Una arrolladora obra literaria llena de ternura, amor y humanidad.
No sé si este libro es una novela, un diario de no ficción o qué. Trata sobre el deseo de morir y de vivir. Sobre el amor y las preguntas que este despierta. Y sobre el dolor, sobre todo sobre el dolor: el de ella, mi esposa, que me pide la muerte, y el mío, que no se la puedo dar. Éste es el diario de un cobarde que superó un cáncer y ahora se enfrenta, escaso de fuerzas, al cáncer terminal de su mujer. El diario de un tipo que cree en el derecho de tener una pistola bajo la almohada para pegarse un tiro cuando lo considere oportuno. El diario de un viejo que arrastra las zapatillas por el pasillo viviendo lo que nunca imaginó que iba a vivir. Quiere escribir de todo ello con humor. Aspira a convertir la desesperación en un canto. Quiere recrearlo todo con la asepsia de un cirujano. Pero la realidad le vence casi siempre.
Kafka le dijo a su médico cuando agonizaba: «Si no me matas eres un asesino». Creo que quiso decir que no matar al que sufre puede ser un crimen. Yo creo que matar al que padece sin remedio posible es un acto de amor. Muchos creen que debería ser ilegal. Son los mismos que condenan el suicidio y te envían al infierno. He pensado muchas veces en el suicidio. Pero soy un cobarde que siempre lo deja para otro día, a la espera de conseguir un sicario en rebajas que me ejecute por un módico precio.
Esta novela es la despedida de su autor de la que fue durante cuarenta años su mujer, la periodista Ketty Kauffman. Me ha parecido emotiva, delicada y desgarradora. Una crónica de sus últimos meses desde el dolor más profundo y la incertidumbre de un futuro sin ella. Muy bien escrita (aunque algunos conceptos se repiten varias veces y me ha sobrado eso un poco) y emocionante. ¿Por qué las 3 estrellas entonces? Serían 4 o incluso 4,5 si no fuera por el terrible machismo implícito en la narración. Bueno, explícito, más bien. No es que sea yo de piel fina en ese asunto precisamente, pero repetir varias veces a lo largo del libro conceptos como "las periodistas que llegan a puestos de poder a base de mamadas" o que el autor no vende libros porque "ahora solo interesan los libros escritos por mujeres y para mujeres"... lo siento, pero me ha sobrado. Y me ha ofendido. Así que eso le ha bajado la puntuación porque no me parece tolerable. Una pena "manchar" así una novela que podría ser casi perfecta.
Amibilia cuenta con desgarro y con humor, más bien negro, la lenta agonía de su mujer. El libro está salpicado de bastantes referencias literarias que lo hacen más interesante.
Un acercamiento inteligente y doloroso a la muerte.
Mucho cuidado con este libro. Es una historia dura, no apta para todo el mundo. Entre sus páginas, J.M. Amilibia relata cómo fueron los últimos meses de vida de su mujer, Ketty Kaufmann (a quienes, la verdad, no conocía de nada).
J.M. superó un cáncer bastante duro, y lo que menos esperaban era que su mujer, de la noche a la mañana padeciese de otro cáncer terminal.
Es una historia dura, me interesé por ella porque creí que podría ser otro tipo de relato, pero realmente hace que se te pongan los pelos de punta. Narra todo tal cual sucedió, día a día, evidentemente de manera pesimista, no es para menos...
He empatizado muchísimo con J.M, debe de ser realmente difícil vivir todo lo que cuenta en este diario.