El 19 de junio de 1985, hombres armados con fusiles M-16 llegan en horas de la noche a la zona Rosa de San Salvador y disparan contra un grupo de turistas, matando a varios civiles y a cuatro soldados norteamericanos. La administración del presidente Ronald Reagan exige que los responsables sean capturados y llevados ante los tribunales.
El capitán del servicio de inteligencia Gustavo Arsenio Garlopa, un dibujante adicto al courtroom sketch, investiga el caso en coordinación con la estación de la CIA. Las técnicas brutales empleadas en los interrogatorios pretenden dar con los responsables en tiempo récord.
Semanas después del atentado, una de las hijas del presidente José Napoleón Duarte es secuestrada. Como consecuencia del hecho, el guionista de telenovelas Silverio Maravilla se verá vinculado a una conspiración en la que la libertad de un listado de prisioneros de guerra estará en juego. El capitán y el guionista cruzan sus pasos en este thriller teñido de angustia, delirio y muerte; ambos saben su oficio, pero quizás solo uno esconde la mejor pieza de la baraja.
El conocimiento a fondo del tema, la caracterización de los personajes, las tensiones en la trama, la estructur y fuerza del lenguaje, prueban en este caso que la ficción es un prodigio para recrear el pasado, subvertirlo y dotarlo de compromiso y lirismo.
Los prisioneros y la hija del presidente es un texto indivisible de toda la narrativa producida por Berne Ayalá como escritor de ficciones inspiradas en hechos históricos.
Si bien tuve problemas con las abreviaturas y el ritmo que a mi parecer es algo lento (o quizás un poco aburrido), me gustó mucho; sucesos que ocurrieron en el país en un contexto más bélico ahí por los años 80, que son reales y me parece bastante bien que haya literatura que hable sobre esto.