David, o Déibid Weirdo, como le gusta que le llamen, es un preadolescente que ve el mundo desde una perspectiva muy diferente a la del resto de su familia y no está pasando por su mejor momento: sus padres se acaban de separar, su hermano mayor, Dano, ha dejado de hablarle sin que Déibid sepa el motivo y, para colmo, se ha enamorado por primera vez de una chica de la que no sabe ni su nombre.
Santi Balmes sumerge al lector en el mundo fantasioso y peculiar de Déibid, los sucesos cotidianos y extravagantes que acontecen en su estrambótica familia y vive con él su despertar a la adolescencia, al amor y a la sexualidad.
Una novela tierna y descarnada en la que la profundidad de las emociones llega envuelta en una capa de ironía y humor.
Si a los trece años eras un poco fantasioso, bastante cabroncete y muy divertido..., la nueva novela de Santi Balmes, el líder de Love of Lesbian, te hará recuperar al niño que llevas dentro.
Santi Balmes (Barcelona, 1970) es el cantante y compositor de la banda de pop indie Love of Lesbian. Gran consumidor cultural. Actualmente lo podéis escuchar cada semana en el programa Cabaret Elèctric (iCat fm) donde interpreta, a su manera, los sueños de los oyentes.
El protagonista es, supuestamente, un niño de 11 años (al menos en la primera mitad del libro) que está a punto de pasar a la ESO, pero toca temas que son excesivamente sexuales y menciona alguna que otra cosa que, sabiendo que está escrito por un adulto, da tanto asco que lo he tenido que abandonar.
Obviamente los niños de esa edad están dejando la niñez y, por supuesto, algo saben, pero una cosa es mencionarlo muy de vez en cuando en la trama, cuando es un niño que tiene muchos problemas y es gracioso para lidiar con ello, y otra tenerlo en cuenta para prácticamente todo. Un niño de esa edad sigue siendo un niño (expresión que ha usado solo una vez cuando son plenamente conscientes de los años que tienen), no un adolescente de 17 años o incluso un joven. No me puedo creer que hable de pillar masturbaciones y escenas de sexo familiar como el que habla del tiempo que hace, además de preocuparse por la atracción sexual explícita, drogas y demás aspectos que son propios de un adulto joven.
Leí este libro porque su autor escribió uno de los libros más bonitos que he leído "El hambre invisible". Para mi sorpresa/decepción. Este libro poco o nada tiene que ver con él, ni con los recursos literarios de los que hacía gala en el anterior. En esta novela abundan las faltas de respeto tanto hacia los adultos como hacia los más pequeños, normalizando estas como algo corriente del día a día de esta familia. Su lectura llega a ser pesada ya que no te sientes identificado/a con el protagonista. La novela sigue su dinámica de ordinariez de palabras mal sonantes, escenas sexuales bastantes explícitas, sin olvidar que esta novela su protagonista tiene 11 años y en mi opinión sobraban. Recomendé hasta la saciedad leer "El hambre invisible" algo que no haré con esta.
Una idea desaprovechada. No la recomiendo para nada.
Podría haber sido un buen libro. Pero no lo es. Se va demasiado por las ramas: no hay nada de malo en ello, el problema viene cuando estas ramas no aportan nada.
El fallo con esta novela empieza desde el vamos: se supone que está escrita desde el punto de vista de un niño, pero Santi no sabe situarse en las suelas de un infante. Parece un adulto haciéndose pasar por un niño. Al final es lo que es, y es muy incómodo.
Se nota que hace años que Santi Balmes no es un adolescente: para el, los jóvenes son hormonas a punto de estallar, y "donantes de pus".
• Si queréis ver un retrato fidedigno de una época tan complicada como la adolescencia, recomiendo Eight Grade de Bo Burnham o, por qué no, Quien lo impide, de Jonás Trueba. •
Esas películas representan a los adolescentes. Esta novela, es el delirio de una persona que hace demasiados años que no lo es. ¿Tiendas con camisetas de Shrek y Casper? Un joven odiando a los influencers? Está claro que su temporalidad en cuanto a los productos dirigidos hacia jóvenes se quedó a principios de los 2000's.
Estamos en los 2020's.
Hay muchos datos, expresiones, intereses, pensamientos y acciones que desde luego no son propias de un niño de esa edad. No es creíble. Imposible que un niño pase de hablar de su crush a criticar a los políticos del país y su corrupción de forma seria. También, hay demasiadas referencias a la cultura popular. Es imposible que un niño de once años haya asimilado tanto cine, tanta música y tanto conocimiento general por mucha influencia de su hermano que tenga. No me lo creo. ¿Quién habla? De verdad, ¿alguien en la editorial se encargó de corregir esto? ¿O no se molestaron porque sabían que tontas como yo iban a comprar el libro igual?
Qué desastre. En qué momento.
En la línea de cosas que no són creibles: el setting tampoco lo es. El tema de la pandèmia parece que está puesto con pegamento. Si bien es cierto que es el desencadenante de la separación del matrimonio insostenible de los padres, no tiene una relevancia importante. La novela podría ser con o sin pandemia.
Se supone que esto pasa en la ciudad de Barcelona, y aún así, todos tienen nombres ingleses. ¿Por qué?
Uno de los mayores fallos que le encuentro a la novela es que se define en la contracubierta como "tierna" y "envuelta de humor". Dime, Santi Balmes. Mírame a los ojos. ¿Qué es el humor para ti? ¿Faltarle el respeto a las mujeres diciéndoles que se masturbaran pensando en ellas?
¡Menudo humorista! Mis dieces. Me molesta muchísimo la misoginia y el EVIDENTE Madonna whore complex que sufre el protagonista. Absolutamente todos los personajes femeninos son sexualizados.
Creo que lo tuyo es la música. Lo de escribir, ya veremos.
El único personaje que se salva es Alexia. Es el único personaje que no es desagradable. Junto a ella, el resto de personajes ADULTOS como mínimo, són creibles. Pero tampoco son demasiado gustables.
Ahora, cosas buenas.
Realmente no tiene cosas buenas. Alguna escena, como la de Déibid subiendo por las escaleras al principio de la novela, o la del coche, están bien. Pero no salvan el conjunto. Porque el motivo de "Bajar de la Luna en tirolina" podría haber sido mejor usado. Déibid no muestra debilidades, sentimientos ni motivaciones casi hasta la última página. No se puede empatizar con el.
Una separación, entiendo, deja un gran agujero emocional en todas las partes que la sufren: la pareja y los niños. Hay mucho material ahí que explicar, que exponer, que visibilizar. Pero el autor decide perder páginas por los senos de una niña de 15 años. Lo cual es repugnante.
De verdad, podria haber estado muy bien. Ganas de contar, no le faltan. Personalidad, no le falta. Ideas, metáforas, leitmotivs, tampoco.
Lo que sobra es vulgaridad, misoginia y humor boomer.
No voy a esperar que esto se corrija, porque el autor es de otra generación.
Como mínimo, se gana una estrella más porque el tema LGBT+ está muy bien tratado. Lo único que me ha gustado.
Por el resto, como diría Déibid: Joder. Maldita sea.
Llevo escuchando Love Of Lesbian desde hace mucho tiempo, y si algo de gusta de este grupo son sus letras. Creo que ese fue uno de los principales motivos por los que me decidí a leer un libro de Santi Balmes. Se que tiene otros libros, pero este título me encantó y por eso me decanté por él. Sin saber nada sobre la sinopsis del libro y sin haber leído nunca antes nada suyo. En el libro conocemos la historia de Déibid Weirdo, un niño de 11 años de edad (aunque en ocasiones parece mayor) con sus problemas adolescentes como el primer amor, además de una relación "difícil" con su hermano y unos padres que se acaban de separar. Déibid ve el mundo con una perspectiva muy diferente a los demás, ya no solo diferente al resto de su familia, sino al resto del mundo. Un libro repleto de ironía, de juegos de palabras y plagado de un humor muy negro. Está claro que si no te gusta el sarcasmo, este no es tu libro. Nos habla de la adolescencia, de los cambios, de la familia, de sexo... pero todo ello rodeado de un cierto halo de mofa que en algunas ocasiones no he sabido muy bien como interpretar. Una de las cosas que más me ha gustado del libro es la relación con la música. Al comenzar cada capítulo encontramos una canción y por supuesto hay una lista de música disponible en Spotify que a mi me ha encantado. Por el contrario no me ha gustado el personaje de Déibid, literalmente me ha puesto de los nervios a lo largo de la historia. Joder, este niño en ocasiones es de lo más repelente, y el autor lo ha sabido transmitir muy muy bien. Además, hablamos de un niño de 11 años y como adelantaba, en ocasiones parece mayor, es decir tiene comportamientos y actitudes de alguien mayor. El motivo por el que lo puntúo con 3 estrellas es por la relación con la música. Me parece un libro entretenido, pero para mi, no es una historia que marque ni he llegado a conectar con los personajes en ningún momento.
Déibid Weirdo un niño rubio👱🏼 de doce años que empieza su diario en agosto de 2020, el verano después del confinamiento🦠. Justo cuando tiene que ir a hablar con la jueza👩🏻⚖️ a comunicarle con quien prefiere quedarse con su padre👱🏻♂️ o con su madre👩🏻💼, ya que los padres de Déibid después de los meses de confinamiento deciden divorciarse, además de contar que se lleva fatal con su hermano Jakob🙎🏻♂️ o Dano como él lo llama, y toda la lucha que tiene es volver a ser amigo de su hermano. Su hermano decidió dejar de hablar con él un tiempo atrás y de un día a otro, sin que Déibid se lo explique. Además de a él y su hermano conoceremos a sus padres recién separados a los nuevos amores👩🏻👨🏼🦰 de estos, y a los amigos de ambos adolescentes, incluso conoceremos al primer amor de Déibid, patinadora (Luna)👱🏼♀️ por la que data su diario con la fecha y como año antes o después de conocerla.
Santi ha querido hacer una crítica de nuestra sociedad en forma de humor incluyendo además problemas como los jóvenes abusones, la gente que es homófoba o muchos otros problemas de la sociedad en la que vivimos. De las cosas que más me ha gustado es la playlist en #spotify que nos ha dejado el autor al final y con la que he disfrutado mientras leía. Si queréis saber más cositas, la reseña completa está en nuestro blog.
Admito que da algo de apuro cuando uno se pone a leer el libro de alguien a quien sigue o escucha con cierta asiduidad y resulta que es un ñordo que no cabría por el retrete de un elefante africano, quiero decir, si te cae como el culo pues oye, uno se despacha (o desquita tras el suplicio), se queda agusto y a seguir el día. Sin embargo si hay algún tipo de afinidad la cosa es peor, porque ya no se vuelve a mirar con los mismos ojos (o escuchar con el mismo oido). Este es el caso de Izal, o ahora de Balmes, cantante de la banda Love of Lesbian. Uno los sigue, en parte, porque las letras tienen algo de chicha (son Chejov comparado con el panorama musical contémporaneo) sin embargo tras leer sus libros a uno le entra el come come de si las letras se las escribe alguién del grupo o son fruto del azar o la musicalidad. Supongo que si Bob Dyland hubiese continuando escribiendo novelas tras aquel aborto de prosa poética hoy no tendría el Nobel de literatura.
La secuencia gestora de estas novelas se la imagina uno sin dificultad, oye tio, tu haces unas letras de la hostia, eres super profundo, ¿porque no escribes un libro?, y el interfecto sonrie entre misterioso y malicioso pensando, oh, ¿que crees perillan que hago en el culo del furgon mientras viajamos? Otra cosa no menor es porque les parece que escribir un libro les puede dar una pátina cultural superior a escribir canciones que dicho sea de paso, tienen mayor alcance y difusión, bueno eso es otra historia, en españa sacar tu libro es pintón aunque nadie lea.
El libro nos habla de Deibid Weirdo (de los Weirdo de toda la vida), un presunto preadolescente que vive el divorcio de sus padres. Vale, no parece una cosa especialmente pintoresca. La familia en si vive en Barcelona, sin embargo tienen nombres raros, por supuesto no por ser de Barcelona deben llamarse Montse, Jordi, Pol o Wilfredo, pero, ¿hay necesidad de ese desperidicio de originalidad? No.
Los capítulos llevan el titulo de canciones, tampoco es que sea un recurso que no se haya visto jamás, pero siendo el autor cantante podía haber tratado de ser menos original con los nombres y más con esto, no se es como si fuese un a novela de arquitecto que titulase a los capitulos, Frontispicio, capitel y cosas asi.
Sin embargo no es el principal problema, de hecho si funcionara lo gordo ni sería problema, sino cosillas a pulir. El protagonista, como digo se llama Deibid por, claro, Bowie y tiene 11 años. Este es un poco el problema principal, que uno no puede poner a un protagonista, decir que tiene 11 años y que piense, actue y hable como si tuviera canas en los huevos. Quiero decir, podría si estuvieses haciendo un juego tipo Stewie en Padre de Familia, pero para eso necesitas darle al lector claves para que se de cuenta del juego y participe. Pero Balmes parece creer que es suficiente decir que tiene una edad para que nos lo traguemos, pasandose por el arco de triunfo cualquier propósito de coherencia o versimilitud. Igual es que los 11 le pillan lejos, o que peor, que si tiene hijos o sobrinos de esas edades no pase el tiempo suficiente con ellos.
La escena inicial es definitoria, Deibid escucha a los Smith (venga aceptamos pulpo) antes de vacilar a una Juez con recursos y humor que muy dificilmente estan al alcance de un infante, pero no es solo eso, es que amigo Santi y por mencionar varias al azar, un chaval no define a una profesora cachonda como «musa del renacimiento» y puede que, por alguna casualidad remota, haya escuchado Metallica, pero es altamente improbable que diga «una serpiente invisible empezó a retorcerse por mis entrañas mientras mi corazón parecía uno de aquellos redobles del batería de Metallica», ni mira foto de compañeros de primaria y reflexiona sobre el paso del tiempo ni se le ocurre que la infancia es comunista y la adolescencia capitalista. Santi, tu crio de 11 años está para la dosis de refuerzo.
A partir de ahi y con una premisa que exige tanto del lector pues ya lo que queramos. El relato pretende ser de adolescencia, (repetimos, 11 años) y es prolijo en pajas, escatología, primeros escaceos sexuales, tal vez más de lo que debería, eso ya lo dejo un poco al gusto del lector al menos a mi no ni me apasiona ni me incomoda, sin embargo como en ningún momento cuela que el prota tenga 11 años, salvo que los tuviese cuando emitian Tocata, nada se sostiene. Si tu relato es en primera persona y esta carece de credibilidad el resto del relato cae a plomo. Es imposible no tomarselo a chufla ni por supuesto creerse nada, ni al protagonista, ni a su familia, ni a las situaciones que se van sucediendo. Nada tiene propósito de verosimilitud ni funciona.
La prosa no es gran cosa, el discurso de este niño viejo de El tambor de hojalata del que el autor se ha olvidado de contarnos la broma está repleto de referencias que un crio postpandemico ni maneja ni le suenan, y falto de las que si. Aparte está repleta de material de reciclaje, que bueno, el tio Justo casi construyó una catedral con ello, pero que no le dan frescura ni apariencia de nada, los silencios son atronadores, los marcos incomparables y todo los atajos que podemos esperar. No sugiero que si estuviese mejor escrito tuviese un pase, pero tampoco estorbaría.
En definitiva, relato fallido desde el momento en que se supone que el protagonista es preadolescente pero parece más cerca de lucar contra el proctólogo que el acné. Tal vez el autor pensó que darle la voz a un niño para contar nada de sustancia era algo sencillo, accesible y potencialmente fuente de diversión y fantasía. Bueno pues no, construir un personaje es más complejo que darle unas características y ponerle tu voz, más cuando pretendes ser un crio y tu ya estás contando los años que llevas cotizados. Balmes sin duda debió haber hecho algún esfuerzo en reconectar con la infancia, al menos la actual si quería meterse en este fregao y salir medio airoso o haber optado por algo más cercano.
Lo leí simplemente por experimentar a Santi Balmes como escritor, ya que como compositor me encanta. El libro tiene momentos muy suyos, sin embargo me resulta muy inverosímiles las relaciones sociales considerando la edad de los protagonistas.
Hoy que se va mi primo Chuchi, con Alba y con Noelia; hoy a las 7:40 he terminado de viajar en tirolina desde la Luna a casita, de la mano de Santi Balmes. Hoy habrá pasado mala noche Diana, para que Chiara se despierte contenta y aliviada. Hoy, otra Diana, se va a abrazar a una amiga que las está pasando canutas, siempre de la mano, de su mejor amigo, para que las cosquillas, siempre le den risa.
Que mierda que se acaben las cosas. Que mal llevo los cambios desde 1990. Quizás me tenga que escapar a Inglaterra para aprender un idioma y, por fin, declararme poeta.
Pero ayer bailé con una pedorreta; jugué un partido de fútbol con quien, por la tarde hice de colchoneta; moví mi esqueleto oxidado en una jaula de tiranosaurios y salí vencedor. ¡Todos ganamos! Lo de la jaula, tiene su guasa. Pero todos éramos familia, y pasaron poetas y divas de otros planetas.
Lo de este pueblo es acojonante, si se me permite la expresión. Los que antaño viajábamos para tachar de la lista, torear un torito; ahora nos libramos del festejo comiéndonos chuletas de cerdo con una caña bien fría como colofón de fiestas…
Cambiar es insano y necesario. ¿Oxímoron? Quizás. Desde Vera hasta Chiara, pasando por Alba y acabando en los brazos de María… Todos mis amigos son poetas y hacen del cambio una metáfora de los años vividos anteayer y me hacen bailar de puntillas de su mano, tanto y tanto cambio de escenario…
Ayer bailé de más y acabé matando vampiros con un rapero negro en Los Angeles… Así todo es más fácil, aunque me cubra de polvillo de ansiedad y tenga que acercarme al látigo para espolvorear mi polvo mágico.
Hoy no tengo ganas de rezar, me duele el alma de tanto sonreír y de amar, no me duele nada. No necesito multiversos, ni lunas a las que viajar… Sólo una buena ducha y jabón lagarto para seguir abrazando.
Voy a poner el calentador, hacerme un buen café y seguir leyendo a Odiseo, para cerciorarme de que, a pesar de los cambios, volver a mi pueblo, me oxigena a pesar de seguir llenando ceniceros. Porque el primo Bici es el niño grande que Robin Hood intentó ser, pero sin robar a nadie, sólo al Estado.
Salía de una lectura súper intensa así que elegí esta obra para pasar un buen rato. Y no me equivoqué.
Esta es una lectura de aprendizaje que nos muestra la vida de un chiquillo de doce años, Déibid Weirdo y su manera de lidiar con los problemas de su entorno, que un día se le vinieron de golpe y vio que su vida ya no sería como antes nunca más.
Su principal preocupación es amistarse con su hermano Dano que de un momento a otro le dejó de hablar y empezó a tratarlo muy mal. Él no se explicaba el porqué de ese cambio, no podía entenderlo después de ser casi, casi como los mejores amigos. Y se sentía muy dolido por eso.
Todo esto aunado al divorcio inminente de sus padres y a su enamoramiento platónico de una chica de quien no sabía ni su nombre, harán que Déibid sea un chico muy fantasioso y que se evada de la realidad. Creo yo que como un mecanismo de defensa.
Por tanto, vamos a ser testigos de un relato que mezcla lo surrealista con la vida cotidiana.
En ese trance vamos a conocer una serie de personajes estrambóticos empezando por los miembros de su familia (creo que la abuela ¡no tiene pierde!), pasando por los amantes de sus padres, sus hijos, los amigos de Déibid y los amigos de Dano, su hermano.
Este relato nos muestra a un personaje entrañable, tierno, gracioso y sobre todo muy empático. Lo veremos cuando en una parte de la trama sale en defensa de una persona trans y eso desencadena una serie de reflexiones para después descubrir los reales motivos de la ira de su hermano.
Lo que resalto de este relato es que ¡no paraba de reír! Es súper ocurrente, gracioso, chistoso. Esta obra llegó justo cuando la necesitaba y quería un momento de distensión.
Así que, si quieren leer algo muy ligero, divertidísimo y fácil de leer, les recomiendo esta lectura.
🌕 Bajaré de la Luna en tirolina es un libro narrado desde por un adolescente excesivamente fantasioso, que todo lo ve como una película o un videoclip, y que no se corta un pelo a la hora de gastar bromas e incordiar a los demás. 🌕 El autor nos sumerge en ese mundo tan peculiar de Déibid, haciendo que le acompañemos en los sucesos cotidianos de su vida, que en su mente quedan automáticamente convertidos en extravagantes aventuras, pero sin olvidar momentos algo más serios y emotivos en los que descubre sus sentimientos, el amor y el despertar de su sexualidad. 🌕 La música juega un papel muy importante en esta historia. Por una parte, al inicio de cada capítulo se indica una canción a modo de título. Y por otra, es algo muy importante para los personajes, llegando a ayudarles a limar asperezas y resolver sus problemas. 🌕 El protagonista me ha producido mucha ternura, pero reconozco que en la vida real no creo que le soportara. 🌕 Me ha gustado espacialmente la mentalidad abierta que desprende y la forma que tienen los niños de hacer que cualquier cosa sea sencilla. Muchos adultos deberían aprender en este aspecto de ellos.
Un libro ingenioso y divertido. Me hizo acordar un poco a la primera novela de Santi: “¿Por qué me comprásteis un walkie-talkie si era hijo único?”. Aunque no tiene mucho que ver. Lo mejor de todo es que tiene momentos muy graciosos. Se trata de la historia de un niño bastante particular y de su familia (no menos particular), narrada en primera persona y sin recursos estrafalarios ni ninguna clase de pirotecnia literaria, lo que lo hace ameno y disfrutable. Ah, y toda la narración transcurre durante la pandemia.
Entrañable. Fácil de leer. Santi Balmes escribe con tantos recursos y tanta poesía… Sus descripciones son fascinantes, a la par que entretenidas y divertidas. Por ponerle alguna pega… En mi cabeza solo podía pensar todo el rato que un niño de 11 años no tiene esa capacidad de racionamiento y madurez, o bien es muy difícil. Quizás hubiera sido más realista que el protagonista hubiera sido algo más mayor.
Es una novela 100% para adolescentes. Lo leí porque amo a Santi y a Love of Lesbian, pero no es mi estilo de escritura la de esta historia. Aunque rescato varias cosas, como el excelente contexto pandémico von el que cualquiera se identificaría hoy en día, la frescura y la descripción de los personajes que hace que los imagines por completo.
Me he reído como los enanos. Me ha recordado a “Oh, es él” de Maruja Torres y ese fue durante mucho tiempo uno de mis libros favoritos. Me ha sorprendido porque no sabía que esperar. Muchas expresiones y giros idiomáticos no me han extrañado porque soy muy fan de LoL, pero me ha encantado. Perfecto libro para cuando estás bajo de energías y necesitas sonreír.
Una historia entrañable ambientada en Barcelona fácil de leer narrada a través de Déivid Weirdo, un niño en su camino a la adolescencia un poco lunático.
Los capítulos tienen títulos de canciones las cuales generalmente encajan bastante bien con la escena que presencia Déivid Weirdo.
Es una obra ligera, tierna y emotiva donde los golpes de humor no faltan, por lo que es bastante completa.
Si no fuera porque Santi repite la edad del protagonista, pareciera mucho mayor. Demasido surrealista en ocasiones y un poco forzado lo de repetir el título.
No sé si en tirolina, pero el libro se queda un poco bajando de la Luna.
Este libro narra una adolescencia dura desde el interior de un adolescente que no lo tiene fácil y se siente incomprendido. Un buen punto desde el que comenzar a comprenderse a uno mismo o a otros adolescentes.
Dadas la letras de Love of Lesbian tenía mucha curiosidad por leer alguno de los libros de Santi Balmes y me decidí por este. Me estoy divirtiendo mucho con Deibid y sus locuras. Un chaval de 11 años que ve como toda su vida cambia con la pandemia, la separación de sus padres y el primer amor.
Libro muy divertido sobre un niño en plena pandemia, su hermano no le habla, sus padres se separan, se enamora de una chica… Tomàs y comparaciones muy divertidas y la mayoría escatológicas.
Nunca me había llegado a leer un libro de Santi Balmes antes, conocía a love of lesbian, sin embargo nunca me había aventurado a leer un libro suyo
Me compre este libro en el rastro sin ningún tipo de predisposición, en ciertos momentos el libro tiene incongruencias en el desarrollo de los personajes así como en la misma historia, sin embargo la forma de escribirlo esta muy romantizada, por lo tanto es un libro que posee una facilidad de enganche y de lectura increíble.
Que, personalmente hablando, era lo que buscaba
Si nos ponemos a hablar del personaje principal, nunca me llego a transmitir que este fuera realmente un chaval de 11 años, constantemente me acordaba de que había un hombre detrás manejando a este chico, cosa que es evidente y que pasa cada vez que escribes a un personaje, pero la manera de escribirlo que tuvo el autor no te hacía meterte en el personaje de once años al que nos presentan como protagonista.
A la hora de dividir los capítulos me recordó enormemente a wattpad con el tema de las canciones, pero viniendo de un músico no podemos esperarnos otra cosa, por lo menos, la banda sonora del libro tenía poténcial, y la estructura de película está muy lograda si consigues meterte en el papel.
Una historia como otra, una lectura llevadera y romántica, pero en cierto punto vacía
Història narrada amb humor i cruesa a parts iguals girant a l'entorn d'un parell d'idees potents amb una conclusió a l'alçada. "Coming of age" com diuen en anglès, però a Barcelona i amb pandèmia. Algun passatge més just en el que et desenganxes una mica, falta una mica de motivació transversal al protagonista, ja que a voltes sembla simplement episòdic i no part d'una història global. El toc de crear una banda sonora pel llibre un toc genial, molt ben escollides les cançons i molt pràctic que existeixi la llista preparada a l'spotify. He acabat el llibre amb llagrimetes i el mòbil a l'orella per sentir la musiqueta... Una llàstima que l'hagi llegit en català quan estava concebut en castellà, però el vaig agafar dels recomanats a la biblioteca i en veure l'autor no em vaig plantejar que no fos originalment en català... No acabo d'entendre perquè tradueixen del castellà al català... Sempre que es pugui en versió original millor, no?
Muy divertido y facil de leer, ese humor tan peculiar de Santi lo convierte en un libro ameno poco pretencioso y con algunas partes más profundas que te tocan la patata. Llegas a empatizar mucho con ese protagonista tan "personajillo". Si se tratase de una serie de libros Deibid weirdo podria ser el nuevo Manolito Gafotas. Muy recomendado, ademas el escritor lo convierte en un recorrido musical muy curioso, recomiendo leer los capitulos a la par que escuchas las canciones.