ¿Necesitamos más recordatorio que éste? Considero que el género ha alcanzado una calidad narrativa tan alta, que este tipo de recursos son innecesarios. Me he desviado un poco, regresemos a Batman Jekyll & Hyde.
Mi punto con la crítica anterior, es que esta novela gráfica es nostálgica al grado de que los eventos son desencadenados por una motivación filosófica de los personajes para llevar a cabo sus acciones (generalmente esta motivación es por parte del villano, como es en el caso de The Killing Joke). Pocos cómics han sido así desde los ochentas, y pocos ejemplos como éste (o incluso Joker, de Brian Azzarello) mantienen medio viva esta corriente. La historia es curiosa pero un poco repetitiva: una serie de asesinatos sanguinarios son misteriosamente efectuados por civiles comunes y corrientes, quienes masacran a sus familias. Mientras tanto, Two-face (o Harvey Dent) orquesta un escape de Arkham Asylum cuando las últimas esperanzas son depositadas en un tratamiento para desprenderlo de su mitad malvada. Batman, entonces, se encuentra en el típico rastreo del villano en su guarida secreta con el fin de atraparlo y frustrar sus malvados planes. Al llegar al escondite de Two Face, éste logra atrapar a Batman por medio de sus secuaces babuinos. Teniéndolo bajo su poder, Two Face nos plantea la primera fase de su plan: hacer a Batman confesar su identidad secreta por sí mismo por medio de un narcótico que pretende unificar la dualidad de personalidad que poseen todas las personas. El plan se ve frustrado por la lucha interna que lleva Batman contra sus propios fantasmas, que resulta victoriosa, lo ue hace a Two Face recurrir a liquidar al murciélago sin siquiera (bajo su propia voluntad) consultar su identidad él mismo quitándole la máscara. Oportunamente, Batman no está muerto realmente y logra escapar de las garras de Harvey Dent, regresando a casa con su fiel mayordomo, Alfred Pennyworth. Ahora a salvo, junta sus fuerzas con las de el Comisionado de Gotham City, Jim Gordon, para frustrar la segunda fase del plan: envenenar el drenaje de la ciudad con el fin de contaminar a toda la población. Aún con los esfuerzos de Gordon por cortar el suministro de agua de la ciudad a tiempo, Two Face liquida su plan frente a las narices de Batman: ha suministrado helado adulterado con el narcótico a los asistentes de una feria. El murciélago da con Dent y desata un combate con el villano que deriva en el auto-mutilamiento de la otra cara de Harvey Dent, que en el cómic lo nombran Murray. Dent sobrevive, y el cómic termina con la anticipación de que tras un tratamiento médico, Two Face no volverá al crimen.
Un aporte que el cómic brinda al personaje de Harvey Dent (y no tengo información de que sea canónico, ni había escuchado de), es el abordaje de la niñez de Harvey Dent como una maldad inherente, que en su adultez termina siendo exteriorizada por el ataque con ácido que lo deja deforme de un lado del rostro. En esta historia, la otra cara de Harvey (o Mr. Hyde) es una manifestación de su hermano que asesinó años atrás, llamado Murray. El arte para llevar a cabo esta narrativa es magistral, el cual es ejecutado por Jae Lee (los primeros tres números) y por Sean Phillips (en los últimos tres números). Considero que el personaje de Two Face para retratar la dualidad es un arma de doble filo: aunque resulta obvia la analogía de la novela de R.L. Stevenson, El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde, retrata también la dualidad del murciélago: quizá es Batman la identidad del doctor Jekyll (una naturaleza guiada por la razón) y Bruce Wayne es la de Mr. Hyde (una naturaleza guiada por el sinrazón). Así, Batman se encuentra en una lucha constante contra la razón y el sinrazón, lo que lo asemeja más a su contrincante. Siguiendo esta filosofía introducida por Two Face, las motivaciones de este personaje se ven claras: entiende la lucha entre el justiciero y el hombre bajo el disfraz.
La otra cara de la moneda en esta novela gráfica, es el desencanto que con el que se encuentra uno al darse cuenta que nos están contando la misma historia que nos han contado desde hace veinte años (no digamos de toda la historia de Batman, en general). Un súper villano decide realizar un gran e ingenioso plan malvado para poner a prueba las limitaciones físicas y psicológicas de Batman con el fin de probar sus traumas filosóficos en el justiciero. The Killing Joke (1988) o Arkham Asylum: A Serious House on Serious Earth (1989) son algunos ejemplos muy similares a esta premisa. No niego que la introducción de Two Face en esta psicología del murciélago está bien planteada (algo se agradece aún así al utilizar a este personaje, puesto que por lo general quien realiza esta suerte de planes es el Joker), sin embargo, de alguna forma debería evolucionar la manera de contar una historia de Batman. Por eso mencioné anteriormente la serie de Rebirth: me parece frustrante y retrocesivo que las motivaciones de Batman en su más reciente serie sea la muerte de sus padres. Quizá no he leído las suficientes historias de Batman, sin embargo, actualmente me pregunto cuál será la evolución narrativa en un futuro del murciélago. Aunque quizás ya se haya escrito todo lo que necesitamos saber de él.
17 de julio de 2017