México es uno de esos países terrible e irremediablemente permeados por el nacionalismo, nacionalismo que existe solo como respuesta o medida de contención de una terrible inseguridad sobre la identidad nacional y cultural que hemos de ostentar.
Recuerdo estar en primaria y ser educado con esta narrativa de glorificación (y lástima) hacia el pueblo mexica, narrativa donde se simplifican una serie de tópicos que son de todo menos sencillos; este discurso, omisivo y hostil, ignora completamente los problemas estructurales a los que estamos sometidos, a la par que propaga delirios historiográficos que sirven a intereses institucionales.
Zunzunegui, consciente de esto (y más), presenta un libro criticón, que, en lugar de buscar una verdad, se propone contradecir todos las nociones que han sido interiorizadas.
Esta es la bondad y deficiencia del libro, se percibe un trabajo de investigación que prontamente refuta los argumentos generales de la Historia de la conquista, pero lo mancha con acotaciones pretenciosas que buscan generar una especie de "negativo terminal", además, permea los datos comprobables con delirios narrativos super raros (Claro, Zumzunegui, Jesús es Quetzalcóatl, claro).
Por más que el autor hable de rechazar los blancos/negros, termina cayendo en este mismo juego de provocaciones que a la larga terminan desgastando al lector.
Si te interesa la historia de los asentamientos prehispánicos del Valle de México, este libro ofrece una serie de datos que difícilmente se encuentran en medios no especializados, a la par que nutre, por medio de la crítica, la propia interpretación de la historia. Solo sé consciente de que Zunzunegui es tu tío pedo que siempre quiere llevar la contraria, y que cree en los videos de conspiración.