«Nacemos con carácter, todo el mundo lo sabe, y mi amatxo nació con una alegría de vivir inquebrantable».
El otro día comentando el libro de Leila Guerriero, hablaba de esas lecturas que te remueven por dentro, que tocan la fibra de manera especial. Pues bien, 'La feliz y violenta vida de Maribel Ziga' es una de ellas.
Itziar Ziga escribe sobre la violencia que su madre, hermana y ella misma vivieron a manos de su padre. Pero no solo se centra en eso, os puedo asegurar que lo que Itziar hace aquí, con una honestidad y fortaleza brutal, es pura luz.
En apenas 120 páginas no sólo pone de vuelta y media al sistema, sino que transmite un espíritu de lucha, cambio y esperanza completamente contagiosa. Esa «alegría de vivir inquebrantable», que mencionaba al principio, está en cada página de este libro, transmitiendo el profundo amor, respeto y orgullo que sentía por su madre Maribel.
Es importante saber, tener claro que las violencias y agresiones no nos definen. Itziar rompe el relato tradicional de 'víctima perfecta', que no es más que otra manera de seguir controlando el discurso, minimizando nuestras experiencias, y perpetuando así el silencio, la vergüenza, la culpa. Somos algo más que toda esa mierda y debemos luchar por esos espacios de luz de los que habla Itziar: esa cocina donde bailar danzas vascas o reír a carcajadas; los momentos de amor, de besos y abrazos; ese cuartito propio, donde seguir siendo las dueñas de nuestras historias.
«El futuro es este presente vibrante, brillante, revuelto, dulce, libertario, amoroso, sedicioso, levantisco, desgenerado, queer, feminista...y jodidamente nuestro». Pues vamos a por él.