DICEN QUE SOY UN MONSTRUO, YO ME CONSIDERO UN DIOS
MUERTE Desde pequeño, he estado fascinado con la muerte. Odiaba a las personas y me odiaba a mí mismo. Estaba tan lleno de odio que no había lugar dentro de mí para sentimientos como el amor, la pena, la ternura, la dignidad o la moralidad. Sentía placer lastimando a los seres vivos y animales que fueran más débiles que yo. Y a menudo me preguntaba. ¿Por qué no puedo matar? Si de todas maneras vamos a morir.
VOCES Me acosan y me martirizan. La de mi madre, la de mi padre y, posiblemente, la de todos los difuntos de la historia. Ya solo quiero a Teo, pero está muerto. Lo ejecutaron una fría mañana de abril en una prisión estatal. Una muchedumbre infecta agolpada a las puertas celebraba su llegada a la Vieja Chispitas.
Nunca lo olvidaré.
MADRE Y luego está mi madre, la verdadera culpable. Murió al poco de marcharme a los Estados Unidos. El degenerado de mi padre acabó con su vida. La maltrataba día y noche, al igual que a mí. No pude resistir más y los abandoné, aunque volví a Almería unos años después para cumplir uno de mis sueños: vengarme de la humanidad.
PRIMERA VEZ Me encontraba a las puertas de un cine una noche lluviosa cuando una chica pasó junto a mí. Un lado de mí dijo: Qué chica tan atractiva, me gustaría hablar o salir con ella pero otra parte de mí se preguntaba cómo se vería su garganta estrangulada con unos pantis. Era el vivo retrato mi madre. Sentí mi corazón desbocado y sudor frío por el cuerpo mientras la voz de Teo me decía: Mátala, mátala, no seas cobarde.
La seguí hasta el portal de su casa.
Allí empezó esta historia.
Mírame con desprecio, verás un idiota. Mírame con admiración, verás a tu Dios. Mírame con atención, te verás a ti mismo. (Charles Manson).
Diego Uribe vive y trabaja en Los Ángeles, California. Con un doctorado en Lingüística Aplicada, Diego ha desarrollado una fascinación por la literatura japonesa y es un auténtico apasionado en el tema.
Su libro Historias japonesas de muerte y desolación explora las profundidades más oscuras de la cultura japonesa y busca descubrir las trágicas historias de muchos símbolos nacionales familiares.
Cuando no está investigando la historia de Japón, a menudo se puede encontrar a Diego en el campo de fútbol. Ávido lector y escritor, también es un excelente cocinero.
Me ha encantado la historia que nos presenta Diego. Una novela negra clásica, muy bien narrada y con el punto de vista del asesino en primera persona, aportando dramatismo. Da gusto leer una historia dinámica y que encaja. Es un libro súper rápido de leer, me ha encantado que los capítulos sean cortitos. Está escrito de manera que es muy fácil ir viendo lo que pasa, como si estuviera viendo Netflix. El final me ha dejado un poco contrariada por los propios sucesos de la historia, así que estaré pendiente de los próximos libros de la serie, porque también necesito conocer más las motivaciones del asesino, es frustrante y desconcertante leerle en el último capítulo. Por ponerle algo negativo es que se precipita un poco el final, pero teniendo en cuenta que es su primera novela, creo que es un error clásico y en las siguientes partes de la saga será mucho mejor!