¿Qué significa extinguirse? ¿La memoria garantiza nuestra permanencia en este mundo? Los cuentos aquí reunidos exploran estas grandes preguntas a través de distintas extinciones animales y humanas, en entornos naturales y virtuales. Y un tlacuache —descendiente de aquella criatura mítica que nos trajo el fuego—, consciente de su próxima desaparición, intenta revertir la hazaña y rescatar estas cinco historias para preservar si no los diferentes tipos de vida, al menos sí su rastro.
Daniela L. Guzmán escribe desde varias intersecciones temporales y culturales. Un tlacuache salvó este libro del fuego es su segundo libro y en él nos narra la melancolía de pérdidas venideras mediante la ciencia ficción, un excelente vehículo para explorar miedos y anhelos del presente en escenarios que pertenecen al futuro.
Soy una autora mexicana de ficción especulativa. Para mí, la ficción se trata de hacerse preguntas. Y las preguntas son espejos en los que podemos mirar lo más oscuro o lo más bello de nosotros mismos.
Me gusta escribir historias en las que puedo estirar la realidad y jugar con las posibilidades del mundo. También creo que las historias pueden redimirnos y hacernos sentir un poquito menos rotos en este mundo extraño (:
He sido becaria del FONCA y del PECDA Jalisco, gané el Premio Nacional de Cuento Jesús Amaro Gamboa en 2019, he publicado en revistas de México y Estados Unidos y soy graduada de la generación 2021 del Clarion West Writers Workshop, uno de los talleres más importantes de ficción especulativa del mundo occidental.
Primero, agradecer a la autora por el e-book a traves de su página web. Segundo, destacar que se trata de una recopilación de cuatro relatos, enmarcados en la peculiar premisa de que una sarigüeya los ha conservado en un búnker. Los relatos son:
1. La extinción de las bestias es un acto de amor – ★★★☆☆ Cuenta la historia de Sara en un futuro distópico, donde la natalidad está estrictamente controlada y las relaciones amorosas están prohibidas, salvo con fines reproductivos. La premisa recuerda, en parte, a "El cuento de la criada", aunque con un enfoque fresco.
2. También hay belleza en la finitud – ★★★☆☆ Una crónica sobre un videojuego inspirado en el famoso experimento “Universo 25”… y, como era de esperarse, todo sale mal, lo que lleva a los implicados a reflexionar sobre sus propias condiciones de vida.
3. El cielo de los entrenadores Pokémon – ★★★☆☆ Reflexiona sobre la creación de seres digitales aparentemente conscientes y las implicancias éticas que eso conlleva.
4. En el principio, los cocodrilos hablaron Kenjogo – ★★★★☆ El relato más interesante del conjunto. Trata sobre la supresión del cerebro reptiliano mediante un implante intracraneal. La mezcla entre historia y discurso reflexivo esta muy bien llevado.
Sin embargo, a pesar del potencial de las ideas y la escritura fluida de la autora —quien sabe mantener el interés hasta el final—, la lectura me dejó una extraña sensación de incompletitud. Ninguna de las historias ofrece un giro final o una resolución que las eleve; se sienten más como reflexiones disfrazadas de cuentos que como relatos cerrados. Todas invitan a pensar, sí, pero también te dejan con la inevitable pregunta: ¿y qué pasó después? Y no hay un después, porque la historia simplemente termina.
Incluso el marco narrativo de la sarigüeya queda sin cierre, pues tras el último cuento solo encontramos una reseña de los relatos, firmada por Ana Xiména Jiménez.
En fin, un libro con ideas interesantes, una pluma destacable y una estructura curiosa, pero que carece de ese remate final que lo habría hecho realmente memorable.
Tuve la oportunidad de ver a lo lejos a Daniela en una premiación de cuentos, y de ahí escuchar mucho de ella, y pues como en ciencia ficción mexicana nos conocemos, hacemos redes, nos contactamos y vemos, pues de ahí encontré la página y de ahí me fui a los cuentos sueltos (creo que es un camino que hacemos entre escritores contemporáneos), y pues nada, que un cuento llevó a otro y un link llevó a otro, me suscribí al newsletter, y pues para cuando parpadee en la cuarentena ya había un libro que hablaba desde la voz de un tlacuache y la perspectiva de un mundo decadente en el que todo rastro de vida a acabado.
Y pues es polifónico, muchas voces que se juntan en un documento que dan la tipología de animales que no recordaba que existían, y me hizo sentir como volver a leer el album de estampas de mi mamá cuando tenía 6 años, antes de la existencia de la wikipedia o de la masificación de internet. Como si se tratase de la referencia de la referencia de la referencia e hiciera su propia historia, unos dirían que fragmentaria, pero por algo es que un tlacuache salvó este libro del fuego 😍
En general, la antología me ha gustado muchísimo. Tiene un par de defectos, me han gustado unos cuentos más que otros, pero me ha parecido muy interesante ver cuentos de fantasía y ciencia ficción mezclando filosofía, erotismo, cultura mexicana, japonesa... todo en un mix que, a priori, puede parecer que pega poco pero que la autora ensambla muy bien dentro de cada historia. Mientras lo leía, tenía en mente a Teresa P Mira de Echevarría y sus Diez variaciones sobre el amor, una antología despojada de prejuicios y sin complejos que ataca a fondo y reflexiona con dureza y cuál fue mi satisfacción al ver en el capítulo final que no eran cosas mías xD. A ver, ahora vamos por partes.
Prometeo con cara feliz: fue mi cuento favorito y el que da título a la antología. Creo que es dramático, consigue transmitir toda la tensión de la extinción y, al mismo tiempo, tierno y emocionante.
La extinción de las bestias es un acto de amor es un cuento duro, sobre la crueldad disfrazada de amor, sobre la violencia y la distopia. Me hizo sentir incómodo y creo que eso es un elogio hacia la historia, que cuenta algo horroroso con una chispa de esperanza.
También hay belleza en la finitud me gustó mucho por esa planteamiento de ser partes de un programa informático que recrea lo que conocemos como vida, pero esta vez visto desde fuera. Casi un tratado de filosofía en forma de cuento.
El cielo de los entrenadores pokemon me parece que hibrida los dos anteriores. Primero coge algo que a priori es duro y, a través de ese drama y marcando villanos claros, da la vuelta a la tortilla, establece una línea de pensamiento y obliga a reflexionar. Al principio me sentí incómodo leyendo, porque la lectura del subtexto me hacía ponerme de parte de lo que el texto marcaba como villanía, pero el final es bastante redondo.
En el principio, los cocodrilos hablaron kenjogo me parece una historia de amor, desamor, sumisión, utopia y distopia, así todo mezclado, preciosa, con componentes eróticos y filosóficos muy bien conjugados. Y tratado todo con mucho respeto.
Algunos de estos cuentos ya los había leído sueltos, por muchos factores (incluso admito que con uno tengo una deuda aún); pero leerlos reunidos y en el orden que fueron colocados fue una experiencia única. Contemplar la belleza en el fin de las cosas es un acto muy doloroso, pero lleno de ternura y empatía, ante un destino, cual tragedia griega, contra el que no se puede hacer nada. No entro en más detalles porque escribiré una reseña a toda forma en mi columna. No duden en leerlo.
Me gustaron todos menos el último. El primero es encantador y sirve como apertura a los demás (y al título mismo), te da una idea del tema central: la extinción. El último "En el principio, los cocodrilos hablaron kenjōgo" fue, no sé. Creo que el cambio entre la historia y las intervenciones de comentaristas "expertos" en x o y tema sobre el implante que se pondría la protagonista fue un poco aburrido, al final solo me interesaba conocer la razón de Cristina para hacerlo, y cuando al final se revela solo me dejó con un "ah".
De los demás ninguna queja. "La extinción de las bestias es un acto de amor" fue mi favorito. Una manera optimista de mirar el inminente final del todo.
Leido para el #GuadalupeReinas2023 Un libro sobre la naturaleza
Me recomendaron esta antología de cuentos sobre los animales, pero no sabia que iba a adentrarme en algo entre la ciencia ficción y la crítica social sobre el derecho a decidir (en todos los aspectos).
Trata temas sobre la extinción, la evolución, la reproducción, la conservación, pero también cosas complejas como el consentimiento, la diversidad sexual, la bio ética.
Mi historia favorita fue la de “la extinción de las bestias es un acto de amor”, quizás me recuerda mucho al cuento de la criada -más a la serie que al libro-, aunque debo admitir que todo eso de las sectas y las distopias me gusta muchísimo.
Creo que las historias son muy buenas, quede muy impresionada con “el cielo de los entrenadores pokemon” porque toca muchos temas importantes sobre los derechos de los animales, la tecnología y la bio ética, si es que se le puede llamar asi.
Creo que al final no acabe de conectar con la historia de “en el principio, los cocodrilos hablaban kenjogo” y creo que eso me hizo sentir que la calidad de la historia bajo un poco, no porque sea mala o este mal escrita, es sólo que en la parte emocional no pude conectar como con las demás.
La extinción es un proceso natural dentro de la historia biológica. Una especie sufre una baja poblacional, ya sea por la competencia intensiva de un depredador u otro organismo invasor, la interacción con un nuevo patógeno o los cambios ambientales. A veces, las extinciones no se dan por eventos catastróficos como estos, sino que se da como una fase obligada para la transformación de una especie a otra, es decir, es un componente esencial dentro de la evolución. De esta manera, dos o más especies que comparten un antecesor en común, podría decirse, que descienden de una especie ya extinta; extinta porque en su divergencia o radiación evolutiva dejó paso a las nuevas formas. Sobre la forma original se fueron asentando las nuevas. En sí, somos una composición de numerosas extinciones anidadas dentro de nosotros. Algún nos extinguiremos, ya sea por un evento de cuello de botella, por una enfermedad, por el cambio climático o, por el contrario, porque habremos encontrado un camino dentro de la evolución y la oportunidad de trascender en el tiempo; aquel día en que la humanidad encuentre su rumbo evolutivo, dejará de existir para permitir la manifestación de nuevas formas de vida. Así ha sido siempre en la historia de la vida.
Lo mismo ocurre con los elementos que creamos, tanto vínculos emocionales, sociales como la arquitectura de ideas, ideologías, marcos de pensamientos y áreas del conocimiento. Su camino natural es la transmutación (palabra que era empleada en la época de Darwin para designar lo que hoy conocemos por evolución), hacia nuevas formas. Es así como una forma de pensamiento se mezcla con otras y da toda una progenie de nuevos paradigmas. Es así también como ha ido progresando la humanidad y su cultura. Algunas civilizaciones han desaparecido y otras han persistido con inevitables variaciones. El cambio es una regla que hace girar el mundo y da rienda suelta a la danza del tiempo. Incluso desde un nivel más personal, nosotros no somos los mismos nunca. Podríamos decir que, así como las formas de vidas actuales, nosotros somos una conjunción de todas las transformaciones que hemos tenido y, eventualmente, una colección de extinciones personales que nos lleva siempre hacia el camino de una cambiante definición de nuestra propia personalidad.
Dejar de ser para poder convertirnos en lo que sea. Esa es la norma.
Bajo este paradigma, Daniela L. Guzmán, escritora mexicana con un currículo literario más que sólido, nos presenta esta colección de cinco relatos cuyo hilo conductor es la extinción de diversos matices humanos. La extinción de las especies, la extinción de nuestras formas de relacionarnos o la extinción de paradigmas sociales (y con ellos las prácticas que sus miembros efectúan dentro de sus relaciones interpersonales) son parte fundamental dentro del trasfondo de estas historias cuyo género, en una lectura superficial, diríase que entra en lo conocido por ficción especulativa o ciencia ficción. Lo cierto es que el enfoque de Daniela es más personal e íntimo. Diríase que la ciencia ficción o el elemento de la ficción prospectiva que maneja en cada historia, es el motor para el debate y el ensayo de las cuestiones cuyos personajes deben afrontar.
En el primer relato nos enfrentamos a la extinción de las especies a expensas del desarrollo industrial desenfrenado de la especie humana, así como los hábitos depredadores de hábitats. Es aquí, donde la narrativa nos pone en el punto de vista de un tlacuache que es consciente de la inminente destrucción del mundo en el que siempre ha vivido. Además, claro está, el contraste entre la relación hombre-naturaleza, existente en la sociedad moderna a la que Tsu (el tlacuache) y Armando (su amigo Jaguar) deben enfrentarse, y las sociedades precolombinas que cimentaron mitos alrededor de la naturaleza para explicar el mundo y manifestar esa íntima cercanía que, como lo retrata de forma desgarradora Daniela en esta historia, hemos perdido. Hemos perdido la conexión natural y por lo tanto, en la destrucción descontrolada de especies y de todo un mundo que nos ha precedido, la extinción de las demás formas de vida es la oportunidad para los seres humanos de crear su propia mitología a base de su propia cultura. La naturaleza se transforma en la industrialización y lo que se vuelve un mito es lo anterior a esta era. Un relato que hace de preámbulo para la catastrófica realidad en que los demás relatos nos permiten atisbar, como si de una ventana se tratase, el estado de declive de este mundo mitológico, basado en lo meramente humano que se ha construido. Una distopía cimentada en el olvido y en la construcción de una naturaleza artificial. De este modo, Daniela manifiesta algunas de las preocupaciones que atienten a nuestra época. El cambio climático, la extinción de las especies, el devenir de las futuras generaciones y, con ello, la calidad de vida que nos depara. Una lectura que puede tener varias interpretaciones, una ficción prospectiva ambiental, pero también social; y en el fondo, un ensayo que reflexiona sobre nuestro papel en la llamada sexta extinción.
Describir los demás textos sería extenderme mucho, por lo que, habiendo mencionado mis impresiones en el primer cuento, quisiera mencionar que observo un motivo que uno a los cuentos Ya había mencionado que uno de estos hilos era el tema de las extinciones, la ansiedad hacia el cambio y el trauma que significa este cambio, implicando una transformación, es decir, el miedo y ansiedad detrás del dejar de ser uno mismo, de dejar de ser, para poder trascender. Este otro hilo o motivos son el amor. Todos los relatos, dejando de lado si su tratamiento de género entra en la ciencia ficción o en la ficción de lo extraño, tienen en común que sus protagonistas (por lo regular, siempre 2), mantienen una estrecha amistad que se ve enfrentada a los retos del mundo en el que viven. En el primer texto, el amor, representado en la amistad interespecífica de Tsu y Armando, hacen frente a la amenaza de la extinción. En el relato sobre universo 25, una inteligencia artificial hace frente a las propias leyes que rigen un mundo virtual, eligiendo amar a uno de sus ayudantes, en una relación homosexual que, los mismo personajes reflexionan en ratones machos que se emparejan en un experimento que realizan, llevando a esta población a la extinción, ante lo cual al preguntarse si la especie dependiera de ello, se atrevería desafiar la viabilidad de la especie estando en esa relación, a lo que el protagonista dice que sí. En el cuento del zorro virtual, cuyas implicaciones tocan fibras morales en relación al estatus de vida de las inteligencias artificiales, el vínculo de amor lo encontramos entre su protagonista y su zorro. Así también, en las dos chicas que se enamoran, a pesar de que el mundo las condena por ello; y el relato final, donde el amor se ve enfrentado a un cambio de paradigma. El amor ante todas las cosas, quizás sea el verdadero núcleo de este libro, donde se suman en segundo plano aspectos de preocupación del mundo que viven sus personajes. Mundos hostiles, mundos sin vida, mundos donde el fanatismo ha dominado cada rincón social.
El amor puede sobrevivir a la extinción, adquiriendo nuevas formas, no importa si es entre dos géneros distintos, o el mismo género, o dos especies distintas. Creo que Daniela plasma su visión de que el amor es universal y puede tener también sus propias extinciones, transmutaciones y evolución. Bajo esta óptica, diríase que el libro que ha escrito Daniela, como ya lo había mencionado, es una carta de amor, un grito de esperanza entre un mundo azolado por la oscuridad o la tragedia.
Paradójicamente, lo que en una primera lectura podría parecer un compendio de relatos distópicos, termina por parecerme que hablan sobre la esperanza y la resiliencia.
Vamos ahora a los tratamientos dentro del género en que se desenvuelve Daniela L. Guzmán. Ella es escritora de ficción especulativa, esto es, de historias cuyos elementos no son posibles en nuestro presente, a esto consideremos que dentro de la ficción especulativa están el realismo mágico, la fantasía, el terror, la ciencia ficción y géneros híbridos. Más aun, ya he mencionado a la ficción prospectiva, cuyo concepto me parece quizás más preciso al describir la obra de Daniela. La ficción especulativa, en sí, es una división que permite entrever la especulación de eventos en una realidad, sin embargo, siendo muy estrictos, el simple hecho de imaginar hacia el futuro es especular, por lo que, paradójicamente, la misma literatura de ficción es especulativa. Podría serlo en un grado muy sutil, pero el hecho de que no sea una descripción fiel de la realidad, como lo serían los artículos científicos, los cuales son manuales mecánicos de la realidad, hace entrever que la literatura, como el arte en general, es una labor de especulación e imaginación. De esta manera, la ficción prospectiva se define como el tratamiento que se da a una historia, incorporando elementos que son imposibles en la realidad física en la que pertenecemos. Entran aquí la levitación, la teletransportación, la magia y en sí, tanto fenómenos que podrían tener una explicación lógica o racional científica como sobrenatural. Prospectivo, porque sus elementos atienden a un tiempo futuro al nuestro, en donde quizás la tecnología podría cumplir estos escenarios de la imaginación (ahora me pregunto, si no existirá la ficción retrospectiva, y si autores como Italo Calvino no la habrán practicado ya, como atestiguan sus Cosmicómicas).
La literatura latinoamericana tiene una amplia tradición en el relato prospectivo y especulativo por ambas partes. Partiendo de que México es una país multicultural, asentado en un pasado con diversidad de tradiciones, mitos y maneras de entender el mundo, no es de extrañar que las ficciones incorporen diversas formas de entender el mundo y representar las vicisitudes humanas por medio de metáforas especulativas particulares de la región. Es así como desde Sor Juana Inés de la Cruz con su Primero Sueño, o las Sizigias de Antonio de Rivas en la época colonial, pasando por el imaginario del modernismo de Nervo, pasando por el relato postrevolucionario de Rulfo o el realismo mágico en el boom, hasta la actualidad, donde la globalización ha planteado nuevos retos y paradigmas; la literatura mexicana refleja las preocupaciones de sus autores y su manera de ver el mundo. La tecnología y su relación con los humanos, las inteligencias artificiales y la inestabilidad del concepto de vida, la extinción de las especies y el cambio inminente de un mundo al que nos costará adaptarnos, pero quizás, las generaciones del futuro ya lo tengan asimilado. Siempre han existido olas generaciones, como se describe en La Tercera Ola; siendo parte natural del devenir del tiempo. Menciono todo esto porque Daniela es testigo del mundo que compartimos con ella y podremos sentirnos identificados con sus relatos porque atienten a preocupaciones y situaciones que, como sus contemporáneos, hemos vivido. La ciencia ficción o ficción prospectiva o literatura de la imaginación (no importa el nombre, en realidad), que Daniela maneja, tiene algo de la genética literaria de México y del resto del mundo. Hay lazos en común con la ficción que podemos leer, pero también hay contrastes. Si leemos ficción especulativa de otros países encontraremos quizás puntos en común, más universales, pero igualmente, encontraremos diferencias en diversos puntos de vista.
Decir que la ciencia ficción o la literatura especulativa en nueva en México es un despropósito y demuestra lo mucho que se ha ignorado la simple realidad de la literatura en nuestro país y en prácticamente en todo el mundo. En un prólogo de la novela china "El sueño del aposento rojo", Jorge Luis Borges menciona esto sobre la literatura china:
Abunda lo fantástico: la literatura china no sabe de «novelas fantásticas», porque todas, en algún momento, lo son.
Así mismo, que toda la literatura es fantástica y su separación en géneros es un ocioso uróboros que no puede darse la oportunidad de disfrutar de leer una historia, independientemente si su tratamiento involucra elementos prospectivos o no.
Daniela nos habla del amor y la extinción, empleando como matiz la ficción prospectiva, ensayando y reflexionando sobre problemas de la actualidad y sus implicaciones a largo plazo en un contexto donde ya no tienen lugar, donde son anacrónicas. Quizás lo que para nosotros sea amor, en el futuro no lo sea, como también nuestro mundo en el futuro sea irreconocible e incomprendido. Es parte de la evolución, una adaptación al cambio y la inevitable pérdida.
Es en si, un libro duro. Un libro que es, si bien una carta de amor y esperanza, también una letanía y un obituario de nuestro presente. Todas las obras lo son. Se convierten en testimonios de una Tierra lejana, como un planeta en otro sistema solar e incompatible con los próximos futuros. Mirar a las épocas del pasado es, literalmente, mirar a mundos diferentes, en los que nosotros, no somos más que espectadores haciendo el papel de astronautas o paleontólogos, desenterrando indicios de un pasado inconcebibles para nosotros.
Creo que, entre tantas cosas, el libro de Daniela juega con este ejercicio de angustia, ansiedad y proyección hacia el futuro. Es, quizás, hasta un matiz nihilista. Si todo está destinado a desaparecer, no hay un sentido realmente en vivir, como diría Camus. Sin embargo, nosotros le damos ese sentido al sinsentido. El amor juega parte de ello, ya sea en una amistad, en una familia o en una relación sentimental. Podemos darle el sentido al mundo a pesar de que los océanos estén contaminados y domine en la sociedad un imperante fanatismo, o a pesar de que la extinción de las especies esté a la vuelta de la esquina. El amor es un ser capaz de mutar, adaptarse y sobrellevarse a través de las extinciones en masa. Al fin y al cabo, si esta es la única vida que tenemos, el amor es una bonita manera de darle su rumbo y propósito.
En resumen, es un libro con cuentos de ciencia ficción, que toca temas de actualidad como el cambio climático, la inteligencia y el transhumanismo, a su vez que una visión crítica de aspectos sociales, personales y globales que están ocurriendo ahora mismo. He leído algunas opiniones del libro alegando que más que ficción el libro es ensayo. Yo pienso que toda la literatura y el arte en general se basa en la manera en que hacemos ensayos. En este caso, si de ensayo se trata, es uno que nos compete y que más que reflejar un futuro imaginario o especulativo, es imagen de lo que vivimos ahora. Daniela vive en el presente, al igual que nosotros; no sabemos qué pasará en el futuro y averiguarlo es prácticamente imposible, de acuerdo con la teoría del caos. Mientras más lejano un evento, mayor cantidad de variables nublarán la certidumbre para corroborar el estado del futuro. Así pues, Daniela, me parece, que lejos de presentarnos una ciencia ficción con el tratamiento que se cree comúnmente que este género da (es decir, naves espaciales, viajes en el tiempo, por que sí), nos comparte su mundo interior, su propia mitología del mundo en el que vivimos.
El arte, al final de cuentas, es compartir el mundo interior e invitar a los demás a explorarlo. Daniela nos invita con este libro a entrar a su mundo personal y conocer los distintos matices que hay en él. Por que sí, el tema ambiental es uno de los intereses de la autora, así como las criaturas vivientes, la inteligencia artificial y los dilemas dentro de lo que entendemos por "humano".
Si de sus oseciones hablamos, este libro contiene un compendio de los intereses de la autora, así como sus influencias. Como en su libro anterior, "Noche de pizza con mi villano (Editorial Dreamers, 2019), vemos un tratamiento especulativo a la manera de otros autores del género como Ken Lui, Ted Chiang, Margaret Atwood, Octavia Butler o referencias en nuestro idioma como Borges. En sí, todos (quizás todos menos Borges), comparten su interés por la interrelación de los sentimientos humanos en diferentes escenarios, digamos, experimentales, que figuran bajo la apariencia de avances científicos y mundos distópicos, donde estas cualidades humanas se ponen a prueba y salen a relucir. Es así como este libro, rico en su imaginación y originalidad, basto en cuanto a la profundidad de sus personajes y memorable por los pequeños detalles que contiene, se une a esta congregación de autores, en primera instancia, de nuestro país y en la de las mentes creadoras del género prospectivo o especulativo.
Daniela tiene un currículo robusto, lo que permite entrever que su producción literaria ha sido constante y siempre ha tenido este rumbo definido. Es decir, que en la obra de Daniela L. Guzmán encontramos una voz propia y me parece que podemos identificar una obra de ella a estas alturas de su desarrollo como autora. Este es su segundo libro, siendo el primero una muestra de su amplio imaginario y destreza para ensayar sobre diversos temas. Pues, que Daniela es una prosista muy versada. No digo esto por decir, en su escritura hay algo de poético, esto va desde los títulos de sus relatos hasta los componentes de sus diálogos. En fin, que su obra es original y lo que estamos contemplando es su segundo libro. Esperemos que nos depara con sus futuras obras y qué realidades nos esperan por leer.
Me parece que este libro, en efecto, es una buena ventana para explorar las tantas realidades que contiene la nuestras, vistas a través de la peculiar óptica de Daniela.
Ando muy feliz porque tuve el maravilloso privilegio de presenciar la primera temporada de Odo Ediciones #TemporadaDelTlacuache. Cuando me enteré del inicio de esta nueva editorial no dudé en apoyarla y aunque me tardé un poquito 🥺 no me arrepiento. Lo que más amé de leer estas fantásticas historias fue también escuchar a la autora en viva voz en las diferentes actividades que acontencieron. La experiencia del proceso y la llegada de este hermoso libro y todo lo que vendrá después me deja muy muy muy emocionada y me llena de gozo y esperanza saber que proyectos así existen 💌
Un libro extraño, en el mejor sentido de la palabra. Lo que en sus primeras páginas parecía una compilación fábulas en clave de ficción contemporánea se convierte, conforme avanza la lectura, en una confrontación incesante, recargada en la agudeza reflexiva de su autora. En sus historias Daniela L. Guzmán nos invita a mirar la condición humana de frente, a desnudar su naturaleza depredadora, y a revelar su condena melancólica: ¿estamos, tal como las bestias que somos y que fuimos, destinados a la extinción?
De la colección exalto «El cielo de los entrenadores pokémon», que en mi opinión condensa lo que este libro viene a contarnos, o mejor dicho, lo mucho que este libro viene a inquietarnos y a ensayar sobre cuestiones fundamentales de la existencia: el cuento impresiona por su composición narrativa y su pericia argumentativa para tejer un permanente nudo en la garganta del que no me podré deshacer.
Al final de sus páginas 'Un tlacuache salvó este libro del fuego' no es realmente un libro extraño, sino un libro que extraño: una pieza literaria que, desde la ficción en su expresión más imaginativa, pone en entredicho la realidad, pero no solo para cuestionarnos sobre lo que esta es o podría ser, sino sobre la manera como la seguimos escribiendo.
Algunos cuentos tienen 5 y 4⭐, estoy dejando una espacie de promedio.
Me ha gustado mucho el libro, se aprecia un hilo conductor para concretar las historias en el mismo libro, como un ramillete de vistas, espacios y tiempos.
Las voces que ocupa para cada cuento se perciben distintas, para mí eso es refrescante. Ya que, a criterio personal, leer el mismo tono puede cansar en una colección; pero aquí no ocurre.
El 1er cuento, me ha dejado conmovida con el Jaguar y el Tlacuache. Y el 2o encaja en un universo de Atwood, para las personas gestantes.
Sí recomiendo a la autora y a este libro Se nota el corazón puesto en los cuentos, de aquello que nos quiere contar. Aquello que debe salvarse del fuego 🔥
He vivido rodeada de animales de campo y los Tlacuaches han formado parte de nuestra historia como familia, tuvimos la suerte de poder criarlos y tenerlos como amigos por lo que aprecié este libro con fantasía y realidad, filosofía y naturaleza. Hoy me atrevo a escribir esta reseña porque sigo conviviendo con tlacuache y algún día haré un cuento que hable de mis tlacuaches compañeros de aventuras ! Caray caray que lindos son pero que guerra me han dado !
Un tlacuache… es una antología conformada por cinco cuentos cuyo hilo conductor es la idea de haber sido encontrados miles de años después de que la humanidad y algunas bestias se extinguieran.
Son relatos que conversan con el pasado y especulan sobre el futuro, cuyo centro radica en animales y humanos guiados a su extinción. Es exquisita la proyección/representación de elementos de nuestro mundo real llevados a un espacio temporal en el que la raza humana está extinta; todo se ve desde la lejanía, todo se trastoca desde la extinción.
Posicionada dentro del New Weird Latinoamericano, esta obra es una fusión de la extinción, la cultura japonesa y la especulación. Cada cuento tiene su propio tono, espacialidad y personaje central; distintas historias y focalizaciones que, en conjunto, crean un universo sólido del cual queremos saber más.
En esta variedad de escenarios e historias se traza una crítica ecológica, religiosa, económica, social y moral del mundo que conocemos; se cuestiona el mítico lugar del humano, de la maternidad, la religión, las infancias y la sexualidad; se focalizan los reflejos de humanidad en los animales.
Las referencias me volaron la cabeza: partidos que promovieron leyes para prohibir circos con animales y que no cuidaron el destino de estos; ratones gigantes que hablan y son figuras clave del capitalismo; el papel del BDSM y sadomasoquismo en las sociedades; el condicionamiento social de las religiones; el mundo pop/anime japonés...
El estilo narrativo de la autora es conciso, en ratos tierno, delineado por un humor peculiar. Todo en esta obra está bien logrado. Es disfrutable, es valiosa. Algo que curiosamente me pareció fascinante por la manera tan sutil como se logra es que, en estas maravillosas historias, se posicionan planteamientos éticos y filosóficos que nos invitan a reflexionar.
Concluyo con la frase: “Dios es una rata gorda”. Lean este libro y lean mucho a Daniela. Es una lectura garantía de ser gozada, repensada y compartida. 🤍✨
En este libro tenemos un puñadito de cuentos de una ciencia ficción blanda que sirven para explorar ciertas preguntas éticas tecnológicas. En general me gustaron todos los cuentos. La prosa no es nada del otro mundo, pero la mezcla de culturas me parece que le agrega valor, aunque en momentos se siente un tantito forzado. También, sí... la cultura popular japonesa domina el mundo y principalmente latinoamérica, pero agregaría muchísimo al mensaje mismo el que se agreguen elementos de otras culturas. ¿Estoy de acuerdo con los planteamientos que sugiere Guzmán? No necesariamente, pero como positivo (o negativo según se vea) el libro no tiene conclusiones solo preguntas. A esto de lo que no estoy del todo de acuerdo se agrega el epílogo y la categorización de new weird.
En México escribimos ciencia ficción que puede superar en ocasiones a los grandes clásicos. 🤯
No quiero decir mucho de esta antología porque es preferible que tú lector te adentres a sus párrafos, pero una vez que te sumerjas, tendrás la fortuna de encontrarte una de las mejores antologías de ciencia ficción mexicana. Ahora que sé que esta es la segunda obra de la escritora, tengo mucha curiosidad de leerme su primera obra. ✨
Posiblemente encontremos, resonemos y reflexionemos constantemente sobre los temas que trata Un tlacuache salvó este libro del fuego en nuestra vida cotidiana. Muchas de sus preguntas podrían salir, por ejemplo, mientras desayunamos, en la ducha o de farra con unos amigos. Serían preguntas válidas y genuinas, parte de nuestra inquietud contemporánea.
Este libro de cuentos se detiene con categoría en el ojo de la posmodernidad, no solo en forma, lenguaje y subtextos, sino que hila con mucha destreza el imaginario de una generación que entiende que el futuro es disoluble en nuestro propio presente. Aquí saltamos desde la problemática de la virtualidad, de la dinamización de las relaciones, del hiperrealismo, del ciberpunk, hasta la emancipación de las estructuras de poder, la cultura de dominación, el poder del Estado, el posmarxismo, e incluso un revisionismo de la naturaleza sexual. Todo esto en forma de cinco buenas, bien logradas, historias.
Daniela L. Guzmán tiene un estilo apasionado, como si presionara el lápiz contra el papel, remarcando cada palabra como si le saliera de una garganta dentro de su garganta. En lo personal, me conmovió, removió y me divirtió; fuera de eso, me dejó pensando; no me aleccionó. Me dio la oportunidad, la libertad como lector, de cuestionarme, tomar notas, incluso de envidiarla -y mucho- por escribir y tocar las campanas de mi cabeza. Como diría un buen profesor mío sobre Ribeyro, "aquí hay un escritor", yo lo digo con Daniela y sus historias: "Aquí hay una escritora". Hay una obra consolidada, una estética que se percibe como la suma de muchos lenguajes, que se escapa a veces con el coqueteo de la transmedialidad, con un sabor sincrético en cuanto a creencias y un armonioso latinoamericanismo que me lleva a Mishima, Murakami, Toriyama, e incluso otras lecturas de contemporáneos tales como Ednodio Quintero, nuestro japonólogo.
Las estrellas las justifico por dos razones. La primera, de índole emocional. Los cuentos cautivan, y si la literatura es capaz de hacer temblar las tripas, ha logrado su principal cometido. La segunda es de índole intelectual, pues agradezco enormemente que esta obra hablara orgánicamente de muchos temas en común en tan solo 5 cuentos, que a su vez se sienten como 5 voces. No es fácil de leer, y aún así exige sin hacerte saber que te está exigiendo. ¿La mejor historia? El cielo de los entrenadores Pokémon.
Interesantes vueltas de tuerca a varios temas acerca de la consciencia, de la condición humana y la animal y la artificial y la alterada y quiénes somos, todo ello con una bonita escritura.
Mi única pega, creo, es que varios relatos se quedan colgados. Está bien que les lectores rellenen y completen, pero aquí en la mayoría de los casos daba para más, podían ser todos fácilmente novelas cortas, y en vez de eso se interrumpen en un momento de ambigüedad. Entiendo también que la idea era no dar respuestas, dejarlas abiertas en lugar de dar una conclusión que, a fin de cuentas, sería solo la particular de esa ocasión y ese relato, y que ante cualquier pequeño cambio de percepción o de decisión de algún personaje podría ser muy diferente, podrían ser tantas otras. Lo entiendo, pero me ha dejado con una cierta cojera.
Aparte de que quería mínimo quince relatos más en esta línea, claro.
Sinceramente es la primera vez que leo este género y me gustó muchísimo. Quizá fue el tipo de lenguaje que utilizo a la hora de escribir algunas veces me causaron risa y otras una sonrisa la primera historia fue mi favorita "Prometo con carita feliz" Tsu me recordó a un amigo mío que también es escritor tiene demasiadas ideas jajaja y demasiado que decir sentí esa historia propia como si Armando fuera yo escuchando a Tsu hablar ✨
Primero que nada: amamos a los tlacuaches, team tlacuaches por siempre. Este libro me dejó reflexionando muchísimo y me alegra tanto de que exista, la forma en que aborda temas bien densos (que no parecen tanto de ciencia ficción aunque estén en ese mundo) es muy única. Está muy bueno para debatir, generar conversación e invitar a mucha gente a leerlo.
Pd: también amamos la iniciativa de esta editorial✨🫰🏻
De todo, "En el principio, los cocodrilos hablaron kenjōgo" me parece un cuentotote que suspiré horrible por la fuerza cruel que hay entre sus líneas. Junto a "El paraíso de los entrenadores Pokémon" fueron mis favoritos.
En general es una antología muy pequeña, pero bastante disfrutable y que explorara temas que no son tan comunes de leer.
Esta obra, en primera instancia, pudiera parecer una pequeña colección de relatos. Sin embargo, su identidad es un poco más voluble que eso. Ora ensayos sobre psicología, ora enciclopedia animal, ora clases de japonés. El libro de Daniela es, sin lugar a dudas, muchos en uno.
Pero alto, Daniela aquí es una villana. Es igual a uno de esos jefes finales de videojuegos cuyas verdaderas intenciones son nobles en verdad pero cuya ejecución de su plan maestro condena a toda la humanidad. Desea acabar con todos por el bien de algo más puro.
No es sorpresa entonces que muchas de sus reseñas, incluyendo esta, aludan al recurrente uso del concepto de extinción en su obra. Está en el título por una cosa. Los relatos aquí escritos narran mundos donde han perdido un absoluto. Animales, personas, ideologías.
Es una catástrofe tras otra sin ser testigo presencial de dichas catástrofes. Solo podemos vislumbrar las ruinas tras ellas. Las huellas, las consecuencias y la inminente desolación.
No obstante, Daniela no escribe estos cuentos con la intención de sofocarnos con dichos escenarios lúgubres y sombríos. Ahí, entre las nubes gruesas y cargadas de lluvia, algunos rayos de sol se abren paso e iluminan un sendero o el brote de una flor en un páramo desierto.
“Un tlacuache salvo este libro del fuego” es una obra qué transita en un limbo que separa la realidad con la fantasía. Un limbo que se acerca más a nosotros que lo que es palpable. Sus personajes, además, son diversos y cálidos, aún en sus extraños arrebatos.
Me enorgullece el salto creativo que ha dado desde la última vez que leí un recopilatorio suyo. Si antes me pareció una apuesta interesante, ahora no tengo dudas (esto, claro, desde que leí “Noche de pizza con mi villano”).
La invitación es más que evidente. Acérquense a “Un tlacuache salvó este libro del fuego” con confianza, güeritos. La edición de Odo Ediciones estuvo bien atinada y su acercamiento al público fue, adem��s de interesante, muy divertido. No hay pierde por donde lo vean.
Y manténganse al tanto de su autora. No solo por su evolución literaria, también porque en cualquier momento su villanía puede ser el final de la humanidad.
Nunca está de más hacer buenas migas con los tlacuaches, como último recurso.
Evolución, sadomasoquismo, vestigios, futuro y extinción: en estos cuentos me sentí enternecida y nostálgica al mismo tiempo. Juegos de rol donde los personajes cobran conciencia, un revisit a la copulación tipo Cuento de la Criada, inhibiciones, deserciones, zorros digitales y amores no normativos. Veremos la humanidad yendo directito a su propio final; donde tlacuaches y jaguares caminan lado al lado por páramos desolados.
"El fuego es la industria. El humo que ahoga al planeta. El fuego es la poquita selva que nos queda, Armando. El fuego son los hijos jaguares que no tendrás. —Los ojos de Tsu suplicaban. Se apretaba el pecho con sus deditos largos—. Yo robé el fuego para que los humanos te mataran de sed."
Poquitos cuentos, mucho de donde cortar. Daniela se saca frases épicas y se vale de animales para generar reflexiones. Me gusta mucho el marco narrativo de que una raza posterior analiza este libro, sobreviviente por haber sido escondido es un búnker.
"Y entonces besó mis labios y yo sentí bondad, sentí amor, sentí electricidad en el cuerpo. La extinción de las bestias es un acto de amor porque, aun a pesar de ella, Dios no deja de mostrarnos cosas hermosas todos los días."
En fin, lo que dijo Ana en el epílogo x1000:
"Seguramente los textos que se encuentren en los búnkeres después de la extinción serán distintos."
Pensé que era un libro tierno o algo por el estilo, pero es un libro que habla de la crueldad humana y de un futuro terrible provocado por nosotros. Sin duda recomiendo este libro y quiero que todos lo lean.
Los cuantos funcionan como textos individuales, algunos son buenos. Creo que falla al querer darle una estructura coherente que profundice en los cuentos. Al querer hacer un gran relato de esos cuentos, es cuando el libro no gana tanto como uno podría creerlo. Igual hay amplio mérito en la escritura tan digerible de Guzmán.
Es un libro de cuentos muy valioso. Daniela tiene una inventiva original y un humor único. También la habilidad de sacarte una risa en una línea y la lágrima a la que sigue. Su perspectiva es muy ingeniosa y la elabora con una pluma afilada y brillante. Me encanta su manera de mezclar temas posmodernos, cultura pop, bromas irónicas con temáticas que calan. Cien por cien recomendado y una de las escritoras mexicanas contemporáneas que hay que tener en la mira.