La publicación de esta antología constituye un parte-aguas en la América de habla hispana pues se trata del primer compendio literario ecuatoguineano en español en ver la luz de este lado del Atlántico. Resulta todo un descubrimiento saber que Guinea Ecuatorial, ese pequeñísimo país africano es como México y como el resto de Hispanoamérica, hablante del castellano y que, igual que para nosotros, la lengua es herencia de una historia colonial. ¡Revelación tan Grande como nuestra ignorancia de es hermano lingüístico! En su joven literatura percibimos algunos de esos rasgos que hacen recordar los inesperados reconocimientos que entre parientes lejanos salen a la luz cuando dos personas se descubren ancestros comunes. Laura Lopez Morales.
Guinea Ecuatorial es el único país de Africa que habla español como lengua oficial como producto de la colonización española. A partir de eso es una antología que parte de un punto muy interesante. Los textos seleccionados me parecen irregulares: hubo cuentos que creo son muy buenos, por la exploración de temas relacionados a la historia del país, que exponen problemas del mismo o navegan en la mitología de la región y otros que son de plano malos, especialmente el último autor cuyo cuento final suena a propaganda provista y deja un sabor disgustante al terminar el libro. De cualquier manera es un acercamiento interesante a una narrativa muy poco explorada por estos rumbos.
2/5 Algunas historias están interesantes, aquella de la boda y del funeral, principalmente porque están escribiendo sobre su cultura, lo cual imagino que es el principal interés para el lector. Aquella del dictador también es interesante, aunque no entendí enteramente el simbolismo. Concuerdo con la otra reseña, la última historia es la peor. No quiero saber nada más de palos y cosas duras. Es la historia de concepción de un feto hasta que nace, contada desde la perspectiva del mismísimo feto, asi que yikes. Creo que solo me interesaría otra colección como estas si se dignaran de incluir alguna autora.