El segundo volumen de la colección Toppi, dedicado a America del Norte, recoge nueve relatos ambientados en la expansión hacia el norte y las tierras de Canadá, historias de hombres solitarios, supervivientes, aventureros, buscadores de oro adentrándose en tierras vírgenes, paisajes infinitos, bosques primigenios y, a menudo, aún señoreados por los indios nativos. Los otros dos relatos coinciden en la negritud, la música y la atmósfera gótica.
· Además de muy bien documentada, la narrativa de Sergio Toppi es sosegada, casi premiosa, busca en cada gesto la humanidad de las andanzas más que la afectación de las aventuras. Baste decir que, ambientado en tierras salvajes y sin ley, solo hay tres disparos en todo el libro (215 pág.): uno contra un grajo; otro, en defensa propia, que acaba con un ladrón; el tercero es un disparo al aire contra un fantasma que es nadie, nada, solo miedo. En lo demás es poético, ecológico, filantrópico, cuentos muy bien narrados, rematados siempre, como debe ser, con moraleja o con arreglo a las reglas del karma. Magníficas historias, todas.
· Si las historias de Toppi son sobresalientes, la parte gráfica brilla a la misma altura. El dibujo es magnífico, límpido y preciosista, con una impronta muy original resaltada en las texturas a base de trazos sueltos y tramas para modelar superficies y volúmenes hasta alcanzar incluso el jugueteo abigarrado de unos abstractos muy interesantes. Menos uno (2007) todos los episodios son anteriores a 1990, son, por tanto, trabajos primitivos, es decir, a puro lápiz y tinta china, y se agradece. Se agradece reencontrar esta honrada artesanía que en los cómics actuales ha sido sustituida por pastiches digitalizados de fotos y tratamiento de imágenes apañadas/amañadas por programas "inteligentes" (cuanto más inteligentes estos, más torpes nosotros, ¿no cree?).
· Una obra excepcional de un artista completo.