Seamos honestos. Podemos morir de realidad. Piénselo bien. En un pueblo perdido en el siglo XIX un hombre acompañado de un borracho y un perro, cuestiona su propia existencia y la de la sociedad hipócrita que lo rodea. Ha crecido al margen de ella. Piensa en todas las formas del poder, en los políticos, en la monarquía, la religión incluso en los poetas. El director de la orquesta siempre dirigirá de espaldas a la multitud le dice a Maradot al borracho. El hombre es un ser que morirá intentando ser comprendido.