El llanto del león es la historia de un último viaje, de la despedida de un padre, enfermo en estado terminal, de un hijo, que se resiste a verlo marchar. Bajo esta premisa, el autor hilvana una historia de necesidad, de un afán y deseo por desnudarse ante el lector y hacerle llegar su yo más íntimo en forma de píldora sentimental. En definitiva, busca lo que todos, ya sea el padre, o el hijo, complicidad a través de las palabras.
82º Premio Nadal por su cuarta novela «La ciudad de las luces muertas».
Su tercera novela, La península de las casas vacías (Ediciones Siruela), fue galardonada con el Premio Cálamo Mejor Libro del Año 2024, el Premio Andalucía de la Crítica, el Premio Espartaco a mejor novela histórica, el XX Premio Dulce Chacón, el Premio San Clemente, el Premio Kelvin 505 a mejor novela fantástica, el Premio a mejor novela del festival 42 y el Premio Andalucía de la Cultura. También fue la candidata española al Premio de Literatura de la Unión Europea 2025 y fue finalista de la VI Bienal Vargas Llosa. Ha alcanzado 35 ediciones en año y medio y ha vendido más de 450.000 ejemplares, siendo elegida uno de los bestsellers de los años 2024-2026. La novela está siendo traducida a más de veinte idiomas y ha recibido los halagos de Joaquín Sabina, Iñaki Gabilondo, Ian Gibson, Leonardo Padura o Irene Vallejo. Fue elegida la mejor novela española del año por el jurado de la lista anual de Babelia (2024).
También ha publicado las novelas Emilio y Octubre (Dos Bigotes) y El llanto del león (Premio Complutense de Literatura 2019), y fue galardonado con la beca Leonardo, la beca ministerial para la Creación Literaria y la beca Montserrat Roig. En sus obras predomina el realismo mágico.
Ha trabajado en Alemania, Suiza y Francia. Actualmente escribe para La Vanguardia, El País, Diario Jaén y La Ser. También ha participado en varios festivales literarios: Centroamérica Cuenta, Festival Eñe, Hay Festival, Book Friday o Literaktum, y clausuró la Biennal de Pensament de Barcelona.
La península de las casas vacías fue interpretada en audiolibro por Aitana Sánchez-Gijón y será adaptada al cine.
Otra joya de David Uclés. En ésta, a diferencia de "La Península de las casas vacías", es una novela cortita, de lectura amena y fácil de leer pero que por los temas que trata te llega muy, muy, muy adentro. La relación de un padre y su hijo. Como ocurre en muchas partes de la novela, con nudo de garganta en muchos capítulos.Y lo remató el capítulo del requiem con referencia musical que recomiendo ponerse unos auriculares, cerrar los ojos y dejarse llevar.
Es mi primer contacto con la prosa del autor y he de decir que me encuentro bastante sorprendido. Esta pequeña historia, si hablamos de cantidad de páginas, está llena de invitaciones a reflexionar acerca del sentido de la vida y los pequeños matices que no deberíamos pasar por alto.
Una de las cosas que más me ha gustado es el contraste entre las distintas generaciones que se presentan en el libro. Vemos a unos padres más abiertos y permisivos con el hijo que están criando, mientras que las tías y los familiares del pueblo se muestran aún conservadores en los aspectos de la crianza de los niños. Dentro de esta apertura de mente, me deja deleitado cómo los progenitores tratan el tema de la enfermedad y la futura muerte del padre de forma tan natural con el niño; haciendo mella esta actitud en mi propia forma de percibir la muerte.
A pesar de contar con bastantes elementos optimistas y florituras que pretenden embellecer la realidad de los personajes, esta no deja de ser una historia bastante cruda, llena de dilemas e injusticias que escapan del control de la familia. Es muy difícil que no se te parta el alma leyendo a Miguel confirmar que con quedarse en la Tierra ya se conformaría, algo tan simple como seguir existiendo. Es igual de duro ver gestionar al pequeño Josué la lenta pérdida de su padre sin llegar a comprender qué o por qué está en esa posición u observar a Miriam aguantarse las lágrimas hasta que ya le resulta inviable contenerlas porque alguien en la familia debe ser fuerte y aguantar el tipo.
Entre los tópicos hallados en esta historia hay uno que resalta en mi persona, Dios y la percepción que cada individuo tiene de este. Vemos a una Miriam creyente y aferrada a la idea de la existencia de un ser todopoderoso que nos acojerá en su reino tras morir frente a un Miguel excéptico ante esta idea y rehusado a que su hijo tenga dicha idea tan presente, pues preferíria una educación laica para este y, tal y como llega a afirmar, Dios es cosa de los hombres.
David Uclés hace magia en muy pocas páginas y logra convertir esta corta historia en un mundo gigante que consigue que entres en su atmósfera desde el inicio de la lectura.
"¡Es curioso cómo somos los humanos! Cuando somos pequeños, tenemos la sensación de que el mundo nos protege, y aun así nos escapamos de este con nuestra imaginación; y de mayores, no nos permitimos sumergirnos en nuestra imaginación, que es precisamente cuando más lo necesitaríamos..."
Este libro (¿novela? ¿teatro?) presenta la historia de una despedida inevitable contada de una forma muy especial. Alude a la experiencia de la adultez y a la inocencia de la infancia, y transmite muchos sentimientos en muy pocas páginas.
Un nudo que se hace en la garganta desde la primera página y que se tensa a lo largo de todo el libro. Una sensación que se extiende con la lectura y que te paraliza en el suelo, te estremece y hace aflorar esa nostalgia arraigada y olvidada a tu hogar.
"¡Casi le tengo más amor a lo mío que a la realidad! ¡Y eso es el amor, querer por encima de toda lógica las costumbres, las cosas y a las personas!"
Una historia preciosa, que te atrapa desde la primera página y no te suelta. Ves como vas llegando al final del libro sin quererlo. Los diálogos de Miguel y Josué son una maravilla, también los que tienen lugar con personajes secundarios, muy costumbristas y socarrones. El libro también es una declaración de amor a los paisajes de Jaén: sus olivos, sus cortijos y sus sierras. Como niño que ha pasado muchas noches viendo las constelaciones, no lo he podido disfrutar más. Grande, David Uclés.
David Uclés se ha convertido en la estrella de la literatura española al vender cientos de miles de ejemplares de "La península de las casas vacías", libro que no he leído ni creo que lea.
En "El llanto del león", libro que ganó el Premio Complutense de Narrativa, el escritor nos cuenta la historia de un padre a punto de morir y de cómo teje lazos con su hijo pequeño, en un viaje para (re)descubrir la casa de su infancia.
El libro de Uclés está escrito con un estilo naif, sencillote, pueril e infantiloide, así que es normal que tenga tanto éxito, porque encaja muy bien en la sociedad en la que vivimos. Con un puntito de espiritualidad y un mucho de cursilería es un producto perfecto para la España del siglo XXI. En mi caso, la religiosidad, la espiritualidad y las moñadas me espeluznan, así que está claro que este libro no es para mí. Hay que agradecerle, eso sí, que el libro sea corto porque en poco más de una hora se despacha.
Depois de não ter dúvidas em dizer que o grande A PENÍNSULA DAS CASAS VAZIAS foi o livro que mais gostei de ler na primeira metade de 2025, eis que o pequeno EL LLANTO DEL LEÓN me deliciou nestes últimos dias (22 a 25 de dezembro). É genial o domínio da escrita com que o jovem David Uclés nos conduz pelas mais variadas e mais profundas emoções, neste caso, com um tema que me toca pessoalmente. O que é, realmente, incompreensível é o facto de ainda não estar traduzido e editado em Portugal.
Volver a David otra y otra vez. Que tierno este libro, que cuidado. Escrito con las manos de un niño, con sus ojos y su recuerdo. Un abrazo infantil que te lleva a tus primeros años de vida, a tus primeros recuerdos, a casa y a tus primeros miedos.
me ha parecido bastante infantiloide y noña, con una extraña fijación hacia ciertas temáticas que no han tenido coherencia para mi en el contexto padre - hijo de apenas ocho años?
Este es el segundo libro que leo de David Uclés este mes. Es una corta historia, muy fácil de leer, cargada de diálogos escritos como pinceladas de texturas y emociones. Me encanta la conexión que el autor le da a sus personajes con la nostalgia anticipada de lo que se está por perder, así como con la melancolía producto de una profunda conciencia existencial del momento vivido. En cuanto a estilo es muy distinta a «Emilio y Octubre», pero me atrevo a decir que el autor comienza a esbozar importantes elementos que podrían conectarse en una suerte de universillo literario en el que ambas historias se rozan la piel sin realmente coexistir. Además, en ambas historias domina mucho la nostalgia como un motor existencial.
El Llanto del León se siente tal vez más personal, no por la historia, sino por las emociones que transmite. Por esta profunda conexión con la vida que existe cuando la entendemos precisamente como un mágico paréntesis de la nada (como solía decir mi abuelo). Está llena de ritmo, de introspección, de creatividad. Las transiciones entre parte y parte nos dejan una suerte de esencia de testimonio de vida. Y hay mucha naturalidad; la intención de cargar con naturalidad la muerte, el sexo, la vida, el amor, el miedo. Y tal vez precisamente porque está tan enfocado en la idea de alguien lidiando con su propia muerte, está tan llena de un arraigado deseo de vida, de tiempo, de infinitud (eterno retorno).
Me faltaba leer esta obra de David Uclés y me gusta percibir en ella esa primera vez de un autor que ahora está viviendo un momento dorado con la que, sin duda, será la obra de su vida. Este "El llanto del león" es una despedida, un relato íntimo entre un padre y un hijo que tienen al tiempo a sus espaldas, a los que les cuesta decir adiós. Es tierna y triste, con algunos breves debates morales interesantes. Es un relato con el que perder el miedo a la muerte, con unos diálogos cálidos e, incluso, llenos de un humor que oscila entre lo inteligente y lo naif. Me gusta ver que tiene ciertas conexiones con sus otras dos obras "Emilio y Octubre" y "La Península de las Casas Vacías" y un incipiente realismo mágico y un lenguaje cargado de metáforas que Uclés se ha empeñado —menos mal— en explotar después.
Es la primera novela que publicó este autor y del que tengo firmado. Es una obra sencilla dividida en capítulos. Trata en general dos temas, la muerte y el duelo y el vínculo entre padre e hijo. Es una obra influencia del libro de La sonrisa etrusca de José Luis Sampedro, donde lo dice en el propio libro. No emplea aún el realismo mágico, pero si da a utilizar la metáfora en esta obra. Se trata en general de una novela que se sitúa en un plano realista, dramático e intimista.
Tremenda la capacidad de Uclés para emocionar en cada capítulo con frases y momentos que nos llevan de la risa a la lágrima en cuestión de párrafos.
Una historia breve, de lenguaje sencillo y directo pero llena de momentos para subrayar. Con una relación paterno-filial de la que es imposible no enamorarse.
Es el libro más bonito que he leído en mucho tiempo. Lleno de luz en la oscuridad. De ternura en lo más duro. De dignidad cuando no queda nada por delante.
He de reconocer que este hombre me tiene enamorada, un enamoramiento que se refuerza al leer cada uno de sus libros. 'El llanto del león' (Ediciones Complutense) fue su primera novelita, ganadora del Premio Complutense de Literatura en 2019, y en ella están todos los destellos del talento que le ha llevado a convertirse en el escritor del momento. Parece un chiste, pero acabé llorando con 'El llanto del león': narra la historia de un padre con una enfermedad terminal que emprende un último viaje con su hijo pequeño, que se resiste a verle morir. El argumento es delicioso, tiene momentos de una belleza poética increíble y a cualquiera que sea madre/padre seguro que le interpela esta prosa doliente. David Uclés tiene una sensibilidad especial para transmitir estas historias y ofrecerle ese 'algo más' que le convierte en un excepcional escritor. Esta novela se lee en un par de horas, pero se recuerda toda la vida.