Ferdinand Lassalle, German politician, and a founder in 1863 of the predecessor of the social democratic party, promoted the involvement of the working class.
- ¡Tú, pueblo, los haces y los pagas, pero no para ti!
-...no quiero seguir siendo una masa sometida y gobernada, sin voluntad propia; quiero tomar en mis manos el gobierno y que el príncipe se limite a reinar con arreglo mi voluntad y regentear mis asuntos e intereses.
- Los problemas constitucionales no son, por principio, problemas de derecho, sino de poder; la verdadera Constitución de un país sólo reside en los factores reales y efectivos de poder que en ese país rije, y las Constituciones escritas no tienen valor ni son duraderas más que cuando dan expresión fiel a los factores de poder imperantes en la realidad social...
Indispensable para todo estudiante de derecho, deja ver como se debe implementar una constitución y como puede el poder desbordarse si no se crea una constitución qué ejerza control sobre las distintas y más importantes ramas del poder de un estado.
Un libro sumamente didáctico, sirve para comprender -desde la particular historia prusiana- los distintos dilemas constitucionales ante la realidad social.
El libro ¿Qué es una Constitución?, escrito por Ferdinand Lassalle en 1862, es muy útil para comprender el concepto jurídico, político y sociológico de Constitución. A diferencia de los enfoques tradicionales que consideran la Constitución como un conjunto de normas jurídicas abstractas, Lassalle plantea que la verdadera esencia de la Constitución reside en los factores reales de poder que rigen una sociedad. A través de una crítica aguda y una perspectiva realista, el autor desmonta la idea de que la Constitución es simplemente un texto escrito, subrayando que su contenido solo tiene eficacia si refleja las relaciones de poder existentes. Uno de los aportes más importantes de Lassalle es precisamente la distinción entre la Constitución real y la Constitución escrita. Según el autor, la Constitución escrita es el documento formal que contiene los derechos, principios y estructuras del Estado, pero esta solo es efectiva si está alineada con la Constitución real, es decir, con la distribución de fuerzas sociales, económicas y políticas que predominan en la sociedad. Si hay un desajuste entre ambas, la Constitución escrita pierde eficacia y se convierte en una simple “hoja de papel”. Lassalle explica que la Constitución real está conformada por los grupos sociales, económicos y políticos que ejercen el poder de facto: la monarquía, la aristocracia, la burguesía, los banqueros, la conciencia colectiva y la cultura general, la clase obrera y el ejército. Cuando estos factores cambian, la Constitución escrita también debe adaptarse para reflejar esa nueva correlación de fuerzas. Sostiene que toda Constitución es un reflejo del equilibrio de estos poderes sociales en un momento histórico específico. Si una Constitución intenta imponer normas que contradicen estos factores reales de poder, está condenada al fracaso, pues la realidad social terminará por imponerse sobre el texto jurídico. Este argumento lleva al autor a advertir que los cambios constitucionales verdaderos no provienen solo de reformas legales, sino de transformaciones sociales profundas que alteran la distribución del poder en la sociedad. Otro punto clave del análisis de Lassalle es su crítica a las Constituciones ficticias, aquellas que no reflejan las relaciones reales de poder y que, por tanto, carecen de efectividad. En estos casos, la sociedad vive una disonancia entre la norma y la realidad, lo que puede generar conflictos sociales y políticos. Lassalle advierte que una Constitución ficticia, desconectada de la realidad social, eventualmente colapsará cuando las fuerzas reales de poder se impongan. Aquí aborda el concepto de pseudoconstitucionalismo, es decir la simulación de la vigencia constitucional. Aunque las dos conferencias que componen ese texto fueron pronunciadas en la Prusia del siglo XIX, sus tesis siguen siendo vigentes y aplicables a la realidad contemporánea. Sus reflexiones permiten entender por qué muchas reformas constitucionales fracasan cuando no logran reflejar las transformaciones sociales y políticas subyacentes. Además, su enfoque invita a repensar la relación entre derecho y poder, recordando que una Constitución solo será eficaz si es un fiel reflejo de la sociedad a la que aspira gobernar. En resumen, Ferdinand Lassalle, en ¿Qué es una Constitución?, nos ofrece una visión crítica y realista de la Constitución, despojándola de su carácter meramente normativo y evidenciando su papel como resultado del equilibrio de poder en una sociedad. La obra nos advierte que, sin un adecuado alineamiento entre la Constitución escrita y la realidad social, las normas pierden eficacia y la estabilidad política se ve amenazada. Lassalle nos deja una enseñanza invaluable: las Constituciones no pueden cambiar la realidad si no reflejan los factores reales que la sostienen.
A leitura do livro, me trouxe uma nova percepção do que é o poder, não somente como o poder está ligado a nós (a grande massa), como a uma outra pirâmide, que foi e é organizada de forma que se a alteramos de alguma forma, não somente nós como toda a pirâmide vai sofrer. Só que tem uma pegadinha, porque por mais que a possibilidade de todos sofrerem com a reformulação da pirâmide, quem tem menos poderes (nós) sempre vai sofrer ainda mais, por mais que seja quem consegue mover toda a cadeia piramidal.
Una excelente máquina del tiempo hacia el pensamiento formulado por Lassalle para responder ¿Qué es una Constitución? Muy histórico. Mi parte favorita: seudoconstitucionalismo
Apesar de Lassalle não ter aderido ao socialismo científico de Marx sua visão sobre uma constituição é influenciada pelos conceitos marxistas.
Lassalle afirma que a Constituição é na verdade a soma dos fatores reais de poder e que estará em vigor apenas enquanto estes fatores estiverem representados em seu texto.
A constituição é a Lei Fundamental porque é fundamento para as outras leis e porque é fundamenta nas forças presentes na sociedade. Logo, uma constituição não é feita segundo os caprichos dos possuidores do poder constituinte originário.
Ferdinand Lassalle também salienta que se alguém grita pela proteção da constituição esta já está fadada a destruição. Se a Lei Fundamental rege os fatores reais de poder ninguém gritará por sua proteção, sua proteção será a realidade.
Por fim, quando comparo seu entendimento sobre a constituição ao pensamento marxista comparo no sentido de observar forças ocultas na construção da constituição e que a determinam.
La primera conferencia es indispensable si se quiere tener una noción de lo qué es la Constitución y los factores reales de poder que están inmersos en ella. Es el concepto de constitución más apegado a la realidad.