Un pueblo tranquilo. La mano de un cadáver aparece junto a un naipe y una carta de amor, ocultos bajo las raíces de un eucalipto. Tres niñas desaparecidas veinticinco años atrás. Una maldición. Bañobre es el epicentro de esta historia trágica de la Galicia rural, en la que la brujería, el odio y la venganza se mezclan en un cóctel que explotará sin que nadie lo pueda evitar. ¿O quizá sí? La comisaria Paola Gómez se reencuentra con sus fantasmas y su mayor miedo: la pérdida. Séptimo libro de la Saga de El Guardián de las Flores. Una lucha contra el mal y su legado, contra la tradición y una familia maldita. Miedo a la oscuridad. Miedo a los Zanchos.
Rober lo ha vuelto a hacer. ¡Esta saga nunca se agota! Es el turno de quedarnos en su ciudad natal, A Coruña, investigando junto a nuestro equipo policial favorito la maldición de los Zanchos, una extraña familia envuelta en turbios asuntos, con un pasado y un presente lleno de venganza y traiciones.
En esta ocasión, al igual que en los otros libros de la saga de el Guardián de las flores, la lectura fluye con soltura, nada de excesivas descripciones o aburridas frases eternas de más de un kilómetro, aquí Rober, como siempre va directo al grano, o al naipe, o a la mano que sale de la tierra sosteniendo el naipe... (¡Ay, Rober, no te lo voy a perdonar)
La investigación trepidante llevará a Paola y los suyos a descubrir misteriosos acontecimientos que tuvieron lugar en el pasado. ¿Volverá el pueblo a tomarse la justicia por su mano? ¿O dejarán que la policía haga su trabajo?
Siempre lo he dicho, esta saga quedaría genial como serie, ya que sus personajes, aunque sencillos, son totalmente memorables. Un mentes criminales a la gallega.
Una saga que he leído y reseñado desde el primer libro, y que ha ido a mejor sin ningún lugar a dudas. Llegamos al séptimo libro (de un total de nueve principales) con muchas ganas de seguir adentrándonos en todas las historias de Paola y su equipo. En esta ocasión seguiremos la senda de los descubrimientos, la investigación de lo sucedido en el pasado y las implicaciones que tienen en el presente. Casi a contrarreloj.
Nos vuelve a adentrar en un mundo policiaco con personajes de lo más cotidianos, de los que tienen que luchar contra los malos, resolver pistas y sin olvidarse de vivir. Personajes que se convierten en una buena compañía y casi como de la familia.
Me ha gustado mucho este libro donde hay una familia juzgada en un pueblo donde la ley del ojo por ojo es lo habitual, desapariciones de niñas y muertes con naipes que trastocaran a Paola y su equipo. Creo que este libro es de los que peor lo he pasado porque el odio se destilaba en sus páginas como la venganza por lo que rober lo has conseguido de nuevo. El capítulo final me ha parecido muy tierno y los agradecimientos también
Como cualquier novela de Rober; vertiginosa, fácil de consumir y con una pléyade de personajes que enganchan. Conjuga tramas, escenografía y personajes a la perfección.
Que guay ha sido reencontrarme otra vez con Paola y Costoya, bueno, y con los demás también. Este ha sido un caso duro, duro y oscuro que me ha tenido atrapada todo el libro, a por el siguiente 👏👏👏