Maxine Prior siempre supo lo que quería para su vida, iría a la universidad, conseguiría un empleo, y probablemente se casaría con su novio de toda la vida, Nick Scott, sin embargo, todos sus planes cambiarán cuando por cosas del destino sea obligada a vivir en el mismo departamento con el hermano de su novio, Trevor Scott, un chico problemático, mujeriego, que solo le interesa divertirse. El problema es que Trevor tiene el ojo puesto en Maxine, y ella no sabe si será capaz de resistirse a sus encantos.
Maxine Prior está a portas de iniciar su primer año de la universidad, sin embargo, su madre sobreprotectora decide que antes de enviar a su hija a vivir a las residencias universitarias, lo mejor es que comparta apartamento con Trevor, el hijo problemático de sus mejores amigos y hermano del novio de Maxine; ahora bien, siendo perros y gatos, pronto la atracción mutua entre ambos los llevará a preguntarse cosas de sí mismos que habrían preferido mantener ocultas.
Quiero empezar con los puntos buenos, y es que debo reconocer que los capítulos son ágiles de leer. Nunca te aburres debido a que la pluma de la autora los hace adictivos y tiene el truco dado de terminarlos en cliffhangers para que te interese continuarlos, lo cual facilita el tiempo de lectura. Siendo así, tengo bastantes quejas con respecto al libro.
1. Los personajes no se sienten como tal, solo como maquetas de personajes que no habían sido terminados de retratar. Es como ver una maqueta en 2D en lugar de 3D, la cual sabes que no está terminada y que le faltan bastantes bosquejos.
No sabemos nada de ellos más allá de que Maxime suele ser torpe, es bastante dramática y “no es como las otras chicas” a quienes critica bastante; de repente, y por conveniencia de la trama, sueña con ser periodista, pero ¿Alguna vez se profundiza en esto? No, son datos random que debían mencionarse para que hubiese drama en el libro.
No sabemos qué le gusta, que no, cuales son sus temores; ¿El que su padre le haya abandonado ha dejado algún tipo de cicatriz en ella? No lo sabemos, porque a duras penas te tiran el dato cuando se supone que tiene conversaciones profundas con su madre, y es fácilmente archivado una vez ya no sirve para la trama.
Ahora, con Trevor tenemos solo un niño bonito cuyas actitudes ni siquiera tienen una justificación. Miren, yo detesto “After” pero al menos ahí te tratan de meter una trama de fondo de por qué Hardin tiene tantos problemas que debería visitar a un psicólogo. Aquí esto no ocurre.
Trevor es como es porque, repito, las situaciones de la trama lo requieren y eso hace que no solo su personaje sea blando, también extremadamente aburrido. Es que ni siquiera su conversión de mujeriego a monogamia tiene coherencia.
De los personajes secundarios ni siquiera hablemos, porque se repite exactamente el mismo patrón. Creo, personalmente, que los únicos medianamente salvables son Tara y Adam, y eso es decir un extremo porque llega un punto en el libro en que solo hacen breves apariciones.
Esto me lleva a mi siguiente punto.
2. La trama es inexistente, pese a tener una premisa fija en un inicio de “Dos personas que se odian terminan viviendo juntas.” Miren, no estaba pidiendo que me diesen el siguiente premio nobel de la literatura, porque desde que leí la sinopsis supe que iba a ser una historia con clichés y de romance, las cuales disfruto mucho, pero ocurrió justamente lo mismo que con los personajes, parecen pinceladas que no se han terminado.
Todo el libro es un revoltijo de situaciones lanzadas al azar que no terminan de calzar; nunca seguimos una storyline fija, salvo por la relación principal de Maxine con Nick, el hermano menor de Trevor, y en la mayoría de los casos ni siquiera obtenemos resoluciones a los problemas presentados.
Creo, honestamente, que la novela en realidad era un borrador que accidentalmente terminó publicado, porque de lo contrario es como ver una sitcom en Warner donde te salen los capítulos aleatorios y a veces suelen tener continuidad, y en otras te meten el episodio en la playa.
3. El romance ha sido la cosa más plana que he podido leer, porque ambos personajes son como el cartón mojado. Maxine y Trevor solo desarrollan una atracción entre ellos porque la trama, poca como existe, así lo requiere, porque de lo contrario no me explico cómo estas dos personas pueden “enamorarse.”
Su historia entera era como ver un accidente de coche en cámara lenta, sabes que va a ser desastroso pero el morbo no te hace voltear la mirada. Es que ni siquiera los momentos spicy, que no suelo leer mucho de este género, se sienten orgánicos.
Igualmente, los últimos veinte capítulos una vez deciden declararse amor eterno sobraban, y la historia podía perfectamente funcionar sin ellos.
Siendo así, creo que hay bastantes cosas que mejorar, pero la autora tiene un potencial que, desarrollando mejor sus tramas y personajes, estoy segura de que puede llegar bastante lejos. Definitivamente este libro no fue para mí, pero al menos me ha ayudado con mi reto lector de este año.