Este libro de Helena Silvestre es una autobiografía política. Lo es al modo de un diario de sueños, haciendo tanto de la autobiografía como de la política un material onírico, totalmente real. Este libro de Helena Silvestre es una tirada de cartas como lo puede hacer quien confía seriamente en un oráculo clasista que lee en la historia de las tomas de tierras la historia de la lucha de clases que nunca se contó. Este libro de Helena Silvestre tiene su firma porque es la voz de una escritura bellísima y polifónica: es poema, es panfleto, es debate teórico, es audacia de la que se investiga a sí misma para entender los planes vivos (presentes y antiguos) de los que forma parte.
Este libro de Helena Silvestre tiene una tesis que lo atraviesa como un río: el hambre es deseo. Describe de modo tan pegado a la piel y los músculos lo que es el hambre que lo hace aullar. Relata de manera tan política la incógnita del deseo que lo convierte en materia orgánica y en secreto, en fiebre y en pesadilla. Este libro de Helena Silvestre es un tránsito que nos lleva de un lado para otro, por momentos es de día y de repente desembocamos en la madrugada. Lo que conduce esos pasadizos es la ira, verdadera fuerza y guía del viaje. Este es el tratado de una alquimista que logra poner en combustión las palabras, los espíritus y la revolución.
NO ES ESTE LIBRO, el libro se llama "Esa violencia que no es una. Movimiento feminista, Estado punitivo y otros horizontes de justicia", pero una vez más no me sale en Goodreads :(
He devorado este libro entre trenes y metros en Madrid, y me ha encantado. Es una recopilación de varios escritos de colectivos como Critical Resistance o Colectivo Território em Justiça Social, hablando sobre la abolición de las prisiones en relación con el feminismo, y de cómo podemos entrelazar ambas luchas.
La clave es que se puede, porque responsabilizar por delitos contra la libertad sexual no implica castigar con prisión, una vez más, me quedo con la necesidad de transformar la cultura del castigo y de tejer y construir sociedades y comunidades.
“As pessoas cultas nem sempre compreendem porque é que os pobres acreditam em deus. Na pobreza a vida é, por vezes, um milagre que não se pode explicar. Na pobreza a vida é, por vezes, um desejo que não se pode explicar e talvez a quem não sente fome seja também difícil de entender.”