4,5 ⭐
Ha sido una buena lectura.
Compré este libro sin tenerlas todas conmigo. Desde el éxito de la saga Crepúsculo y la consiguiente popularización de los vampiros post modernos (versión 2.0), han sido tantos los libros publicados, de dudosa calidad, con esta temática, que, reconozco ya estaba más que saturada. Por eso esta novela ha sido una grata sorpresa.
Para empezar, es muy entretenido, que no es poco. No es ñoña, tiene mucha acción, el ritmo es muy vivo y se lee sin sentir. La trama se desenvuelve bien. Entreteje tres tramas paralelas que convergen con naturalidad sin que nada chirríe. Precisamente por esa naturalidad con la que evoluciona, parece más sencilla de los que es. Hacia el 40% la novela da un giro. A partir de ahí, el ritmo se agiliza más si cabe, el autor nos deja vislumbrar alguna cosa y nos guía poco a poco hasta el desenlace final.
Me ha sorprendido la capacidad que tiene I. S. Guinaldo para transmitir emociones en según qué escenas, truculentas o no. Ha habido más de un momento en el que se me ha encogido el corazón.
Los personajes me han gustado mucho. Por un lado, tenemos a Ethrin, vampira de las de ahora. Solo conserva una de las características de los de antes, la más carismática, dicho sea de paso, aplaudo al autor por haberla conservado. En todo lo demás es vampira post moderna, tanto en lo concerniente a las habilidades físicas superiores, como a la carencia de debilidades. Los mitos de los “Vulturi” se fueron para no volver, así que ni estacas, ni balas de plata, ni ajos, ni crucifijos, ni el resto del paquete de Stoker. Las formas de acabar con ellos también son las actuales, aunque el autor, aquí, nos lo ha puesto algo más fácil. Es en lo emocional donde difiere del nuevo arquetipo. Guinaldo no les ha quitado a sus criaturas la capacidad de sentir. Ethrin es individualista, intenta vivir a su manera y al margen de los humanos, pero tiene conciencia y es capaz de experimentar compasión. Vampiros versión 3.0, bien por el autor.
Aston Parker es su antagonista humano. En palabras de Ethrin, “el que lo tenía todo para destacar y no lo consiguió”. Es guapo, pero anodino. Buena gente, amante de su familia y con poca autoestima. El tipo de persona del que se aprovecha todo el mundo sin que él haga nada por evitarlo. Su encuentro con Ethrin, va a marcar un antes y un después.
Henrik es un personaje por el que he sentido una infinita tristeza. No porque sea muy agradable (o al menos no lo fue en el pasado), pero su situación y la de su esposa Marianne me han tocado la fibra de principio a fin.
Por supuesto, también tenemos un malo malísimo, con muy mala baba, de esos de imposible serlo más y unos secundarios como André, Jean y Darko, que me han gustado bastante.
El final, me sorprendió. Está a la altura. Tiene esa parte que sí te esperas y un colofón inesperado total. Habrá que seguir la serie.
Recomendable para los amantes del género.