La hacienda San Gabriel, vista y padecida por un adolescente, constituye para él un mundo de contrastes y de experiencias inéditas, favorecidas por un tío licencioso y una prima cautivante.
La hacienda representa en la novela un lugar de paso para algunos personajes, mientras que una especie de hábitat natural para otros. El lector es testigo de las historias que se tejen entre estos personajes, siempre en torno a la acuciosa mirada de Lucho, el protagonista.
En algún sentido, la estructura básica de esta novela es la relación que mantiene el protagonista con su prima. Sin embargo, la historia se desenvuelve en varias direcciones, lo que al final plantea un paisaje frondoso y lujurioso, un tapiz extraño en el que lo central se esconde en hilos invisibles y complejos, como la mirada del narrador.
Julio Ramón Ribeyro Zúñiga was a Peruvian writer best known for his short stories. He was also successful in other genres: novel, essay, theater, diary and aphorism. In the year of his death, he was awarded the Premio Juan Rulfo de literatura latinoamericana y del Caribe. His work has been translated into numerous languages, including English.
The characters in his stories, often autobiographical and usually written in simple but ironic language, tend to end up with their hopes cruelly dashed. But despite its apparent pessimism, Ribeyro's work is often comic, its humor springing from both the author's sense of irony and the accidents that befall his protagonists. The collective work of his short stories is published under the title La palabra del mudo (The Word of the Mute).
Ribeyro studied literature and law in Universidad Católica in Lima. In 1960 he immigrated to Paris where he worked as a journalist in France Presse and then as cultural advisor and ambassador to UNESCO. He was an avid smoker, as described in his short story ¨Sólo para fumadores¨ (Smokers Only) and he died as a result of his addiction.
San Gabriel es una hacienda en el norte de la sierra de Perú donde Lucho, un adolescente limeño, es enviado para evitar que el ocio lo consuma en la ciudad.
Ya en el campo, en un paisaje muy diferente a la costa en la que había vivido hasta entonces, Lucho es testigo de la vida en la hacienda: los huéspedes habituales y los visitantes ocasionales, el alcohol y las fiestas, las intrigas y secretos familiares, pero también, un poco de pasada, la dura realidad de los campesinos en una mina de tungsteno.
En esa antigua casona, además, conoce a su prima Leticia, una chica caprichosa y difícil que acaba por seducirlo, siempre jugando con sus emociones.
Esta novela —la primera de Ribeyro, que en general escribe sobre la vida en la ciudad— es una historia de iniciación en la que Lucho va tomando conciencia de su realidad y convirtiéndose en hombre, pero además exhibe sin proponérselo la decadencia de un estilo de vida, el latifundio, todo visto desde los ojos de un adolescente cautivado por el deseo y asombrado por la vastedad del campo a su alrededor.
Lucho, adolescente huérfano, es llevado a pasar con su tío una temporada a la estancia San Gabriel, en la sierra.
Las relaciones entre sus habitantes, y la presencia silenciosa de los indios, son descriptas como una crónica, sin hacer interpretaciones ni tomar partido; una novela para leer tranquilo, en la que el final no tiene importancia; muy buena.
Esta novela de Ribeyro es genial, es fácil identificar la narración citadina usual en su escritura, la descripción de personajes y sus conductas reconocibles en su estilo narrativo, que, como siempre, tienen bastante atractivo.
La novela atrapa desde el principio, sin embargo los dos o tres últimos capítulos se me hacen lentos, forzados, huérfanos de final, sin perder claro la magnífica forma de narrar claro.
Algo que podría identificar mejor a esta novela es describirla como "un cuento largo de Ribeyro ambientado en la sierra peruana" La edición que leí tiene una advertencia, en la cual el autor señala no intentar hacer una crítica a la situación del indio en el Perú o hurgar en el indigenismo, no obstante, me parece que su vinculación lectora con los escritos de Arguedas; Vallejo, Alegría o Valdelomar puedan haberlo influenciado, pues sus paisajes tienen bastantes pasajes comunes más allá de la similitud en los ambientes. Quizás esto sea mi parecer y haya sido imposible narrar una historia ambientada en la sierra y en esos años que no hable sobre el abuso indígena, la explotación en las minas, la decadencia de las haciendas, la corrupción de funcionarios y un poco de lo mágico de la sierra.
La historia trata sobre Lucho(no recuerdo leer su nombre dos veces), un joven que termina su adolescencia sin aparente interés del futuro, habiendo quedado sin padres acude a la casa de su Tía, casada con Felipe, quien decide llevarlo a uno de sus trabajos, una larga travesía los lleva hasta la hacienda San Gabriel, y conocer a su propietario Leonardo y su esposa Ema, a sus primos Leticia, Alfredo, luego se sumarían los hijos extramaritales de Leonardo, Ollanta y Lola.
Ribeyro es experto en narrar las cuitas juveniles y el juego de adolescentes entre Leticia y Lucho son genuinos, el orgullo y la humillación los llevan a comprender que hay atracción sin embargo el lector solo podrá saber que Lucho lo acepta sin admitirlo concretamente. Leticia está comprometida con Tuset, aunque el le es indiferente, sobre ella creo que su más grande deseo al final es irse de la hacienda, durante la novela intenta al igual que Lucho encontrar el camino que seguirá, por ello intenta muchas cosas, ser la señora de la casa, ser una esposa, ordenar, ayudar, luego hasta tener conocimientos parabormales. Por ello acepta el compromiso con Tuset pero después se desanima y gracias a que su prometido aparentemente tendría otra familia en otro lugar todo se canceló.
Lucho ante el inminente compromiso decide irse a una mina para ganar dinero, sospecho que lo hizo para competir contra Tuset, porque este venía de una familia de dinero. La mina no es un lugar habitable, allí conoce al capataz el sordo, ve a los trabajadores y presencia las carencias y mínima paga allí descubre que esa vida no rinde los réditos que el busca, regresar luego de un accidente en que muere un trabajador.
En la hacienda hay bastantes personas, el personaje más resaltante es Jacinto el hermano de Leonardo, tratado como loco, está Daniel y La Gringa, ella se lía con Felipe. Cuando regresa Lucho y le es más notorio los esfuerzos que hace Leonardo, quien a pesar de que aparenta llevar una prospera hacienda con muchos empleados y muchos gastos, con fiestas diarias, está en decadencia, y las personas lo van abandonando se va su esposa Ema con Felipe, Felipe deja a Lucho, Alfredo y Ollanta son enviados a estudiar y Lola quien fue la tercera mujer que se lió con Felipe se va a su hacienda triste.
En la hacienda solo quedan Leticia, Lucho, Leonardo y Jacinto. Ella se empeña en irse, durante varios capítulos manipula a Lucho y lo compromete a que lo lleve a Lima, luego de sentirse manipulado el cancela todo y ella se acerca a Felipe, antes de que se fuera con Ema, Felipe le hace creer que se irá con ella.
La historia termina de esta forma, aparentemente la pica una araña a Leticia y mientras se va a un pueblo para ser curada, cae del caballo ensangrentada Leonardo y Lucho van en su ayuda y es cuando el decide partir, Leonardo le paga un dinero para que pueda irse a Lima.
Sospecho que Lucho en realidad no se habría ido sino estuviera tan cerca a la ciudad, se encontraba manipulado por Leticia y, no lo dice la novela, pero está es una teoría que hace mucho pienso, Leticia podría haber estado embarazada, un cura vidente que cayó en la hacienda dió a entender que había algo que ella estaba pasando y en un capítulo ella le dice a Lucho que hay algo que el no sabe. Sospecho también que el posible padre era Felipe, todo esto justificaría que Lucho se vaya.
Qué libro tan bueno, ¡y tan deprimente! El día que lo terminé me encontraba de mal humor, sin ganas de trabajar ni de hacer nada. Fue sólo más tarde que caí en la cuenta de que esta sensación no obedecía a alguna razón intrínseca sino a la influencia de esta novela, los hechos ocurridos en la casa hacienda que llevan a pensar en cosas echadas a perder.
Hace tiempo que quería volverla porque fue mi libro favorito del plan lector, si bien no me acordaba absolutamente nada. En las últimas semanas también había leído un librillo sobre Túpac Amaru II y visto por primera vez La revolución y la tierra, documental sobre la reforma agraria de Velasco y la abolición de la servidumbre. Curioso que Ribeyro escribiera esto unos cuantos años antes, a punto de que lugares como los descritos dejaran de existir como tales.
Aborda temas como la endogamia y la consolidación de la propiedad y el poder, el uso de la mano de obra indígena en las minas—herencia de la mita minera, que diezmó a nuestras poblaciones—y las pérdidas que siguen a la pobre administración de lo heredado. Es una novela social, realista y filosófica. En pocas palabras describe un universo. Ilustrativo el episodio donde Felipe y Leonardo conversan sobre la mina de tungsteno adherida a la propiedad. El futuro de la hacienda depende del precio de mercado del tungsteno, que es exportado para la fabricación de materiales de guerra en Europa. Luego discuten de si quieren que gane Alemania o Francia, como quien habla de equipos de fútbol o si prefiere a los Beatles o a los Rolling Stones. Hoy en día es igual, aquí y en el mundo. Poco importa el uso que se le dé, con tal que genere un ingreso.
En las primeras páginas se describe cuántos animales se mata para alimentar a los huéspedes. Leonardo es un señor feudal generoso. Cumple la obligación de ser hospitalario sin llevar un control de los gastos, casi sin pensar, sin considerar el valor de las cosas, que todo lo que uno se lleve a la boca debe ser comprado o debe ser producido. Se siente responsable, pero es ineficaz, lento para reaccionar, fosilizado en sus costumbres, que son las costumbres de sus ancestros. Se siente mal cuando ve que las cosas no andan bien en la hacienda y con su familia, pero rara vez toma una acción decisiva. Felipe, su pariente, es su contraparte: rapaz, traicionero, mujeriego e incestuoso. Un cazafortunas que se fue a la aventura en los Estados Unidos para ganar dinero, que piensa que los alemanes tienen la razón—no recuerdo si quedara claro en la historia si se está hablando de la Primera o Segunda Guerra Mundial, pero ni modo, en ambas fue Alemania la agresora. A diferencia de Leonardo, que tiene la intención de hacerse responsable pero no lo logra, Felipe no se hace responsable por nada ni por nadie. Ambos conforman un tipo literario, un tipo de personaje que se repite en este tipo de historias, pero también es un tipo social. Quien haya pasado tiempo en este país o similares encontrará eventualmente personas con atisbos de estos rasgos.
Leticia, hija de Leonardo y prima de Lucho, nuestro narrador, busca escapar de la hacienda, pero siendo mujer, se ve impedida de hacerlo por sus propios medios. Por tanto deberá hacerlo a través de un hombre, de ahí su apego hacia uno o el otro según considere sus capacidades y sus disposiciones de llevarla. Recuerdo que a muchos pareció un personaje confuso, incluso irracional. Leyéndolo de grande, es claro que la violencia que ejerce contra sí misma y contra los demás es fruto de la impotencia. Sus hermanos son Alfredo y Ollanta, uno blanco y uno mestizo, criados en el mismo hogar. En mi interpretación representan al país, juntos son el futuro. Ambos son enviados fuera, a la ciudad, para que puedan estudiar. Lo que pase después, quién sabe. En la hacienda se oponen y se complementan. Ollanta es sano y vigoroso, también inteligente, pero abusa de su poder cuando tiene las de ganar. Su posición ambigua, intermedia, le permite acceder a las esferas tanto del amo y de los sirvientes. Alfredo es enfermizo, con una personalidad particular, que se refuerza en la familia, cual Habsburgo, a través de los matrimonios entre primos. En las intrigas de la hacienda son rivales pero también aliados.
Lucho, el forastero, es el instrumento que emplea el escritor para explicarnos todo lo que ocurre, en lo que se explica a sí mismo, si bien lo logra entenderlo todo. Su posición ante el motín de los mineros es ilustrativa. Representa hasta cierto punto las actitudes de las clases medias de la costa del país. Entiende perfectamente el motivo de los peones para rebelarse, siendo él mismo testigo de la precariedad en la que trabajan, pero se mantiene de lado de los hacendados porque, si bien no es él quien ejerce la autoridad, tampoco se habla de que personalmente sea dueño de alguna propiedad importante, ellos son sus familiares, se ven como él, hablan el mismo idioma que él, y es a quienes ha conocido primero. Es lógico que se sienta más próximo a ellos que a la masa campesina, por más que reconozca la injusticia del asunto.
Recuerda a las novelas rusas sobre la época de servidumbre, por ejemplo “Sujodol” de Ivan Bunin, que lidia también con la realidad social de una hacienda arruinada. ¿Las habrá leído? Seguramente en su momento, y si no, tampoco es de sorprender, pues se vivieron condiciones similares, con cien años de diferencia.
Un joven limeño debe ir a pasar un tiempo en la hacienda de su familia en la sierra peruana, allá encontrará que todo lo que sabe de la vida hasta ese entonces puede ser entredicho. Se verá inmerso en un mundo rural que aún persiste hasta nuestros días, en donde la ley del más fuerte rige aún. La primera novela del increíble autor peruano es considerada los últimos alientos del criollismo peruano, en donde aparecerán las tradiciones del campo y con ello, sus desventajas: el trabajo semi esclavo, el racismo, el patriarcado de tomo y lomo. Aún así se construye un relato entrañable que te permite querer a nuestro protagonista en su descubrimiento interior a la par que establece lazos con quienes le rodean de una manera amena y querida. Una novela ideal para el verano y poder despejar la cabeza en momentos de descanso.
Primera novela que leo de Ribeyro, antes solo había leído cuentos. Quizás por eso me chocó el final, distinto a sus formas en narrativa más corta.
La novela resalta por la construcción de sus personajes, Lucho y Leticia son geniales. Y también por la capacidad de observación de Ribeyro, lo que creo que ha sido siempre su rasgo principal como escritor. Literalmente nos hace ver con sus palabras, haciendo que la hacienda y la naturaleza que la rodea sean un personaje más. Toda la tierra en sí misma.
Recomiendo la lectura para los que no tienen problemas manejando la frustración, los puntos suspensivos y los finales que sirven no como cierre, sino como transición.
Considerando que esta novela fue escrita en el 1960 me fue sorprendente sentirla tan similar en tono a las novelas europeas de fin de siglo. Ribeyro se enfoca en una hacienda en declive donde la efervescencia de las fiestas solo sirve para enmascarar el futuro incierto. A está haciendo llega nuestro héroe limeño de quince años para quien toda la vida de hacienda, con sus tierras, minas y campesinos, es un mundo nuevo. Contrastando el amorío juvenil del protagonista con las aventuras rapaces de los mayores Ribeyro explore el aspecto humano de esta hacienda moribunda.
Es interesante leer sobre la vida de este adolescente limeño en una hacienda poblada de gente y su contacto con mineros, campesinos, familiares que no conocía, etc. Sin embargo, no logré conectarme con los personajes y la historia de amor no se me hizo palpable, por lo mismo de que el personaje femenino es insufrible.
Una excelente novela sobre el coming of age. Lucho el protagonista de la historia es un adolescente que al acabar el colegio es mandado a una hacienda llamada San Gabriel donde conocerá a varios personajes que lo harán conocer más la realidad de su país y conocerse a sí mismo.
A very pleasant but unexceptional coming-of-age story. Orphaned, narrator Lucho is taken by his uncle Felipe, a cynical womanizer, to stay on the estate of another relative, Leonardo, an old-style patriarch who has a mix of legitimate and illegitimate offspring living under his roof. Lucho falls under the spell of moody and unpredictable Felicia, the oldest of Leonardo's legitimate children by his wife Ema. It gradually becomes clear that leonardo can ill afford the ruinous hospitality he is bound by tradition to offer to all and sundry. Dinners routinely end in drunken brawls. Lucho wisely removes himself from this deleterious atmosphere by offering his services as overseer at Leanordo's mine, up in the forbidding mountains, but once he witnesses a miner's accident, and the total lack of provision to address such cases, he flees from that harsh environment back to the hacienda. Letitia lets herself be affianced to Tuset, but the engagement is quickly broken off, supposedly because Leonardo hears that Tuset already has 3 children with a mistress, but more probably because Tuset's father realizes Leonardo isn't as well off as he seems. Indeed a bad potato crop and the devastation brought by an earthquake bring Leonardo to his knees, and he has to sell a whole eucalyptus forest to pay his debts. Eventually Felipe deserts him, taking Ema away with him. When Lucho finds out that Letitia has had a miscarriage, most likely from an affair with Felipe, he decides it's time for him to leave Leonardo's toxic establishment for good. He heads back to Lima and "its vast empty beaches bitten by the waters in slow and foamy mouthfuls", probably the best sentence in the whole book. Although I enjoyed this book, it played out in too predictable a manner to move me deeply. The shy narrator's fascination for a more sexually mature cousin, for instance, seems a bit worn as a trope.
Maravillosamente escrito, describe las peripecias internas que atraviesa un adolescente al enfrentarse al cambio, con una sutileza en la que se aprecian las costumbres de una familia en una hacienda del Perú, muy alejado de la ciudad.
Es un relato muy placentero que deja mucho que interpretar al lector y utiliza un lenguaje muy descriptivo y metafórico, lo que le da una belleza significativa a la prosa.
Es una lectura tranquila, conmovedora y entretenida ideal para un descanso de literatura comercial y masiva. Muy recomendada.
La gran novela de Julio Ramón Ribeyro, el gran cuentista peruano, está ambientada en la bucólica atmósfera de una hacienda serrana, muy lejos del urbano bullicio de su Lima habitual.