“Se puede prever la estrategia de un ejército, pero no lo que haga un solo soldado. Ésa es la guerra que estamos librando”.
Julia Navarro es una de mis autoras favoritas de histórica. En esta oportunidad la historia es bastante cercana y actual, puesto que la autora nos trae una de las pesadillas del último siglo, pero que conlleva a la guerra más vieja del mundo.
“En ninguna parte” conocernos a Abir, quien cuando era un adolescente cuando presencia, impotente, el asesinato de su familia a manos de unos soldados en el Líbano. A partir de ese día, su misión es vengarse de aquellos que causaron la muerte de los suyos. De esta forma, Abir Nasr se ve obligado a vivir con unos familiares en París, donde empieza a vivir las libertades parisinas, y se siente atrapado entre dos mundos irreconciliables.
Por otro lado conocemos a Jacob Baudin, un judío con raíces franceses que vive en Israel. Allí se ve obligado a luchar contra enemigos que nada tienen que ver con él y sus principios.
La trama nos habla de la supervivencia, el desarraigo, la lucha por encontrar un lugar en el que ser, cuando no se es o se siente de ninguna parte. También aborda el choque de distintas culturas, y el fanatismo. De trasfondo tenemos una realidad tan antigua como actual, el conflicto de Oriente Medio, la autora se adentra en el terrorismo islámico, donde la ideología tiene un papel fundamental.
Sin embargo, me gusta mucho el enfoque que le ha dado la autora a la historia, porque no lo hace desde el conflicto en sí, sino desde la conciencia de nuestros dos protagonistas, quienes batallan cada día al vivir bajo identidades que les fueron impuestas, y de las que no pueden rechazar o escapar. Es una novela que definitivamente encierra muchas reflexiones que se desprenden de las diferentes situaciones y sucesos.
También presenciamos el papel de los medios de comunicación, donde encontraremos a Helen, una periodista comprometida con su trabajo y donde nos muestra el control que los poderosos tienen sobre los medios de comunicación, una clara crítica sobre las noticias que se deben dar y cómo deben darse.
La autora también nos sorprende con la corta extensión de la novela, si la comparamos con las anteriores, pero no así con su calidad impecable para la narrativa, que siempre consigue atraparme. Escrita en tercera persona, como es habitual, y era necesario que fuera así en esta novela, ya que se mantiene la objetividad al estar contado por un observador que no tiene opinión alguna de ninguno de los protagonistas, dejándole al lector las reflexiones.
Los capítulos son de corta extensión y están narrados con la agilidad que le brindan los diálogos, las cortas descripciones, y la tensión de los sucesos.
Los personajes están impecablemente perfilados, y con esto no solo nuestros protagonistas, sino algunos más que forman parte fundamental en la novela.
En definitiva, “De ninguna parte”, es un libro que aborda el terrorismo, lo procesos migratorios que hemos visto en las últimas décadas y la tensión que suele existir entre el poder, la política y los medios de comunicación.
“Mi problema es que no entiendo este país. Soy judío, pero no sé qué es judío. Tengo enemigos que no he elegido. No sé si quiero estar aquí, pero tampoco sabría adónde ir”.