En esta compilación se encuentran siete escritos de uno de mis escritores favoritos, Ryunosuke Akutagawa. Todos los relatos incluidos acá (excepto "Las mandarinas") son usualmente clasificados como "yasukichimono" o "autobiográficos" por varios críticos. Se asume que, en ellos, Akutagawa habla sobre sus propias experiencias y sentimientos, y de hecho en algunos casos es muy fácil trazar relaciones equivalentes entre lo narrado por él y cosas que efectivamente vivió (como la muerte del esposo de su hermana, que sucedió en la realidad tal y como se la describe en "Los engranajes"). Sin embargo, hay que tener en cuenta que Akutagawa, como cualquier escritor, estiliza la realidad a su alrededor. Por eso yo no me animaría a marcar relaciones directas entre sus escritos y su vida. Además, algo que es notorio durante toda esta compilación es que, sea quien sea el narrador (Akutagawa mismo, una personificación suya o una creación completamente original), es uno de tipo no confiable. Aunque este recurso podría hacer confusa la lectura, creo que acá añade al sentimiento de sofocamiento con el que conviví durante toda la lectura. Las historias de Akutagawa incomodan, aún las que a sus ojos eran "más felices". Creo que esa incomodidad es muy palpable durante todo este tomo, especialmente en "Los engranajes", "Vida de un idiota" y "Registro de defunciones". Por momentos me pregunté si lo que estaba leyendo no era demasiado personal, demasiado crudo y directo; me sentí como si estuviera irrumpiendo en la intimidad de Akutagawa, buscando información sobre su vida que se habría quedado mejor guardada. Sin embargo, es increíble cómo, a pesar de este sentimiento más bien depresivo, es imposible leer este libro y no reconocer la genialidad de la pluma de Akutagawa. En pocas oraciones era capaz de dirigir críticas mordaces hacia la sociedad y realidad que lo rodeaban, además de expresar su visión del mundo y, de paso, acercarnos a la "angustia confusa" que plagó su vida, hasta arrastrarlo a tomar una decisión irrevocable sobre su vida. En fin, que Akutagawa transmite un montón en escritos muy cortos. Voy a hablar muy brevemente de cada uno.
1. "Las mandarinas". Un hombre termina viajando con una joven desconocida en el mismo vagón del tren. A pesar de su inicial aversión hacia ella, termina por darse cuenta de que en su inocencia, en su juventud, hay algo que lo conmueve profundamente. Tal vez sea el hecho de que él nunca podrá volver a sentirse así, ya que el color del mundo ya ha desaparecido en sus ojos. Es bastante corta y, si bien la descripción final de los sentimientos del narrador es lisa y llanamente hermosa, creo que es una de las historias de la colección con la que menos resoné.
2. "Extractos de la agenda de Yasukichi". Yasukichi es un profesor de inglés en una academia naval y relata algunas de las experiencias que vive en ese ambiente. Otra relación con la vida de Akutagawa: él también ejerció esa profesión en una academia naval. A pesar de que a primera vista pueda no parecerlo, sentí que esta historia fue una de las más crudas de la colección. Especialmente, la escena del director con el niño en situación de calle me destruyó (y cómo Yasukichi termina siendo igual a ese niño en su ámbito laboral).
3. "Al borde del mar". Extrañamente esperanzadora. La historia es bien simple: dos amigos realizan un viaje al mar y hablan. Se encuentran con un par de gente por ahí, pero eso es lo que más hacen: hablar. Se sintió como un breather en el medio de relatos bastante fuertes y, vamos a decirlo, un poco deprimentes. A pesar de eso, me pasó algo parecido a "Las mandarinas" en el sentido de que no creo que se convierta en mi relato favorito de Akutagawa.
4. "Registro de defunciones". El narrador nos presenta un resumen de su relación con tres familiares suyos que ya han fallecido: su madre (una "loca buena", cuyos dibujos siempre tenían cara de zorro), su hermana mayor (la más inteligente de todos los hijos) y su padre (con quien no tuvo mucha relación pero, a pesar de eso, lloró cuando lo vio antes de morir). Lo que destaco de este relato no es tanto la vida de estas tres personas fallecidas, sino la reacción del protagonista a sus muertes. De algunos ni recuerda cuándo fallecieron o sus nombres póstumos, pero no puede evitar sentir que sus partidas lo han marcado. A pesar de que no haya llorado en los funerales, aún se pregunta qué hubiera sucedido si hubieran vivido un poco más. Esta me gustó mucho.
5. "Engranajes". No importa cuántas veces la lea, nunca deja de impactarme como la primera vez. El narrador debe viajar para asistir a un casamiento, pero este minúsculo hecho será el desencadenante para que le sucedan un montón de cosas: el suicidio del esposo de su hermana, encuentros con estudiantes fanáticos de sus obras, hombres con impermeables que parecen perseguirlo y, especialmente, la aparición de engranajes en la periferia de su visión, que lo acompañan a pesar de que intente hacerlos desaparecer. Si alguien tenía dudas sobre que los narradores de Akutagawa son poco confiables, acá la cosa está muy presente. Es obvio desde la primera oración de este relato que el narrador sufre de paranoia: piensa que todo el mundo lo está persiguiendo, que los engranajes buscan arruinarle la vida. Por esto, uno no puede evitar preguntarse si las cosas efectivamente sucedieron en la manera en que él las narra, o si la realidad fue distinta. Aquí también está muy presente el sentimiento de incomodidad del que hablé antes. Destaco este extracto del final del relato para ilustrar este punto:
"Me pareció que alguien había subido los peldaños de la escalera precipitadamente y que enseguida había bajado corriendo con un enorme estruendo. Supe que ese alguien había sido mi esposa, así que, sorprendido, me incorporé a toda prisa y asomé la cabeza por la sombría sala de estar, que estaba justo delante de la escalera. Mi esposa se había caído de bruces, reprimiendo un jadeo. Sus hombros temblaban incesantemente.
—¿Qué te ha pasado?
—Nada, no me ha pasado nada...
Cuando mi mujer por fin alzó la cabeza, hizo un esfuerzo tremendo por sonreír y continuar hablando:
—No me ha pasado nada, simplemente tuve la sensación de que estabas a punto de morir...
Esa fue la experiencia más terrible que había tenido en toda mi vida... Ya no tengo fuerzas para seguir escribiendo más. Vivir con este sentimiento es un dolor indescriptible. ¿Es que no hay nadie que me haga el favor de venir y estrangularme silenciosamente mientras duermo?".
6. "Vida de un idiota". A través de pequeñas secciones, se nos narra la vida de un individuo común y corriente, justamente el "idiota" del título. Vemos desde su infancia hasta su fallecimiento, con todo el sufrimiento y dolor que vivió en el medio. Cada sección es más dolorosa que la anterior, y para el final del relato, uno está bastante sumido en la tristeza, preguntándose cómo este hombre podrá seguir viviendo, si es que decidió hacerlo. Sin embargo, hay pequeños momentos "felices": cuando ve a un primer hijo nacer, cuando se reafirma una y otra vez que ama a su esposa... Cosas chiquitas, pero que alumbran un poco el panorama.
7. "Nota enviada a un viejo amigo". Esto sí es real, porque es una carta directa que Akutagawa escribió para Kume Masao. En ella, Akutagawa habla sobre el estado deplorable de su salud mental y cómo está planeando abandonar este mundo. No recomiendo leer esta carta cuando se está muy triste; yo no me sentía particularmente mal cuando la leí, pero luego de terminarla me quedé con un sentimiento sombrío alrededor. No solo porque el autor se pone a debatir cuál sería la manera menos dolorosa de terminar su vida (que eso de por sí es fuerte), sino por la inherente tristeza que acompaña sus palabras. Muy fuerte e impactante de leer, pero igualmente hermosa, a pesar de los temas que trata.
En conclusión, Akutagawa es un escritor de primera y todas sus obras, a pesar de que por supuesto tengo mis favoritas, me parecen magistrales. Supo captar algo particular de la esencia humana: esa tristeza que nos acompaña en el día a día, que al principio ignoramos hasta que se convierte en una presencia tan notoria que no nos queda más que enfrentarnos a ella. Seguramente él odiaría que se hable así de su obra, pero es lo que yo siento a leerlo. También destaco la muy buena introducción que tiene este libro, que ayuda mucho a ubicarte con respecto al aspecto cronológico de la vida de Akutagawa y cómo su obra fue percibida por sus contemporáneos.