Textos es un conjunto de pequeños y quirúrgicos ensayos que especulan, en una prosa aforística perfecta, sobre la voracidad del ser y sus condiciones: dios, el tiempo, la muerte y la inquietante consciencia de todo aquello.
Una filosofía de prosa corta, precisa y poética; también dura, existencialista y perturbante:
Pero el hombre no es la única ilimitable codicia de vida. Todo, en el universo, imperializa; y cada existencia singular ambiciona extenderse a la totalidad del ser. El animal más miserable, entregado sin prohibiciones a su fiebre, coparía el espacio y devoraría las estrellas. En los charcos de los caminos hay efímeros organismos que contienen la virtual posesión del cielo.
Es un reaccionario: se rebela contra toda modernidad, sea esta liberal o socialista, pues tacha de progresistas a ambos: elevan al hombre a dios, renegando de toda tradición, desarraigándolo y condenándolo al nihilismo, a la nada. Al moderno escéptico (o al lector de esta reseña) Gómez Dávila le responde:
Un desdén complaciente no parece, en efecto, la contestación adecuada a una actitud donde pueden hermanarse un Goethe a un Dostoievski.
El autor es un hacendado colombiano nacido en 1913 cuyo mito lo erige como un recluido en una gigantesca biblioteca personal donde devoró el canon occidental, glosando cientos de tomos, escoliando miles de libros, cuyos papeles sólo mostró a sus amigos y que terminó siendo admirado primero por filósofos alemanes, y luego redescubierto por españoles para traerlo de vuelta a toda América.
De lo más profundo y satisfactorio que he leído.