El arte del error ofrece un compendio de los trabajos que la poeta argentina María Negroni ha dedicado a algunas de sus figuras predilectas, de Rimbaud a Bruno Schulz, de Walter Benjamin a Xul Solar, pasando por Emily Dickinson, Robert Walser o Edward Gorey, entre otros. Voces tutelares que le recuerdan, una y otra vez, que «escribir es como abrazar un cuerpo que no se ve», en palabras de Bernard Nöel, y que la escritura busca siempre lo mismo: rebelarse contra el automatismo y las petrificaciones del discurso, que cancelan el derecho a la duda. El resultado es una defensa apasionada de la literatura como un modo radical de libertad.
María Negroni is an Argentine poet, essayist, novelist and translator. As a poet she has published De tanto desolar (1985), La jaula bajo el trapo (1991), El viaje de la noche (1994), Diario Extranjero (2001), La ineptitud (2002) and Islandia (1994; PEN American Center Prize for the Best Poetry Book of the Year in translation, 2001). She has also published the book of essays Ciudad gótica (1994) the novels El sueño de Ursula (1998)and La anunciación (2007) and a book-object in collaboration with the Argentine visual artist Jorge Macchi, Buenos Aires Tour (2004). Much of her work has been translated into English and French. A Guggenheim fellow, she has also received fellowships from the Rockefeller foundation, the Octavio Paz foundation, The New York Foundation for the Arts, and the Civitella Ranieri. She currently teaches Latin American Literature and creative writing at Sarah Lawrence College, New York.
Ya había leído el excelente libro de ensayos de Negroni sobre literatura de terror (entre otras cosas): La noche tiene mil ojos, así que cuando encontré éste lo compré enseguida. Y aunque es un libro muy breve tiene unas excelentes semblanzas de autores como Emily Dickinson y Edward Goreyque son una delicia de leer y motivan muchas otras lecturas. Muy bueno.
La mejor indicación de que un ensayo funciona es que te motive a buscar sus fuentes o temas de trabajo. Es el caso de este libro.
También es muy bonito encontrar las obsesiones de Negroni en su análisis de autores como Rimbaud, Edward Gorey o Walser.
La más hermosa premisa que recorre todos los ensayos: el arte es triste en la medida que siempre convoca algo que no se puede ver. Pero es una tristeza emocionante (y angustiosa: todo lo emocionante es angustioso), ya que el deseo nunca se colma y nos permite, por lo tanto, vivir en el ininterrumpido vértigo de la percepción, de la imagen que nunca se detiene. La fórmula se invierte: no se desea el deseo, se desea su ausencia. El premio (es un premio, de verdad) es vivir en la incertidumbre; sostener todas las cosas sobre el abismo de la imprecisión para que nunca pierdan su brillo.
A final de cuentas, no hay nada que abra mejor la imaginación que los sentimientos de abandono. Encontrar la totalidad del mundo en sus pedazos quebrados.
aún no me formo la opinión sobre los textos sostenidos (solo) en la referencialidad. aquí tal vez basta por ser maría negroni una escritora y lectora ejemplar, pero un texto merece su propia vida, más allá del interés que nos suscite su autoría. en algunos ensayos la afinidad de negroni no es suficiente, o no resulta en la medida que el lector no conozca la referencia. pienso que si un texto trata sobre otro a propósito de la afectación que supuso para el autor o la autora su lectura, ese impulso afectivo debe llevarnos como lectores a querer leer por amor (deseo) no por obligación (necesidad).
La idea de Wittgenstein de expandir los límites de tu mundo con el lenguaje, sumado a la visión de Jung sobre la individuación me hicieron entender que todo cuanto conocemos no es casualidad, e incluso son faros que guían nuestro gran viaje por la vida: cuando no sabemos qué hacer, o hacia dónde leer, nunca falla ir a donde ya conoces, pues hay cierta conexión personal que te ha llevado a conocerlo. Es decir, Maria Negroni es una de mis poetas favoritas, para saber qué otros escritores me pueden gustar, leo lo que le gusta a Negroni.
Me apareció como una de las recomendaciones de la semana de Bookmate y lo leí por el título. La autora muestra una especie de itinerario estético propio a través de la semblanza de varios escritores, filósofos, artistas. Algunas son muy entrañables, sobre todo cuando toca un tema relativo a la poesía, pero otras me parecieron un poco planas.
Le iba a poner cuatro estrellas porque es muy corto, pero al final le he puesto cinco estrellas porque se merece lo mejor. Pequeño gran libro. Una reunión de escritores y artistas heterodoxos en esa aventura espiritual que es vivir y crear.