El debut literario de Joaquín Reyes. Una novela frenética, desternillante, con un final deslumbrante, sobre la vanidad y la hipocresía en el mundo de la farándula y sobre nuestras dudas más íntimas. Tras un gran escritor, siempre hay un gran lector. Y Joaquín Reyes lo ha leído todo. Su pasión por la literatura rusa más sesuda es la prueba de que el humor es en realidad una cosa muy seria. Una novela que replica la idea de su título: ambientada en una única semana de la vida de su protagonista, un humorista en su peor y mejor momento, describe los siete días que podrían acabar con su vida, empieza con la risa y la miseria, para subir y subir y subir hasta estallar en una apoteosis de carcajadas y lloros.
Todavía no he sacado la media hora necesaria para leerlo, pero le voy dando 4 estrellas provisionales porque me puse la portada en la cara para esperar escondido a que bajase a tirar la basura Pérez Reverte y ahora tiene un séptuple bypass.
Otro doloroso ejemplo de que incluso editoriales más comprometidas como Blackie Books sucumben a la tentación de publicar cualquier cosa del famoso de turno.
Joaquín Reyes es un actor cumplidor, un gran humorista y un mejor monologuista. Pero como escritor, al menos en este libro, no se acerca a esos niveles de calidad. Supongo que cuando uno es humorista profesional no es tan sencillo pasarse a ser un escritor "serio", aunque para juzgarlo de forma coherente habría que saber qué buscaba exactamente cuando escribió este libro.
Porque ese es mi problema como lector, que no acabo de entender de qué va el libro. No es de humor, o al menos yo no lo veo así. Que a lo mejor soy yo, pero no creo que el libro sea humorístico, poca gracia le encuentro, pero es que además no parece que Reyes lo intente tampoco. Suena a algo a medio camino entre la autobiografía y la recolección de anécdotas que cualquier artista mínimamente experimentado acumula en su vida profesional y personal, todo ello narrado de una forma un tanto deslavazada, casi abúlica. Desde luego la novela "frenética y desternillante", como la define la sinopsis oficial, no me ha parecido en absoluto.
A ver si en futuras obras Reyes se aclara un poco, o al menos me pilla a mi un poco más predispuesto. Por lo menos es breve y se lee de una sentada sin demasiados esfuerzos.
Una historia poco más que entretenida. Lenguaje de adolescentes, plagado de frases hechas, con un protagonista que difícilmente despierta simpatía y total ausencia del humor que, en teoría, vende la contraportada. Una pena, tanto por las expectativas que genera el autor como por el nivel que se presupone a la editorial.
“A las 10.30 de la mañana suena la alarma. Me doy la vuelta perezosamente, estiro el brazo y la apago. Sin despertarme del todo miro el Instagram y ¡cosa rara! hay chorradas a punta pala” ~ Subidón de Joaquín Reyes.
Emilio Escribano es cómico monologuista. Ahora que está en la cumbre del éxito profesional comienza a sentir que su vida personal se tambalea, comenzando por su relación con Yoli, con quien lleva desde los 14 años. La historia nos cuenta precisamente el día a día de Emilio y cómo afronta diversas situaciones.
Narrada en primera voz por el protagonista, es un libro divertido que me ha hecho soltar alguna carcajada, tanto por las situaciones a las que se enfrenta como por sus pensamientos que quedan reflejados en el libro. Ironía y sarcasmo a punta pala.
La verdad es que el libro se lee de una sentada. No llega a las 200 páginas, tiene un cuerpo de letra generoso y muchos diálogos. Reconozco que me han encantado los personajes de Emilio y de su primo Fredy que es a la vez su manager. Buena opción para pasar un rato entretenido.
Que este libro haya sido publicado por un sello como Blackie Books es indigno. Muchas firmas en muchas ferias del libro por parte de Joaquín pero madre mía qué vergüencita ajena leyendo cada capítulo. Menos mal (y se entiende) que solo son 120 páginas y con la letra muy grande. No perdáis el tiempo con él que ya lo he perdido yo por vosotros.
Ligero, fresco, perfecto para salir de un atasco lector que me tenía parada. Se lee rápido, no es el libro de mi vida pero me ha hecho reír y me ha entretenido. Joaquín Reyes, como le conocemos, pero en escrito. Grachias por la compañía y las risas, cheñor.
Este libro es una mierda. Me jode decirlo, porque todo lo que hace Joaquín Reyes me gusta, pero esto no. Una historia sin mucho sentido, mal hilada y bastante monótona. Tiene cuatro frases graciosas y poco más.
2,5/5⭐️ Sin más, tenía unas expectativas muy bajas por las valoraciones, pero no me parece que haya estado TAN mal. Es un libro muy rápido y fácil de leer.
Soy totalmente subjetiva al escribir mi opinión sobre todo aquello que leo. No podría ni querría evitarlo. Procuro ser siempre correcta y no perder de vista el hecho de que sólo con que el libro esté escrito con corrección gramatical, que no chirríe o contenga incorrecciones, hay un trabajo que merece ser reconocido. En este caso, no encuentro la forma de arañar una segunda estrella para este texto que he leído. Lo único que se me ocurre decir es que no me esperaba lo que me he encontrado. No me ha parecido una novela. Algo positivo, que al menos, es ágil y corto y ya se sabe que "aún lo malo, si poco, no tan malo".
No sé por dónde empezar. De normal blackie books es una editorial en la que suelo confiar, pero este libro es un despropósito. Es una historia de 150 páginas, que se podría haber contado en 50 y sigue valiendo casi 20 euros. El papel es gordito para que engañe y la letra grande, pero se lee en un par de horas. Y aun siendo corto, sobra muchísimo material.
Es un relato corto venido a más y muchas cosas no funcionan, la historia se pierde entre las divagaciones del "protagonista". Parece que hayan hecho volquete de la cabeza de Joaquín al papel y te hayan vendido un tren de pensamiento por veinte pavos. Al principio el tono me parecía refrescante, pero se acaba haciendo pesado porque no pasa ningún tipo de filtro.
El recurso de las definiciones con los asteriscos es interesante, pero las notas al pie generan una comparación con Terry Pratchet en la que Joaquín sale perdiendo.
Es un libro fácil de leer y al que le guste el humor chanante puede disfrutarlo, a pesar de hacerse cuesta arriba a ratos, pero personalmente me gustaría habermélo ahorrado, siento que no aporta nada nuevo que el propio Joaquín no haya hecho ya mejor.
Esta reseña me va doler más a mí que a ti. De verdad. Y poca gente quiere más a Joaquín y valora tanto sus creaciones.
Pero no hay por dónde cogerlo. En serio, le doy una ⭐ porque existe y se ha hecho. Sé que tiene mucho de él, lo que no te va a hacer perder la fé en el ser humano y tampoco es lo peor que he leído en mi vida. Pero esperaba algo más. No sé.
Quizás tenía la expectativa de ver al mejor Joaquín en formato libro. Es decir, una adaptación de lo que es él como cómico y las excentricidades que le caracterizan, pero en papel. Pero no.
Quizás es culpa mía. Léanlo bajo su responsabilidad.
Subidón es la primera novela del gran humorista Joaquín Reyes. Confieso que empecé a leerlo ya que soy fan suyo, aunque con la ceja levantada por si esta novela no es una más vacía y aprovechada por las editoriales para vender más gracias al tirón de la fama. El resultado es confuso…
Por un lado, la novela, intentando abstraerme de su autor, es predecible y bastante sencilla. Esto en sí mismo podría haber hecho que la reseña fuera aniquiladora. No obstante…. Aunque la hubiera leído a ciegas sin saber quién era el autor, habría averiguado muy rápido que era el “chanante” Joaquín Reyes.
Se trata de una historia de ficción y el humorista protagonista no es Joaquín Reyes. No lo es en nombre y seguramente en andanzas, pero sí lo es en todo lo demás. Si te gusta su humor, verás retazos de este por todos lados. Incluso lista, como si de un diccionario se tratara, palabras de su acervo manchego (los fans ya las conocemos todas).
Me he reído en muchas ocasiones con su lectura, y ya solo con eso ha merecido la pena. La historia, y sobre todo su final, transcurre sin pena ni gloria y sirve como marco para que Joaquín Reyes nos deleite con su humor.
A mi juicio, si te gusta el cómico, te encantará la novela. Si no le conoces o no te gusta su humor, no sé cómo la vas a digerir…
Si Joaquín Reyes escribe una novela se lee y punto. Pese a las críticas tan negativas que he visto por aquí (no sé qué esperaban), hay que decir que Reyes ha conseguido dar forma a una novela con cara y ojos (literalmente), con su estructura, su arco de personaje y demás requisitos técnicos, sin dejar de lado su humor característico (bien insertado a través de diferentes procedimientos). Se le puede echar en cara que sabe a poco, o que el final está un tanto cogido con pinzas, pero lo cierto es que se lee muy bien, te ríes y es un debut literario bastante digno.
Lo mejor, como siempre con él, la mezcla de costumbrismo y surrealismo: "joder qué frío hace donde los yogures".
En clase de literatura a mi me enseñaron aquello de «Presentación, nudo y desenlace» pero se ve que ese día Joaquín Reyes (gran cómico y, seguramente, mejor persona) no estuvo en clase o andaba distraído porque si la presentación es breve y el nudo se queda en pequeña maraña de hilos, el desenlace brilla por su ausencia y se solventa con una especie de «bueno pues hasta aquí he llegado me voy a cenar». Una perdida de tiempo con un par de chascarrillos que al menos hace honor a su divertida portada con letra grande y poco texto.
Un libro que nos cuenta la vida y obra de un cómico. No hay más. Si buscas un libro que se lee en una hora y no tienes ganas de darle muchas vueltas al coco este libro te gustará. Sin embargo si buscas un buen relato, con una buena trama e interesante este no será tu libro. No digo que esta novela corta sea mala, que no lo es, lo único que digo es que es para lectores con ganas de desconectar y sin tener grandes pretensiones. El libro es cómico? Si, tiene algunos chistes buenos. Es la hora chanante? No, nada que ver.
Es una lectura rápida y entretenida. Lo cierto es que esperaba más. Error mío quizás al ser gran seguidora de Joaquín Reyes como cómico y esperaba al leer el libro acabar con lágrimas en los ojos de la risa, como me ocurre cuando le veo en su papel de cómico. Pero dejando aparte las expectativas, la novela no está mal, para mi gusto se queda un poco corta de trama, de meollo, pero lo cierto es que se trata de una lectura amena.
Fuste: m. Fundamento de algo no material, como un discurso, una oración, un escrito, etc.
Lo regalé a alguien que es bastante fan de Joaquín Reyes y lo he leído de rebote, en un solo día porque es bastante ligero (superficial). No entiendo muy bien ni de qué va, ni qué quiere que sintamos este libro. Es verdad que de vez en cuando hay algo gracioso o ingenioso, pero en general me ha parecido muy en la línea de pelis tipo Aterriza como puedas.
La verdad es que el libro me pareció bastante flojo. La trama no te llevaba a ningún sitio, el lenguaje era como escuchar hablar a Joaquín en un monólogo pero sin su manera de hablar que lo hace tan divertido, los chistes no terminaban de llegarme y realmente no encontré más interés que tres frasecillas sueltas que me hicieron soltar media sonrisa. Se me quedó corto para alguien del talento de Joaquín Reyes.
Un libro corto, con poco desarrollo del personaje principal y un argumento un poquito flojo. Valorar que Joaquín Reyes demuestra un buen uso del lenguaje y aunque intenta hacer un libro gracioso, repite muchas de sus clásicas bromas y apenas aporta mucho más. Quizá en una segunda novela pueda mejorar.
Un libro para leerse en una mañana en la playa, divertido pero sin ser desternillante. Tiene un par de golpes buenos que han hecho que se me escape alguna carcajada. Me da la sensación de que haya sido por encargo o la idea de una película de NETFLIX que no llego a realizarse. Quizás un poco más largo, plagado de más humor y hubiese sido un buen libro.
Jajaja es todo malo y mira que Joaquín Reyes me ha hecho mearme de la risa durante décadas, pero no, no tiene talento como novelista, vaya, esto no lo considero una novela, es más un monólogo con un hilo narrativo y toppings de la factoría chanante. Aún así, me lo he pasado bien leyéndolo, es una chorrada divertida.
Si se lo propusiera, Joaquín Reyes podría escribir una novela de primerísimo nivel. Aunque esta no lo es, hay reflexiones y trama para serlo. Irregular pero merece la pena. Es como una película de Woody Allen que pasa sin pena ni gloria pero de la que SIEMPRE sacas algo positivo.