Una fiesta desopilante de redistribución simbólica a la que están todos y todas invitados.
¿Qué hay de nuevo en el peronismo del siglo XXI? ¿Cómo comprender su historia y su actualidad? ¿Hay algo nuevo o es todo continuidad? Con jovialidad y un estilo en el que se mezcla sin estridencias la formación teórica, el humor, la incorrección política y la ironía típica de las y los millennials, este ensayo de Natalí Incaminato (@LaInca_ en Twitter) repasa la historia del movimiento peronista y sus reflejos en la literatura para, a partir de la reflexión sobre el pasado, intuir el futuro. Una fiesta desopilante de redistribución simbólica a la que están todas y todos invitados, cuyo primer capítulo –como no podía ser de otra manera– arranca con un invitante: “Peronismo begins”. Todo puede pasar en este travelling implacable, auténtica actualización del “Cambalache” de Discépolo. Pero eso sí: remasterizado y adaptado a la sensibilidad progre que supimos conseguir.
Ya lo desmiente un poco Incaminato en la introducción: el libro es para jóvenes peronistas, pero también para peronistas no tan jóvenes, y para los que no son ni tan jóvenes ni tan peronistas. Si tuviéramos que deducirlo por su estilo, sus chistes, su -digamos- sensibilidad, el target etario al que apunta es todavía más acotado. Es un libro para millenials, para gente de 30 y pico que usa Twitter y entiende las referencias a los Simpons; gente de mi edad, que ya más o menos tiene una ideología conformada y que no sería ya, en el sentido políticamente relevante de la palabra, juventud. Esto no está necesariamente mal, aunque es probable que, para esta generación, el libro no tenga gran cosa que decir.
Eso sí, para acceder al contenido primero hay que sobreponerse a su estilo. Me dio la impresión de que está escrito como un largo hilo de Twitter, de los que vienen con tuits numerados, en el que parece que hay que meter un chiste por frase, o una referencia a la cultura popular, o varios, y el resultado es un texto que no respira. A veces es condescendiente (¿o inseguro?): “Sí, se viene momento cita académica, tengan paciencia, no se aburran, van a ver que está bueno el planteo.” Algunas de las puteadas son divertidas, pero casi siempre su calidad humorística está al nivel de Olmedo y Porcel: “cuando les toca gobernar y asumir en la función pública todo ese desprecio por la presupuestívora mala costumbre peronista se diluye como un pedo en un tifón.” Hay otros textos de Incaminato en los que no es así de infumable. En este, hay una forma que no es muy efectiva, lo que a lo mejor tiene que ver con sus referentes: los monólogos de Discépolo en la radio, por ejemplo, que son entretenidos para escuchar dos minutos, pero también infumables si se los lee uno atrás del otro, y Pedro Saborido, de quien se puede decir más o menos lo mismo.
Contenidos: a lo mejor es que yo estoy un poco cansado del peronismo, con lo que quiero decir la elucubración intelectual en torno al peronismo. El período de 1943-1955 fue clave en la historia argentina, sin dudas. Una clase postergada accedió por primera vez al poder, conquistó derechos y niveles de bienestar económico nunca antes vistos. Pero cosas similares pasaron en otros países sin que las banderas de la igualdad y la justicia social quedaran monopolizadas por una sola doctrina política, ni asociadas a un momento histórico fundacional. El peronismo es muchas cosas, y una de ellas es una tradición política vagamente asociada con ciertos componentes simbólicos, y que ejerce el poder de una manera cuanto menos problemática (sí, esto también vale para los gobiernos antiperonistas, ¿y?). Ese peronismo complicado, grotesco, autoritario, frecuentemente criminal, es lo que en todo caso habría que revalidar a los ojos de la juventud, más allá de recordar sus -válidas- credenciales históricas en tanto movimiento popular, pero parece una tarea que está más allá de este libro.
El otro aspecto más importante del peronismo es su existencia como problema intelectual. Se siguen escribiendo libros y artículos para tratar de explicar lo que el peronismo es y lo que significa, y la conclusión suele ser que muchas cosas, y a veces casi todo. Esta capacidad para generar interpretaciones, a la manera de los textos religiosos y de las corrientes políticas más sectarias (que tienen la forma esencial “¿Qué quiso decir fulano?”) es lo que lo mantiene al mismo tiempo vivo en el campo intelectual, y lo que sigue atrayendo a exégetas de uno y otro lado. Esta especie de “fan nonfiction” (como leí hace poco que alguien le decía a la academia) es siempre actualizable, y eso realimenta su carácter problemático, porque es más difícil conectarlo y reconciliarlo con la otra cosa que es el peronismo, o sea sus estructuras políticas reales. En fin, habría que dejar de hablar del tema por un tiempo.
Peronismo para la juventud, en la estela de sus explícitos precursores, Discépolo y Jauretche, dedica buena parte de sus páginas a esa otra especialidad peronista que es denostar a los antis. No lo niego, siempre hay con qué. Los enemigos del peronismo suelen ser su parte más interesante, lo que tiende a atraer a quienes buscan pararse en el campo popular. Es verdad que entre esos enemigos no están todos los que son ni son todos los que están, pero una vez más la apelación a la realpolitik resuelve ese tipo de problemas. Es más, los enemigos declarados son tan importantes que casi todo se les puede pasar por alto. No importa qué tan mal se hagan las cosas porque los otros siempre son peores: este sería el argumento “ad macrim”, cuya crítica Incaminato denosta (“Y sí, ¿con qué querés que compare?, ¿con el Politburó de los Caballeros de Atlantis, la concha de tu hermana?”), incluso cuando, hoy por hoy, hay pocos éxitos en el peronismo para contraponer al desastre que fue la presidencia de Macri.
Un poco de sátira social nunca viene mal (y como digo: hay con qué), pero los pasajes más expresamente humorísticos del libro, sobre todo unos diálogos imaginarios larguísimos, son otro embole infumable.
El último capítulo está dedicado a las mujeres del peronismo, que son Evita, Cristina… y muchas más.
La parte de Evita, donde por fin deja de lado sus ambiciones humorísticas, es lo mejor del libro. El peor es el segmento de Cristina, donde le cree al pie de la letra todo lo que dice en Sinceramente, sin un mínimo de lectura crítica.
Muy bueno el capítulo sobre Eva y Cristina. Frase con la que me quedo del libro: “Mientras que hoy se nos repite que donde hay una necesidad hay un mercado, para el peronismo ahí hay un derecho”.
Tarde en leerlo por que lo dejaba y lo volvia a agarrar, fue mejor asi, porque hay mucho info. Me gustó muchisimo, y me gustó como con cada explicacion ella gregaba su toque de humor. Amo a La Inca.
El capítulo de Evita es lo que "salva" el libro, demasiado forzado el recurso humorístico, que bien podría lucirse en la oralidad o en por ejemplo un monólogo sobre peronismo, pero en el ensayo aburre y desgasta. Además hay como cierta subestimación hacia el público lector( soy millenial) como si fuesemos una generación que nos quiere análisis críticos profundos o reflexiónar acerca de nuestras propias prácticas dentro del movimiento. En el capítulo de Evita si encontré ese respiro y algo que me hizo pensar en su figura historizandola pero trayendola a la actualidad . Igual, se lee rápidamente y hay algunos links y propuestas interesantes de biblio para seguir indagando.
Inca te quiero mucho. Es un libro fácil de leer, si usas Twitter o estás al día en la métrica de memes y chistes de dicha red social. Con tonos bastante ácidos por partes, la Inca hace un revisión de los momentos clave del movimiento. Especial para aquelles jóvenes que nos falta lectura peronista, daba para meterle 20 capítulos más.
La parte donde inventa conversaciones fue la que menos me gustó. El apartado de Eva y todo el análisis sobre su figura fue precioso.
Me encantó. Te encontrás con mucha bibliografía, con mucha historia y muy bien contado. Es un libro que súper recomendaría. Muy fácil de leer. En ningún momento me aburrí, no te da tiempo de aburrirte. Ojalá que Natalí siga escribiendo libros! Muy bueno.
Soy un total ignorante de nuestra historia y también del movimiento peronista. Este libro fue ideal para empaparme los pies y conocer un poco mas del movimiento. Sobre todo sus origines, sus detractores mas importantes y de la figura de Eva.
Imparcial? Claro que no. El libro no lo busca ser y me parece perfecto. La autora habla con sus verdades.
Para la gente con mas historia argentina y (sobre todo peronismo) leído encima, no creo que sea su libro. Para todos los demás, sea de la verdea que sea, me parece una lectura muy enriquecedora, muy accesible y divertida. Recomiendo fervientemente.