(2.5)
El libro sigue la historia de Sinaí, una chica de casi 18 años que está en el último año del colegio. Su vida no ha sido nada fácil, pues además de que su padre es abusivo y un fanático religioso, Sinaí fue diagnosticada con un trastorno límite de la personalidad. Para alejarse de ese hombre, Sinaí y su madre deciden mudarse a un pueblo perdido de Venezuela. Allí, ella empieza a ir a un nuevo colegio, pero su ansiedad social y los complejos que tiene por su apariencia hacen que prácticamente no vaya a clase. Sin embargo, en los pocos momentos en los que está en colegio, Sinaí conoce a tres personas que serán importantes para la trama. La primera es María, una chica “buenona” que usa su cuerpo y su belleza para seducir a hombres mayores. El segundo es Soto, un chico flaco, lleno de tatuajes, sarcástico y que vende fotos sugerentes a clientes selectos. Y finalmente está Axer, el hijo endemoniadamente sexy y misterioso de un multimillonario ruso que se trasladó a Venezuela para ser el director de la compañía eléctrica más importante del país. Cuando Sinaí conoce a Axer se obsesiona con él, así que lo acosa en redes para descubrir cuál sería su tipo de mujer y, de esa manera, transformarse en una chica en la que él se fijaría. La cosa es que mientras ella hace de todo con tal de llamar su atención, Soto aparecerá en el panorama para complicarlo todo. Y Sinaí se verá dividida entre lo que cree que podría ser una relación normal con Soto y algo misterioso y excitante con Axer, quien, además, guarda un secreto enorme…
Algo que me gustó del libro es que tiene lo que yo llamo el “efecto Wattpad” o el “efecto fanfiction”, es decir, que por más momentos cringe, fuertes o absurdos que tenga la historia, es imposible dejar de leerla. Además, la autora juega con todos los clichés que sabe que le encantan a sus lectoras y los explota al máximo: protagonista virgen que va descubriendo las maravillas del placer no con uno, sino con dos chicos; un ruso guapo y misterioso que la ignora al principio, pero luego se odia a sí mismo por no dejar de pensar en ella; un mejor amigo que cruza la línea de la amistad, pero que oculta sus verdaderos motivos; el momento de “es que no soy bueno para ti, deberías alejarte de mí”, etc. Y si bien son clichés y no se despegan mucho de lo ya establecido, lo que sí hace Axa es alargar y alargar la tensión de todas las relaciones que va creando, así que, como decía, es imposible parar de leer porque quieres que pase algo entre cualquiera de ellos.
Sobre el principio del libro hay tres escenas bastante fuertes y que pueden ser impactantes, pero, a la larga, no creo que sean peores que lo que se puede ver en algunas series súper populares de adolescentes tipo Sex Education, 13 Reasons Why o Élite. Ahora, el problema para mí no fueron las escenas en sí mismas, sino algo general del libro… y es el estilo de la autora. Hay una diferencia bastante grande entre escribir una historia con un tono informal, despreocupado y medio sin filtro, a escribirla de manera basta y ordinaria (nunca voy a superar algo que decía como “era más grueso que el pene de Thor”, “Dios aprieta, pero tú ahórcame, papi” o “deja de agitar la pirámide porque despiertas al faraón”). ¡Y eso que saben que a mí me gusta leer cosas dirty! Pero… en fin.
Algo que me hubiera parecido genial es que se ahondara más en la explicación del trastorno límite de la personalidad. Al principio, en el prólogo, la psicóloga le expone un poco a la madre de Sinaí en qué consiste ese diagnóstico, pero lo que le dice es bastante breve. Creo que un lector promedio no va a tener ni idea de las implicaciones del TLdP y todo lo que puede causar en una persona y, en este caso, en Sinaí. Señalo esto porque sin saber todo lo que puede influir el TLdP en alguien, las personas pueden pensar que Sinaí como personaje es loca, impulsiva, tonta, dramática, histriónica y que muchas de sus decisiones no parecen ni mínimamente pensadas. Sin embargo, cuando se tiene clara la definición del TLdP, los síntomas y demás, Sinaí como personaje cobra todo el sentido del mundo.
Ah, otro gran detalle que no me cuadra para nada es el nombre de Axer y de su familia. Se supone que son rusos, pero ni Axer ni el apellido Frey son de origen ruso, so…
En general, creo que este libro no le va a cambiar la vida a nadie, pero es bastante entretenido de leer si se logra superar el cringe extremo de algunos diálogos y situaciones.