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Propriété privée (DOUBLE)
Il était temps de devenir propriétaires. Soucieux de notre empreinte environnementale, nous voulions une construction peu énergivore, bâtie en matériaux durables. Aux confins de la ville se tramaient des écoquartiers. Notre choix s'est porté sur une petite commune en plein essor. Nous étions sûrs de réaliser un bon investissement.
Plusieurs mois avant de déménager, nous avons mesuré nos meubles, découpé des bouts de papier pour les représenter à l'échelle. Sur la table de la cuisine, nous déroulions les plans des architectes, et nous jouions à déplacer la bibliothèque, le canapé, à la recherche des emplacements les plus astucieux. Nous étions impatients de vivre enfin chez nous.
Et peut-être aurions-nous réalisé notre rêve si, une semaine après notre installation, les Lecoq n'avaient emménagé de l'autre côté du mur.
Plusieurs mois avant de déménager, nous avons mesuré nos meubles, découpé des bouts de papier pour les représenter à l'échelle. Sur la table de la cuisine, nous déroulions les plans des architectes, et nous jouions à déplacer la bibliothèque, le canapé, à la recherche des emplacements les plus astucieux. Nous étions impatients de vivre enfin chez nous.
Et peut-être aurions-nous réalisé notre rêve si, une semaine après notre installation, les Lecoq n'avaient emménagé de l'autre côté du mur.
176 pages, Kindle Edition
First published September 3, 2019
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Community Reviews
Displaying 1 - 30 of 78 reviews
October 5, 2026
https://kansasbooks.blogspot.com/2026...
“Nos dimos cuenta, por ejemplo, de que nuestro sistema de calefacción basado cien por cien en energía renovable no iba a funcionar seguramente nunca. La consultora se había equivocado en los cálculos. En fin, en cuanto hiciese buen tiempo, harían una zanja en el asfalto para traer el gas.”
Cuando escribí la crónica de la anterior novela que leí de la autora francesa Julia Deck, Viviane Elizabeth Fauville, ya me quedé con las ganas de seguir conociendo a una autora que ya en su primera novela me había parecido muy interesante. Ahora, después de leer Propiedad privada, no hago más que ratificar esa impresión: Julia Deck tiene una voz muy personal de la literatura actual o, por lo menos, lo que me cuenta y cómo lo cuenta me interesa muchísimo. En Propiedad privada hay una mezcla muy lograda de frialdad, ironía y extrañeza, que acaba evolucionando en una novela de puro terror existencial. Deck cuenta situaciones aparentemente normales con una distancia casi clínica, pero poco a poco todo empieza a resultar inquietante. Y creo que una de las cosas más interesantes de su estilo es que no necesita subrayar lo absurdo de lo que está contando, un absurdo que está además apoyado en la cotidianeidad. La narración mantiene siempre un tono muy contenido, incluso cuando lo que sucede empieza a descolocarte. De ahí surge un humor bastante peculiar, a medio camino entre lo negro y lo incómodo.
La novela nos presenta a una pareja parisina, Eva y Charles, que decide abandonar el piso de la ciudad para comprar una casa en un nuevo eco-barrio a las afueras de París. Buscan espacio, jardín y tranquilidad y, al mismo tiempo, una forma de vida más ecológica y responsable. Han convertido incluso la futura casa en una especie de proyecto vital: estudian los planos, planean la colocación de los muebles durante días, y esperan con ilusión convertirse, por fin, en propietarios totalmente sostenibles, modernos e inmaculados.
Pero el sueño empieza a torcerse en cuanto aparecen los vecinos. Los Lecoq se instalan en la casa contigua y la separación entre ambas propiedades, ese famoso muro medianero, se convierte poco a poco en una frontera de conflicto, un conflicto que viene sobre todo medido por un mundo de hipocresías, envidias y cotilleo máximo. Lo que debía ser un barrio diseñado para una convivencia moderna, ecológica y armoniosa acaba produciendo casi lo contrario: ruidos, invasiones de la intimidad, obras, jardines, animales, y pequeñas hostilidades que van acumulándose hasta convertir la convivencia en algo cada vez más incómodo.
A partir de ahí, Deck construye una especie de thriller en el que lo cotidiano va adquiriendo una dimensión cada vez más inquietante. Eva observa lo que sucede a su alrededor y empieza a interpretar los comportamientos de los demás, mientras una desaparición introduce una dimensión propiamente criminal y hace que nos preguntemos qué está ocurriendo realmente y hasta qué punto podemos confiar en la percepción de la propia Eva. Y creo que ahí está una de las claves de la novela: la trama criminal y la sátira social avanzan juntas. Cuanto más representan estos personajes esa forma de vida contemporánea basada en la ecología, el consumo responsable, el urbanismo sostenible, la comunidad o la tolerancia, más evidentes se hacen sus pequeñas mezquindades, sus rivalidades y sus deseos de posesión. El eco-barrio termina funcionando casi como un pequeño laboratorio de la clase media acomodada contemporánea, donde bajo esa apariencia de armonía y buenas intenciones siguen apareciendo los mismos conflictos de siempre.
De alguna forma, y aunque Propiedad privada gira en torno al sueño de comprar una casa en las afueras, habla de mucho más que de una casa. La propiedad acaba extendiéndose al territorio, a la intimidad, al cuerpo, a la pareja, al césped del jardín, a la zanja de la obra e incluso a la propia identidad. Y aquí es donde cobra especial importancia todo el discurso que rodea a la sostenibilidad, las energías renovables o el consumo responsable. En la novela, estos conceptos pueden leerse también como parte de un lenguaje que, en algún momento, parece haberse separado de la realidad que pretende describir; un discurso que hemos ido incorporando casi sin darnos cuenta y al que, de alguna manera, parece que estamos obligados a adherirnos si queremos encajar dentro de una determinada idea de lo que significa ser una persona responsable y políticamente correcta. Ya no son necesariamente prácticas o compromisos, sino palabras que permiten construir una determinada imagen de uno mismo: moderno, concienciado, responsable y, sobre todo, alguien que quiere estar del lado correcto.
Esto resulta especialmente evidente cuando ese lenguaje pasa al mundo corporativo de las grandes empresas, algo que reconocemos en nuestros espacios de trabajo. Las empresas han incorporado todo un vocabulario relacionado con la sostenibilidad, la responsabilidad social, la economía verde o el consumo consciente, y muchas veces ese vocabulario funciona más como una herramienta de legitimación y comunicación que como una verdadera transformación de sus prácticas. Se construye un relato perfectamente aceptable desde el punto de vista social, incluso políticamente correcto, mientras detrás de él continúan funcionando muchas de las lógicas económicas de siempre. Ahí es donde la novela me parece especialmente incisiva. El problema no es solamente que exista una cierta contradicción entre lo que se dice y lo que se hace. Es que hemos creado un lenguaje capaz de hacer compatible casi cualquier comportamiento con una imagen moralmente positiva. Puedes consumir, comprar, especular o transformar un barrio y defender al mismo tiempo que todo eso forma parte de una forma de vida sostenible, responsable y respetuosa. El discurso acaba sustituyendo a la acción.
“De todas formas, había llegado hacía tiempo el momento de convertirse en propietarios. Yo trabajaba en urbanismo. Creía en la expansión de la ciudad más allá de sus fronteras, en que todos estaríamos mejor en las zonas verdes de menor densidad. Nos alejaríamos del ruido, de la polución. En nuestro jardín dejaríamos de tener miedo de inspirar a pleno pulmón.”
Los personajes de Deck quieren convertir la casa en hogar, pero antes necesitan convertirla en una prueba de que su vida tiene sentido. El hogar debería ser un espacio íntimo, algo que se construye viviendo. Pero aquí parece existir primero como proyecto, inversión y representación de cara a la galería. Y cuanto más depende nustra identidad de esa representación, más difícil resulta aceptar que algo pueda salir mal. Y quizá por eso muchas de esas palabras empiezan a sonar vacías: porque parecen diseñadas para describir una realidad que en realidad no existe. Funcionan muy bien en una página web corporativa, en un folleto inmobiliario o en una conversación entre personas que quieren reconocerse como responsables y concienciadas, pero se vuelven mucho más difíciles de sostener cuando llegan los conflictos concretos, las pequeñas averías domésticas, la concienciación de que esta modernidad a veces no es tan sostenible. En ese sentido, Propiedad privada parece preguntarse qué queda de todos esos valores cuando dejan de formar parte de una identidad y tienen que convertirse en una decisión que implica renunciar a algo. Por eso creo que la sátira de Deck tiene bastante más profundidad que una simple burla del postureo. No se ríe únicamente de personas que dicen una cosa y hacen otra. Cuestiona una sociedad que ha desarrollado una extraordinaria capacidad para convertir sus propias contradicciones en un discurso aceptable pero a poco que soples un poco, el chiringuito se desploma por su propio peso.
Pero muchas de esas palabras no son necesariamente falsas en sí mismas. Lo verdaderamente problemático es la facilidad con la que pueden convertirse en una fachada que nos permite seguir viviendo exactamente como antes. Muchas veces te encuentras sonriendo ante algo que, visto desde otro ángulo, resulta bastante incómodo o simplemente guardando silencio para no desentonar: "Muchas veces basta con callar para que el otro crea que estás interesado, adoptar ese aire circunspecto que paradójicamente tranquiliza, que te confiere una reputación de competencia y respetabilidad, cuando en realidad no me importaban nada su conversación sobre el compost y los mercadillos." Y esa combinación de humor y malestar es, precisamente, una de las cosas que hacen que la literatura de Julia Deck tenga una personalidad tan marcada porque durante la mayor parte de la novela, los personajes de este eco-barrio no son sinceros, entre barbacoas, cafés de la tarde o encuentros fugaces antes de irse a trabajar; vigilan por las ventanas, o entre los setos, y parecen más pendientes de los demás que de sus propias vidas.
Sin convertir la novela en un tratado sociológico, Deck observa muy bien las aspiraciones de la vida burguesa contemporánea: tener una casa, construir una determinada imagen de uno mismo, integrarse, relacionarse correctamente con los demás, pertenecer a un lugar… Y lo interesante es que esas cosas que deberían proporcionar seguridad también pueden convertirse en fuentes de ansiedad, desplazamiento y extrañeza.
Leyendo Propiedad privada me he acordado en varios momentos de Joyce Carol Oates y de esa forma tan suya de retratar una determinada burguesía que vive pendiente de las apariencias, del estatus y de la imagen que proyecta a los demás. En Fox, su última novela, esta cuestión aparece de una manera especialmente clara, pero es algo que está muy presente en buena parte de su literatura: la gentrificación, los barrios que se transforman, las casas que dejan de ser simplemente hogares para convertirse también en símbolos de una determinada posición social con personajes que parecen tener perfectamente controlada su vida hasta que aparece un problema doméstico que desborda por completo esa seguridad.
"Sentada en el borde de la bañera, grité. Grité para tranquilizarme, para vaciar el pecho de toda esa bola que había ido amasando desde la mudanza. Me repetí: todo va bien, es solo un mal momento que hay que pasar, acabaremos acostumbrándonos a esta casa."
Algo parecido ocurre con la Eva de Julia Deck. Cuando el conflicto deja de ser una cuestión más o menos abstracta y se convierte en algo que amenaza directamente su espacio, su intimidad o su sensación de control, sus herramientas para enfrentarse a él desaparecen. Hay un momento especialmente significativo en el que Eva se encierra en el baño, se sienta en el borde de la bañera y se pone a llorar y a gritar. La imagen resulta casi cómica por contraste con todo ese mundo perfectamente ordenado que la rodea, pero también es bastante reveladora: detrás de esa apariencia de control hay alguien que no sabe muy bien qué hacer cuando aquello que consideraba seguro deja de serlo. Porque cuando aparecen los conflictos, esos valores que hasta entonces parecían tan sofisticados empiezan a competir con algo mucho más elemental: la defensa de lo propio.
Por eso creo que la cuestión de las apariencias encaja tan bien con todo lo que plantea la novela. Propiedad privada podría leerse casi como una sucesión de capas: la casa, la propiedad, el estatus, el estilo de vida, los valores y, finalmente, la imagen que queremos proyectar. Deck va mostrando cómo, debajo de todas esas capas, aparecen el miedo, los intereses, el ego, el dinero y la necesidad de proteger la propia posición. Entonces la casa, que debía representar el éxito de una determinada forma de vida, puede terminar convirtiéndose en una trampa mortal.
Llega un momento dado que Propiedad privada trasciende bastante la historia de una pareja pija y sus vecinos. Es también una sátira de esa promesa burguesa según la cual comprar el lugar adecuado, construir la casa adecuada y llevar la vida adecuada nos proporcionará seguridad y felicidad. Y, sobre todo, está el estilo. Entiendo perfectamente que después de terminar esta novela me haya quedado con la sensación de que Deck tiene una voz muy particular. Escribe de una manera muy limpia y aparentemente sencilla, pero debajo de esa sencillez hay muchísimo control. Nada parece especialmente enfático y, sin embargo, poco a poco empiezas a sentir que algo no termina de encajar. Y cuando te das cuenta, estás sonriendo ante una situación que, si la miras un poco más de cerca, resulta bastante inquietante por lo que reconoces en ella.
Los personajes están observados, no explicados. Deck no parece tener demasiado interés en decirnos quiénes son sus personajes o qué debemos pensar de ellos; prefiere dejarlos hablar y observar qué ocurre cuando interactúan. Y en Propiedad privada las conversaciones tienen muchísimo peso, porque las personas hablan para relacionarse, pero también para posicionarse, para defenderse, para marcar distancias o para dejar claro cuál creen que es su lugar dentro de ese pequeño mundo de vanidades. La frialdad de la narración produce humor, pero también incomodidad.
Por eso decía al principio de esta crónica que me parece más bien una novela de terror existencial, una etiqueta que encaja bastante bien con Propiedad privada, porque el terror no procede únicamente de lo que pueda ocurrir en la trama, sino de algo mucho más cotidiano: descubrir que la vida que has construido puede convertirse en una trampa de la que no sabes cómo salir porque en un momento dado para habitar esa propiedad privada tienes que mantener determinadas relaciones, asumir determinadas obligaciones y defender determinados intereses. Y poco a poco descubres que aquello que debía darte libertad es precisamente lo que te la quita. La hipoteca es real. Los vecinos son reales. La necesidad de pertenecer es real. El deseo de tener una vida mejor es real. La preocupación por el dinero es real. La necesidad de mantener las apariencias es real así que el lector puede estar pensando mientras lee: esto no solo podría pasarme a mi, sino que me está pasando. Julia Deck es seca, incisiva y muy clínica en su análisis de esta sociedad. En Viviane Elizabeth Fauville comentaba que me había recordado mucho a Patricia Highsmith, en Propiedad privada he vuelto a sentir que la sombra de la Highsmith es alargada. Soberbia Julia Deck.
“Cerré la ventana de golpe. De repente me había hartado de la verde periferia en la que me asfixiaba. Necesitaba ver la ciudad, torres apuntando al cielo, edificios imponentes de ventanas impenetrables. Salí sin decirte nada y me fui corriendo al cercanías.”
♫♫♫ plateau (Sped Up) - Ivoxygen ♫♫♫
August 18, 2023
i mean c'était chouettement écrit très correct etc. un peu trop on the nose pour que ça soit pas, malheureusement, un peu oubliable, je veux dire oui on a compris etc. critique des petits bourgeois omg incroyable révolutionnaire le confort propriétaire la mesquinerie entre voisins la tyrannie des apparences et la fragilité de nos masques sociaux... le livre a vraiment écrit SOCIETER en énorme à chaque page et genre that's nice and all but will i remember it tho don't think so
December 2, 2019
"Propriété privée " de Julia Deck (173p)
Ed. de Minuit
Bonjour les fous de lectures...
En voilà une lecture machiavélique !!!
Lassé de la vie parisienne, un couple de quinquas s'installe en grande banlieue, dans un tout nouveau quartier résidentiel dénommé " éco-quartier".
Très vite ils vont se rendre compte que la vie avec le voisinage est bien plus complexe que prévu.
La relation avec leurs voisins mitoyens tourne vite à l'aigre.
De son côté, ce couple de parisiens révèle de bien étranges failles.
Julia Deck n'en est pas à son coup d'essai.
Nous rencontrons ici une plume caustique, un humour proche de l'humour noir.
L'écriture, directe, offre cependant des fenêtres à choix multiple qui ont l'art de désarçonner le lecteur.
On s'égare entre omission volontaire de certains détails, on s'engage sur de fausses pistes et une fois le livre refermé, on en est toujours à se demander si la fin comprise est bien celle voulue par l'autrice!!!
Serait-ce diabolique ou est-ce que cela fini en eau de boudin ?
Je suis bien en peine de me faire une idée précise ..
Ais-je adoré ou suis-je restée sur ma faim?
Bref, j'ai aimé mais suis un peu larguée !!!
Ed. de Minuit
Bonjour les fous de lectures...
En voilà une lecture machiavélique !!!
Lassé de la vie parisienne, un couple de quinquas s'installe en grande banlieue, dans un tout nouveau quartier résidentiel dénommé " éco-quartier".
Très vite ils vont se rendre compte que la vie avec le voisinage est bien plus complexe que prévu.
La relation avec leurs voisins mitoyens tourne vite à l'aigre.
De son côté, ce couple de parisiens révèle de bien étranges failles.
Julia Deck n'en est pas à son coup d'essai.
Nous rencontrons ici une plume caustique, un humour proche de l'humour noir.
L'écriture, directe, offre cependant des fenêtres à choix multiple qui ont l'art de désarçonner le lecteur.
On s'égare entre omission volontaire de certains détails, on s'engage sur de fausses pistes et une fois le livre refermé, on en est toujours à se demander si la fin comprise est bien celle voulue par l'autrice!!!
Serait-ce diabolique ou est-ce que cela fini en eau de boudin ?
Je suis bien en peine de me faire une idée précise ..
Ais-je adoré ou suis-je restée sur ma faim?
Bref, j'ai aimé mais suis un peu larguée !!!
July 5, 2022
Fijn boek over hoe irritaties oplopen in een ecowijk bij Parijs. Intrigerend geschreven, alsof je zelf ook buurtgenoot bent, maar de hoeveelheid personages gaan toch wat duizelen.
April 27, 2026
Una lettura particolare, unica direi. Mi ha intrattenuto da inizio a fine, peccato per il finale che non mi è sembrato all'altezza del resto del romanzo.
September 15, 2019
(read in french) part of the french rentrée 2019
a short book about the horrors which can arrive when the dream of owning a house in a green suburb finally become reality.
a short book about the horrors which can arrive when the dream of owning a house in a green suburb finally become reality.
January 2, 2023
Onverwacht plot en heerlijke schrijfstijl: wat we gewend zijn van Deck!
July 15, 2024
3,5/5 Para no ser mi estilo me ha gustado mucho. Desde el comienzo me ha tenido muy espectante y tiene muchísimas lecturas. Para mí el problema ha sido el final.
October 15, 2021
Ah, le rêve du pavillon de banlieue au milieu d’une nature verdoyante, avec sa promesse d’habitat passif….
C’est ce dont rêve ce couple de cinquantenaire parisien dont le mari est gravement dépressif. Et lorsqu’une opportunité s’offre à eux, après moult calculs, ils se lancent dans l’aventure.
Et quelle aventure ! Car habiter un pavillon, c’est également avoir affaire aux voisins, ce que le couple avait oublié dans l’équation. Et certains voisins sont pour le moins dérangeants.
Ce texte est fort riche : d’abord par le style en focalisation interne (c’est la femme qui s’adresse à son mari à postériori). On aime, ou pas, mais ici, c’est fluide et bien trouvé.
Car nous n’aurons que le point de vue de cette parisienne stressée quand quelque chose déborde sur sa pelouse.
J’ai aimé que ces conflits de voisinage se corsent avec la disparition de la voisine aguichante, et le doute que l’auteure instille : la femme protège-t-elle son mari ?
J’ai aimé les couples voisins, tous un peu caricaturaux mais sans excès.
Tout est toujours suggéré, car nous n’avons que la version de la narratrice, forcément déformée.
Et puis les soucis des nouveaux bâtiments, notamment le chauffage révolutionnaire qui ne fonctionne pas.
Que de problèmes !
Un roman dévoré qui dissuaderai d’acheter les plus convaincus des couples.
L’image que je retiendrai :
Celle du chat et du chien des voisins bruyants qui disparaissent tour à tour.
https://alexmotamots.fr/propriete-pri...
C’est ce dont rêve ce couple de cinquantenaire parisien dont le mari est gravement dépressif. Et lorsqu’une opportunité s’offre à eux, après moult calculs, ils se lancent dans l’aventure.
Et quelle aventure ! Car habiter un pavillon, c’est également avoir affaire aux voisins, ce que le couple avait oublié dans l’équation. Et certains voisins sont pour le moins dérangeants.
Ce texte est fort riche : d’abord par le style en focalisation interne (c’est la femme qui s’adresse à son mari à postériori). On aime, ou pas, mais ici, c’est fluide et bien trouvé.
Car nous n’aurons que le point de vue de cette parisienne stressée quand quelque chose déborde sur sa pelouse.
J’ai aimé que ces conflits de voisinage se corsent avec la disparition de la voisine aguichante, et le doute que l’auteure instille : la femme protège-t-elle son mari ?
J’ai aimé les couples voisins, tous un peu caricaturaux mais sans excès.
Tout est toujours suggéré, car nous n’avons que la version de la narratrice, forcément déformée.
Et puis les soucis des nouveaux bâtiments, notamment le chauffage révolutionnaire qui ne fonctionne pas.
Que de problèmes !
Un roman dévoré qui dissuaderai d’acheter les plus convaincus des couples.
L’image que je retiendrai :
Celle du chat et du chien des voisins bruyants qui disparaissent tour à tour.
https://alexmotamots.fr/propriete-pri...
January 12, 2022
It is an OK book, but please don't kill big orange tomcats, not even in books.
November 1, 2019
Incapable d'exprimer un avis précis et détaillé sur ce bouquin. Ambiance glauque et oppressante (grande grande réussite), impression de malaise intense une fois le livre refermé. Une lecture presque éprouvante, une plongée dans ces quartiers où tout est beau de l'extérieur, et où le plus laid est dissimulé.
October 2, 2024
iban a ser 5 estrellas pero al final me dejó un poco insatisfecha. no pido que lo den todo masticado pero siento que algo me perdí o no entendí. de resto, me encantó, es peculiar.
lucía, voy a tener que prestártelo para que lo leas y tener tu opinión !!!!
lucía, voy a tener que prestártelo para que lo leas y tener tu opinión !!!!
August 14, 2025
Geweldige schrijfstijl en cynische humor. Het einde laat je verward achter, maar ik ga toch alvast op zoek naar het andere werk van de auteur.
April 6, 2025
Leest als een trein dit boek. Heerlijk om te lezen. Julia Deck neemt je mee op een wervelende trip vol onverwachte wendingen waardoor je af en toe eens wat uitroept 🤭
January 7, 2021
Wenn wir im Leben viele falsche Abzweige nehmen, müssen wir ab einem bestimmten Punkt immer weiter machen. Nützt ja nix. Schwüler französischer Gesellschaftsroman, der uns daran erinnert, dass alles scheisse ist, obwohl alles gut sein könnte.
July 16, 2021
« L’enfer c’est les autres »
October 29, 2023
Divertido no me ha parecido, pero negro e incómodo, bastante. No consigues empatizar con nadie, mucho menos con la narradora y un marido que parece aquejado de alguna enfermedad mental y que no da palo al agua pero es mariperfecto. Pero te vas metiendo en esa historia donde ningún vecino parece estar libre de pecado y cuando te quieres dar cuenta llegas a ese final ¿imprevisto? y no has podido parar de leer.
November 19, 2025
un livre qui se lit vite où on découvre les contraintes du voisinage et surtout l'impact sue cela peut avoir sur notre vie de tous les jours. je ne suis pas sûre d avoir compris la fin...un sujet original.
July 19, 2022
Se lit agréablement, même si pas d'une subtilité politique folle
June 19, 2026
Een redelijk inconsequente satire in combinatie met een whodunnit komt toch een klein beetje kitsj over. Ach, het was wel lachen.
June 25, 2023
Dit boek laat zich lastig kwalificeren. Is het nu een pastiche op goedverdienende stadsbewoners in een ecowijkje, toch meer een detective of een boek over buurtterreur? Deck speelt met je verwachtingen. Dat begint al in de eerste zin met het zinspelen op een moord op een kat. Natuurlijk is er een hele rij inwisselbare buurtbewoners die je allemaal kunt verdenken, inclusief het idee dat de misdaad niet heeft plaatsgevonden. Ook kleine hints als dat het raar ruikt, vat je daardoor serieus op. Maar bij een detective wordt aan het einde de puzzel gelegd en dat gebeurt niet. Hoe zit het nu precies en wat heb ik gemist? denk je dan.
Maar ook de vele kleine maatschappelijke speldenprikjes geven te denken. Gasloze woningen met een oplossing die niet werkt en waarover de buurt maar blijft discussiëren, terwijl de vooroordelen over werklui om je oren vliegen. Ze maken het grappig. Soms heb je daarvoor wel flink wat Franse achtergrondkennis nodig. Zoals de buurvrouw die geheel tegen iedere verwachting regelmatig zegt op Mélenchon te hebben gestemd. Deze begreep ik, maar ik heb vast wel wat gemist.
En dan hebben we het nog niet over de bijzondere stijl. De ik is een vrouw, pas laat blijkt dat ze Eva Carahec heet, die in de jij-vorm het verhaal aan haar zwaar depressieve man lijkt te vertellen. Hoe betrouwbaar is deze verteller? Hoe toevallig zijn allerlei dingen die buren horen of zien?
En hoe zit het eigenlijk met de typografie in dit boek? Sommige letters s krijgen een extra boogje. Waarom?
Kortom, een novelle die snel wegleest, maar me met veel vragen achterliet. Intrigerend en ook wel een beetje frustrerend.
Maar ook de vele kleine maatschappelijke speldenprikjes geven te denken. Gasloze woningen met een oplossing die niet werkt en waarover de buurt maar blijft discussiëren, terwijl de vooroordelen over werklui om je oren vliegen. Ze maken het grappig. Soms heb je daarvoor wel flink wat Franse achtergrondkennis nodig. Zoals de buurvrouw die geheel tegen iedere verwachting regelmatig zegt op Mélenchon te hebben gestemd. Deze begreep ik, maar ik heb vast wel wat gemist.
En dan hebben we het nog niet over de bijzondere stijl. De ik is een vrouw, pas laat blijkt dat ze Eva Carahec heet, die in de jij-vorm het verhaal aan haar zwaar depressieve man lijkt te vertellen. Hoe betrouwbaar is deze verteller? Hoe toevallig zijn allerlei dingen die buren horen of zien?
En hoe zit het eigenlijk met de typografie in dit boek? Sommige letters s krijgen een extra boogje. Waarom?
Kortom, een novelle die snel wegleest, maar me met veel vragen achterliet. Intrigerend en ook wel een beetje frustrerend.
May 1, 2025
Proprietà privata di Julia Deck (Prehistorica editore) è una lettura cinica e ferocemente divertente. Ho letto l’ultimo romanzo di Julia Deck in una manciata di giorni e l’ho fatto con un misto di malinconia… perché quella è stata l’ultima volta in cui ho letto un romanzo di Prehistorica da dietro le quinte. La chiusura di un cerchio, basti pensare che il primo testo di cui mi sono occupata come ufficio stampa è stato proprio Sigma di Deck.
Mettendo da parte però la commozione veniamo a Proprietà privata, un romanzo spassoso, crudele da divorare in compagnia di un buon calice di vino. Eva e Charles sono due protagonisti decisamente atipici. Hanno scelto di abitare in un ecoquartiere ma non hanno i conti con i propri vicini:
RECENSIONE COMPLETA: https://www.lalettricecontrocorrente....
Mettendo da parte però la commozione veniamo a Proprietà privata, un romanzo spassoso, crudele da divorare in compagnia di un buon calice di vino. Eva e Charles sono due protagonisti decisamente atipici. Hanno scelto di abitare in un ecoquartiere ma non hanno i conti con i propri vicini:
RECENSIONE COMPLETA: https://www.lalettricecontrocorrente....
May 23, 2025
A me è venuto in mente Le Catilinaire di Amélie Nothomb, che ho letto secoli fa e ammetto di non ricordare benissimo. Mi ricordo però la premessa: coppia di sposini che va nella casa nuova e fa conoscenza di vicini rompiscatole, escalation, esplosione, e toni al limite del grottesco. Anche in questo romanzo di Julia Deck le cose si fanno ben presto strambe ma la cosa intrigante è che tutto è narrato in prima persona dalla moglie che racconta la sua storia al marito, le vicende, i personaggi, ogni cosa è filtrata attraverso il suo sguardo e noi non sappiamo mai quanto ci sia di vero e quanto sia frutto della mente non proprio a segno della protagonista. Il romanzo vola, anche perchè è costruito come un thriller, un vero e proprio page turner, insomma, perchè tu vuoi sapere chi diavolo ha fatto fuori il gatto: si ride per l'assurdità di certe situazioni e rispetto a Sigma, l'altro romanzo di Julia Deck pubblicato sempre da Prehistorica - spy story originale e spassosissima che così al volo vi consiglio di recuperare - Proprietà privata è decisamente più inquietante. A questo punto leggeteli tutti e due, così non sbagliate.
April 25, 2021
Une satire sociale un peu déjantée sur l'enfer du voisinage. Ça se passe dans un nouveau lotissement écologique à l'abri de la grande ville mais pas des cancans. Les Caradec, elle est urbaniste; lui, dépressif-compulsif en congé maladie, déchantent quand Annabelle Lecoq, son micro-short et son mari, Arnaud s'installent avec leur chat, dans la maison mitoyenne de la leur. 4 autres familles s'ajoutent. La proximité invite à l'espionnage, à l'adultère, aux médisances... jusqu'au meurtre.
Facile à lire, ça a des allures de thriller domestique mené par des personnages tous plus névrosés les uns que les autres, mais l'intrigue ne se dénoue pas vraiment...
Facile à lire, ça a des allures de thriller domestique mené par des personnages tous plus névrosés les uns que les autres, mais l'intrigue ne se dénoue pas vraiment...
November 16, 2022
Un roman qui se lit vite...le reve de la propriété privée qui tourne au cauchemar....un peu de suspense, un humour un peu grinçant.. Dommage que la fin ne réponde pas tout à fait à toutes nos questions!
August 9, 2022
Dévoré en une journée. J'ai adoré le style d'écriture et la critique sociétale derrière cette histoire.
May 9, 2025
Proprietà privata è un libro del 2019 di Julia Deck che è stato portato in Italia quest’anno grazie a Prehistorica Editore.
Apprezzato dalla critica per lo stile particolare - la narrazione è in seconda persona e si rivolge a un personaggio coinvolto all’interno del testo - e per la sua satira, è un libro arguto e piacevole che dà la possibilità al lettore di leggerlo con la profondità che desidera.
L’incipit
Uccidere il gatto sarebbe stato un errore, in generale e in particolare. L’ho pensato quando mi hai spiegato cosa intendevi fare del cadavere. Era aprile, ci eravamo trasferiti da sei mesi. Le case appena costruite risplendevano sotto il sole umido di rugiada, i pannelli solari scintillavano sui tetti e il prato cresceva fitto ai due lati della nostra strada chiusa.
Proprietà privata è un romanzo diverso dagli altri e, per capirlo, basta leggere l’incipit del libro.
Lo stile del libro, seppur semplice e incisivo, si contraddistingue per l’utilizzo della seconda persona. La narratrice, che corrisponde alla protagonista del romanzo, si rivolge al proprio marito, riportandogli gli accadimenti degli ultimi mesi, per riuscire a fare un punto della situazione di ciò che è successo e di come tutto possa essere degenerato fino al punto in cui ha deciso di scrivergli.
L’immagine dell’uccisione del gatto ha una doppia funzione:
- catalizza immediatamente l’attenzione del lettore con un’azione (in fieri) che colpisce subito con forza all’emotività di chi legge e lo porta subito a chiedersi se il gatto sia stato effettivamente ucciso o no.
- caratterizza sin da subito i personaggi mostrandoceli come persone non buone. Lui perché parla di uccidere un gatto lei perché ammette da subito di non trovarla una giusta scelta per motivazioni pratiche e non emotive.
Il resto della recensione sul mio blog: https://www.leggoquandovoglio.it/Rece...
Apprezzato dalla critica per lo stile particolare - la narrazione è in seconda persona e si rivolge a un personaggio coinvolto all’interno del testo - e per la sua satira, è un libro arguto e piacevole che dà la possibilità al lettore di leggerlo con la profondità che desidera.
L’incipit
Uccidere il gatto sarebbe stato un errore, in generale e in particolare. L’ho pensato quando mi hai spiegato cosa intendevi fare del cadavere. Era aprile, ci eravamo trasferiti da sei mesi. Le case appena costruite risplendevano sotto il sole umido di rugiada, i pannelli solari scintillavano sui tetti e il prato cresceva fitto ai due lati della nostra strada chiusa.
Proprietà privata è un romanzo diverso dagli altri e, per capirlo, basta leggere l’incipit del libro.
Lo stile del libro, seppur semplice e incisivo, si contraddistingue per l’utilizzo della seconda persona. La narratrice, che corrisponde alla protagonista del romanzo, si rivolge al proprio marito, riportandogli gli accadimenti degli ultimi mesi, per riuscire a fare un punto della situazione di ciò che è successo e di come tutto possa essere degenerato fino al punto in cui ha deciso di scrivergli.
L’immagine dell’uccisione del gatto ha una doppia funzione:
- catalizza immediatamente l’attenzione del lettore con un’azione (in fieri) che colpisce subito con forza all’emotività di chi legge e lo porta subito a chiedersi se il gatto sia stato effettivamente ucciso o no.
- caratterizza sin da subito i personaggi mostrandoceli come persone non buone. Lui perché parla di uccidere un gatto lei perché ammette da subito di non trovarla una giusta scelta per motivazioni pratiche e non emotive.
Il resto della recensione sul mio blog: https://www.leggoquandovoglio.it/Rece...
June 29, 2023
Roman cynique, (presque) jubilatoire sur la vie d’un couple nouvellement propriétaire au sein d’un éco-quartier. Sous des airs de faux polar absurde, Julia Deck nous questionne avec humour sur les hypocrisies et incohérences du nouvel urbanisme vendu à une nouvelles classe moyenne, se moque avec acuité des relations de voisinage et porte un regard sans concession sur la vie de couple. Écriture jouissive et drôle, aux pointes de poésie qui donne une tout très réussi.
« Soudain, je n’en pouvais plus de cette banlieue verdoyante où l’on suffoquait. J’avais besoin de voir la ville, des tours fuyant vers le ciel, des immeubles massifs aux fénêtres impénétrables »
« D’ici à quelques années, tu serais devenu l’épais mari au t-shirt troué, engoncé dans son pliant et poussant des rires gras tandis que je me changerais en harpie, rouspétant sans fin après les tropismes si prédictibles des mâles »
« Les images de l’après-midi me revenaient en rafales, visions d’un corps que je n’aurais jamais dû voir nu, souvenirs entrechoqués d’étreintes contre-nature et du plaisir violent qu’elles avaient procuré, sans qu’il n’y ait jamais eu, entre lui et moi, la moindre tendresse, la moindre compassion, la moindre velléité de faire croire à l’autre qu’il comptait pour quoi que ce soit »
« Je regardais le bleu fixe au-dessus de moi, strié de vapeurs d’avion »
« Les grands arbres qui protégeaient les morts brunissaient. Leurs feuilles se détachaient pour caresser les tombes, balayer les vitres où les pluies intermittentes laissaient de longues larmes »
« Soudain, je n’en pouvais plus de cette banlieue verdoyante où l’on suffoquait. J’avais besoin de voir la ville, des tours fuyant vers le ciel, des immeubles massifs aux fénêtres impénétrables »
« D’ici à quelques années, tu serais devenu l’épais mari au t-shirt troué, engoncé dans son pliant et poussant des rires gras tandis que je me changerais en harpie, rouspétant sans fin après les tropismes si prédictibles des mâles »
« Les images de l’après-midi me revenaient en rafales, visions d’un corps que je n’aurais jamais dû voir nu, souvenirs entrechoqués d’étreintes contre-nature et du plaisir violent qu’elles avaient procuré, sans qu’il n’y ait jamais eu, entre lui et moi, la moindre tendresse, la moindre compassion, la moindre velléité de faire croire à l’autre qu’il comptait pour quoi que ce soit »
« Je regardais le bleu fixe au-dessus de moi, strié de vapeurs d’avion »
« Les grands arbres qui protégeaient les morts brunissaient. Leurs feuilles se détachaient pour caresser les tombes, balayer les vitres où les pluies intermittentes laissaient de longues larmes »
August 10, 2026
Avis lecture: 2,5
📅 date d’arrivée dans ma PAL: 09/07/26
📆 date de début de lecture: 02/08/26
⏳ lecture au retour des vacances
🏠 Si mes souvenirs sont exacts, j’ai acheté ce livre après avoir vu une interview d’Adeline Dieudonné. L’auteure recommandait la lecture de Julia Deck. Comme tous les livres d’Adeline D. ont été des coups de cœur pour moi, j’ai évidemment suivi cette recommandation.
🏠 J’ai aimé les premiers chapitres, surtout le ton ça commençait fort ! On voulait trucider un chat. Mais quel chat et pourquoi ? Suspens. J’ai aimé le thème : les voisins et l’histoire me conforte dans mon asociabilité, dans mon refus de participer à une fête de voisins. Pour vivre heureux vivons cachés.
🏠 Mais finalement je ne sais pas ce que j’ai lu. Un roman loufoque, un roman policier, une critique sociale ? Je pensais explorer les « joies » de la copropriété, de la vie en lotissement, découvrir des personnages hauts en couleur et surtout pénibles chacun à sa façon. Mais il y a beaucoup de vide.
🏠 Que dire de la fin ambigüe ? Pas grand-chose, parce que je m’en fichais un peu à ce stade, j’avais perdu toute illusion. Est-ce qu’un autre livre de cette auteure pourrait me réconcilier avec elle ?
#proprieteprivee #juliadeck
@editions_de_minuit
#editionsdeminuit
[livreaddict] [book] [livre] [avislecture] [instabook] [chroniquelitteraire] [bookaddict] [ilovebooks] [lirecestlavie][booklover] [bookstagram]
📅 date d’arrivée dans ma PAL: 09/07/26
📆 date de début de lecture: 02/08/26
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🏠 Si mes souvenirs sont exacts, j’ai acheté ce livre après avoir vu une interview d’Adeline Dieudonné. L’auteure recommandait la lecture de Julia Deck. Comme tous les livres d’Adeline D. ont été des coups de cœur pour moi, j’ai évidemment suivi cette recommandation.
🏠 J’ai aimé les premiers chapitres, surtout le ton ça commençait fort ! On voulait trucider un chat. Mais quel chat et pourquoi ? Suspens. J’ai aimé le thème : les voisins et l’histoire me conforte dans mon asociabilité, dans mon refus de participer à une fête de voisins. Pour vivre heureux vivons cachés.
🏠 Mais finalement je ne sais pas ce que j’ai lu. Un roman loufoque, un roman policier, une critique sociale ? Je pensais explorer les « joies » de la copropriété, de la vie en lotissement, découvrir des personnages hauts en couleur et surtout pénibles chacun à sa façon. Mais il y a beaucoup de vide.
🏠 Que dire de la fin ambigüe ? Pas grand-chose, parce que je m’en fichais un peu à ce stade, j’avais perdu toute illusion. Est-ce qu’un autre livre de cette auteure pourrait me réconcilier avec elle ?
#proprieteprivee #juliadeck
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