Desde Diario en carmesí (2012) hasta Cuando un auto entre en la disco y te roce la nuca (2021), este libro es un mapa del tesoro a través de la poesía de Flavia Calise. Libro a libro irrumpe el estallido que la voz articula con el impacto de un proyectil.
Si todo es caos y atomización, está como contrapartida el quiero que así hablemos, un lenguaje construido a partir de un nombre. En esta montaña rusa de la emoción inasible, hay taxistas bomberos, vasos para compartir y comulgar en fiestas, más de un deseo. Hay mundo y ciudades conectadas por cables y ganas. La velocidad de los días, la velocidad del fuego: una subjetividad en movimiento feroz. Entre lo que es posible y lo que no: ansias que empujan cada poema hacia adelante, haciendo del vacío/ un ritmo que no para. Escribir es respirar, afirma Flavia. Los cuerpos caen, se levantan y ni toda la sangre del coliseo podría detener su avance.
Poética desmedida, una desmesura filosa puesta en palabras para cabalgar el extrañamiento del afuera. Ante todo eso que nos excede y desborda, Flavia escribe indómita. El tiempo mojando lo que ya tocó nos trae el periplo de su viaje, como una bitácora intergaláctica, estos diarios para atestiguar algo de todo lo que se escapa y nos hace. Este libro como una sonda espacial llega a nosotres para que, junto a Flavia, sigamos bailando rabioses las canciones de los días.
Yo no soy muy fan de poemas, debo aclarar. - Me enganché más hacia la segunda parte. Este librito es entretenido, y tiene unos cuantos relatos y oraciones demasiado bellas. Sentí mucho amor y tristeza. Sin embargo, otras como que no les encontré la vuelta, pero es algo muy subjetivo. -
"La tristeza no es un escándalo, es una condición, quizás."
"Ahora que te amo, me reconciliaré con la idea de que asusto."
"quiero de una vez llamarte y decirte palabras sueltas: pecho, cama, un sentimiento que se parezca a estar enamorada, una tarde tranquila, un gesto lento que destruya cualquier embrollo aspectado por el diablo. no sabía que no iba a volver a tu casa y no me despedí del perro que duerme cuando nosotros dormimos"
Ya desde el título se nota el poderío de las palabras con que está hecha esta antología de poemas. Aquí se incluyen versos que son un filo de una sola línea, prosa y estructuras más clásicas.
Me encanta que la voz poética sea irremediablemente argentina, no aspira a un español neutro. Ya desde ahí se nota la intención de hablar y ver desde lo cotidiano.
Tampoco le tiene miedo a la experimentación. Algunos poemas son entradas de diario (ya quisiera uno llevar un diario con tanta poesía), tiene mucha intertextualidad y juega con la tipografía para resaltar estados de ánimo.
Este librito fue lo único que me trajeron de Argentina y me parece maravilloso que haya recorrido tantos kilómetros solo para que yo lo leyera.
Estoy animándome a la poesía hace poco. Si bien algunos poemas me costaron, me fascinó la fuerza y la determinación de las palabras de Flavia. Que decirte? Tengo todos los poemas subrayados