Las crónicas del barrio solo son eso, crónicas. Quizá lo más curioso de ellas es que sucedieron en la Ciudad de México, en plena época del neoliberalismo neón, cuando la “modernidad” quería arribar al país y las fantasías de prosperidad se volvieron pesadillas que transformaron al mismo barrio. Las crónicas publicadas originalmente en formato podcast aparecen por primera vez en formato impreso, acompañadas del enorme talento de grandes ilustradores mexicanos.
Antes de conocer este libro como tal, escuché la mitad del podcast; la narrativa de Andrei, alias "el señor santo", deja una huella, principalmente con la cercanía, con el imaginario, con el sentimiento, la emoción (principalmente la tensión, el miedo) con la que uno conecta si es de algún barrio, ya sea que actualmente viva en él o haya vivido en uno.
Una de las crónicas (a pesar de que todas están conectadas entre sí) que más nostalgia me produjo, fue la de "Los circos momentáneos", porque también vi a los elefantes cruzando las avenidas, y me encontré con ese inmenso mamífero frente a frente a mis escasos 4 años de edad. Porque ahí estábamos en familia riéndonos del chiste simplón de los payasos; impresionados por los acróbata; deleitados con los malabares de los saltimbanquis.
No obstante, también está la degeneración, la podredumbre que embriaga al barrio. Y no, Andrei no lo romantiza, lo retrata con su crudeza, con su putrefacción escupiéndote a la cara, aunque también quieres que "Dani" vuelva a ser él mismo.
Andrei lo pensó bien en su epílogo, y es que, sí, este es un retrato del barrio mexicano; pero en el mal llamado "tercer mundo" cualquier país podría tener un barrio, un ghetto que podría identificar el día que el barrio olió a melón, seguramente en algún lugar de Somalia hay (o hubo) circos momentáneos; en Brasil pudo haber un payasito de fiestas infantiles; lo más probable es que en algún lugar de Compton unos niños tuvieran a si héroe de hazañas orientales; no me cabe la menor duda de que en algún lugar de Nigeria tuvieran un "elefante blanco", esperando que cobrara vida y les diera el agua que necesitaban, pero que nunca llegó; y por supuesto, que todo lugar en el mundo cuenta con sus chacales.
Es una carta dirigida al barrio de México (creo que en Iztapalapa), pero, es evidente que más bien es una carta a la humanidad, que caen en ese individualismo que destruye a su paso, y es por ello que nos encontramos en la espiral del barrio.
Genuinamente considero que merece 5⭐️ La manera en que te hace reír, te saca unas lágrimas y te adentra en lo más profundo de cada una de las historias plasmadas, wow. No sabía muy bien qué esperar y ha sido fantástico porque me he a encantado, de verdattt Considero que mi historia fave es “La guerra contra el árbol” 🌳 No sé qué más decir… léelo sí aún no lo has hecho, se te irá como agua entre las manos💖 P. S. La historia del payasito… 💔
No pensé que lo fuera a disfrutar tanto, tampoco pensé que me fuera a hacer llorar, pero lo que hay aquí es sinceridad pura, un retrato bello del barrio qué sé va ensuciando poco a poco, de tierra, sangre y balas. Sin duda un retrato cercano y crudo, para las personas que vivimos el barrio, esa hambre, ese miedo, esos amigos perdidos por la piedra, es lo que todos queremos contar pero pocos se atreven.
Bonita prosa de este escritor naciente. Describe bastante bien a los personajes y los contextos. Es bastante accesible de leer y podría incluso introducir a la lectura a los jóvenes y adolescentes.
La filosofía popular dice que tú sales del barrio, pero el barrio nunca sale de tí. Y es cierto, pero no en el sentido que la mayoría piensa, como cuando reaccionas de una forma poco elegante, ruda o definitivamente vulgar, no, a eso no me refiero. El barrio sigue en ti, porque es parte de ti, de tu formación como individuo, los que nos referimos así al barrio por lo general somos los que nacimos y crecimos ahí, pero nos fuimos, pudimos tomar las oportunidades y las decisiones que nos permitieron cambiarnos, muy probablemente a una zona menos ruda, menos peligrosa, incluso tranquila. Y volteamos a ver a esa colonia, que llamamos barrio, no con nostalgia sino como lo que fuimos y en lo que no nos convertimos, porque el barrio te encierra, te envuelve en sus dinámicas y no son tan agradables.
Cuando por alguna extraña razón me preguntan si frecuento a algún compañero de primaria, siempre contesto que la mitad de ellos muy probablemente estén en la cárcel y la otra mitad, muertos. Porque somos muy pocos los que podemos escapar de esa espiral que nos envuelve.
Y ahí es donde Andrei Peña logra retratar al barrio, rascando en sus memorias, hablando de uno que parece que es el mío, pero no lo es (mi Papá y yo derribamos el Eucalipto que estaba afuera de nuestra casa, de hecho, sólo le ayudamos a caer porque se había secado). Y no es el mismo porque en el mío la obra inconclusa era un terreno abandonado que iba a ser hospital, deportivo, preparatoria, auditorio y siempre fue un baldío donde enterraban perros muertos.
Y acá estamos, en el presente recordando al barrio con historias de otro barrio, pero que es el mismo, agradeciéndole al "Señor pelón" el haberme llevado a esos lugares cada vez más lejanos y más difusos.
3.5 - 4 Lo leí en formato audiolibro en spotify, me acompaño por lo que creo fue la semana más difícil del año. Mis relatos favoritos: -> Las primeras tragedias -> Los chacales -> La guerra contra el árbol
Fascinante y calamitosa. La manera de narrar del autor es un letargo de experiencias bastante increíbles, que toca fibras sensibles hacia quién lo lee. Me encantó.
me encanta la prosa de andrei porque realmente te sumerge en el barrio y, a pesar de no haberlo vivido, puedes sentir lo contrario ya que son cosas que pudo vivir cualquier mexicano gracias a que la mayoría crece en contextos similares; además de que el mexicano tiene ese barrio que no lo suelta en su vida y "podrás salir del barrio, pero el barrio nunca saldrá de ti". escuché el audilibro y fue una doble buena experiencia, el mismo autor logra narrar de una forma increíble, logra transmitir lo que sus palabras en el papel, no puedo esperar a que salga una nueva edición o reimpresiń para poder tener esta obra en mis manos.