Daniel Bennett siempre ha sido un romántico. Cuando por fin cree que ha encontrado a su pareja perfecta, resulta que ni siquiera era una relación monógama. ¿Lo peor de todo? Le ha prometido a su familia que irá acompañado a pasar una semana de vacaciones con ellos. De eso depende que sus padres decidan ayudarle a financiar su futuro proyecto. Así que en una noche de borrachera le propone a su mejor amigo de la universidad que finja ser su novio.
Patrick Carter lleva una vida perfecta. El trabajo perfecto, la casa perfecta, la novia perfecta. Sin embargo, cada vez se siente más atrapado, hasta que recibe la insólita propuesta de Daniel. Por muy surrealista que esta sea, Patrick es incapaz de decirle que no a la oportunidad de escapar una semana entera con el mejor amigo que ha tenido en su vida. Quizás sea también el empujón que necesita para dejar de mentirse a sí mismo.
Daniel y Patrick se hacen pasar por pareja mientras ambos intentan no enamorarse del otro, convencidos de que lo mejor que pueden hacer es centrarse en salvar su amistad.
4'25/5: ¡Qué novela más bonita! La tenía pendiente desde hace muchísimo tiempo y es que me la habían recomendado muchísimo; y puedo entender el por qué. Es un libro sencillo en trama, pero con unos personajes muy auténticos, con los que se puede empatizar perfectamente. Ha sido mi primera vez con esta autora y espero que me sorprenda más veces, porque Daniel y Patrick son muy monos. Nos encontramos con Daniel, un chico bisexual que lleva unos meses conociendo a Simon, pero cuando le propone ir un poco más allá, este le dice que pare el carro y que lo que tienen no es una relación, sino un affaire más. Esto a Daniel le sienta como una patada en el estómago y para más inri, en su familia ya había dicho que iba a llevar a su pareja a la semana de vacaciones que anualmente hacen los Bennett. Siempre ha sido el mal visto de la familia, y quiere llevar pareja sí o sí. Con la borrachera, tira de agenda y le propone a Patrick, un viejo amigo de la universidad que lleva tela de tiempo sin hablar con él, que sea su novio postizo para dar un canto en los dientes a sus padres y puedan ver que tiene una vida estable como para ayudarle a financiar un proyecto que tiene entre manos. Patrick es profesor de literatura, está emparejado con Rose, su novia de toda la vida y viven bien, aunque él está cansado de la vida que lleva, tan rutinaria que se aburre soberanamente. Los mensajes de voz de Daniel bebido, le hacen mucha gracia y acepta el plan, aunque sea una auténtica locura. Es una historia de encontrarse de nuevo, de escuchar los dictámenes del corazón y de inseguridades, de muchas inseguridades debido a aspectos externos de la vida de cada personaje. Me ha gustado muchísimo como la autora empieza cada capítulo con pequeños esbozos de conversaciones inconexas del pasado entre los dos protagonistas. Alterna las dos voces y con capítulos muy cortos, se lee en cuestión de nada. Amo el cliché de la pareja falsa, de conveniencia y este está llevado a un extremo muy interesante. Esconde mucho más de lo que se puede intuir a primera vista. Hay un pasaje crucial de la historia que me ha resultado un poco inverosímil, ya que la explicación no me ha resultado del todo creíble; pero a parte de eso, es una historia disfrutona, con sus momentos hot, sus reflexiones ¡Tiene de todo!
Finalizada la lectura de 'Conversaciones a medianoche' de Laura Cárdenas a la que puntúo con 7/10.
Un romance de segunda oportunidad con tropo de novio falso, donde trata la amistad, la familia, el autodescubrimiento y la aceptación.
Daniel sólo sabe que lo que pudo ser una noche de compromiso lo fue de ruptura y derivó debatiendo opciones para encontrar novio falso que pase una semana con su familia, bajo el efecto de la bebida, desesperado y con su mejor amiga. Claro, no trajo nada bueno, a quién se le ocurre llamar a Patrick, su mejor amigo de la Universidad al no ve desde hace diez años y peor aún es que lo recuerde cuando éste le hace escuchar sus mensajes, que les llevó a reencontrarse como amigos, pero que también revuelve todo lo que pudo ser y no fue.
Daniel sueña con ser escritor de romántica y restaurar la casa de su abuela para que sirva de refugio de escritores, pero por un lado, aún escribe con seudónimo y por otro, depende de los recursos de sus padres para conseguirlo, a los que ha decepcionado por no cumplir con lo que esperaban de él. Un chico irónico, inteligente, creativo y soñador que no consigue su merecido romance, quizás porque nadie es como él era. Esto le lleva a no mostrarse tal cual es con facilidad y a sufrir.
Patrick es profesor de literatura en un colegio y acaba de mudarse con su novia, pero no es feliz. Un hombre que ha acabado haciendo lo que se supone que debió sin más. Ni siquiera sabe aún el motivo de su estado, pero alejarse una semana de una relación tormentosa puede darle otra perspectiva, aunque sea fingiendo ser el novio de su mejor amigo de la universidad que no ve desde hace diez años. Desde luego, su alegría, empatía, simpatía y cariño te desarma, y es valiente cuando se define, escucha y entiende, aunque tenga que arreglarlo todo paso a paso.
Una situación que se enreda, deben reconocerse tras diez años, enfrentar a la familia de Daniel y su relación falsa y sentimientos que no pueden ignorar sin tiempo a hablar antes de la explosión.
Ambos deben enfrentar sus miedos, superar sus pasados y arreglar sus sentimientos para convertirse en su propia novela romántica.
Aunque el guión es muy sencillo, antiguos compañeros de universidad que compartian habitación en su momento, se vuelven a rencontrar después de unos años para realizar un paripe de falso novio.
Lo que más me gusta es que cada capitulo hace referencia a conversaciones de cuando compartían piso en la universidad.
Es el libro de los clichés. Me ha gustado un montón. En todo momento sabes como va a terminar, es súper entretenido y ver como Patrick se da cuenta de su sexualidad, y la representación bi con Daniel...maravilloso.