19 de abril de 1950. El agua ya ha alcanzado la piedra que sirve de testigo: en menos de diez días Hontanar desaparecerá para siempre inundado por el pantano. Todos están celebrando la inauguración del pueblo nuevo, solo quedan allí los hermanos Cristóbal. Pero un suceso terrible les obliga a emprender precipitadamente el viaje: Marcos descubre a su hermana Sara colgada de un machón de la cuadra. Envuelta en la colcha que bordó durante años para un ajuar que ya nunca será utilizado y oculta entre sacos de patatas, Sara recorre ese camino en el carro de su hermano. Después de todo, siempre quiso irse del pueblo.
Durante el trayecto por un territorio que es ya un páramo, Marcos recuerda la historia de la familia, sus sombras y silencios: la llegada siendo unos niños cuyo origen su madre quiso esconder, los deseos de Sara por construirse una vida propia, la obsesión de la madre por el pretendiente perfecto que le procurase una buena boda, los sentimientos e impulsos no confesados, las traiciones y la relación con el ingeniero falangista encargado de las obras del pantano...
Me atrajo su portada tan bella y su título, el nombre de la autora no me sonaba, pero más tarde supe que era su primera novela larga. Siendo su primera obra, debo decir que dará que hablar y llegará muy lejos porque este libro está escrito con el corazón, con el sabor de los grandes escritores como Delibes. Una historia costumbrista que refleja fielmente la época, las costumbres y, algo muy bonito, palabras maravillosas de nuestro lenguaje que, por desgracia, prácticamente han caído en el olvido. Una historia que te encoge el corazón desde el principio, que la lees con pena por Marcos, uno de los protagonistas, por la procesión interior que lleva.
Si os he animado con mi reseña a leerlo os aconsejo que no leáis la sinopsis, es una pena que cuente tanto, yo la he leído después de acabarlo, hace mucho tiempo que no las leo hasta el final, y, creedme, se agradece entrar a ciegas y deshilar esta historia poquito a poco. Un libro para disfrutar, sufrir (sin duda) y recordar, mi cabeza seguirá rumiándolo durante un tiempo.
Gracias a la autora por dejarme conocer una historia tan maravillosa. Un libro de diez.
El título del libro me llamó la atención desde el principio y no dudé en hacerme con él. No me defraudó. Si bien es cierto que hubo un momento en el que la lectura perdió un tanto de interés, creo que fue más bien por mi momento anímico que por el libro en sí.
De una gran calidad literaria, Montserrat iglesias sorprende con una historia que muy probablemente pudo suceder en la España de la posguerra. Hontanar está a punto de caer bajo las aguas de un nuevo pantano y los habitantes abandonan sus hogares, algunos con la ilusión de una nueva vida, otros con el dolor de dejar atrás el pasado.
La marca del agua indica el momento en el que no puedes esperar más y tienes que marcharte, Marcos la descubre y va a avisar a su hermana, a la que se encuentra muerta. Decide llevarla al «pueblo nuevo», comenzando a rememorar su pasada, aquellas aventuras que le han llevado hasta ese momento en que todo parece acabarse para volver a empezar.
Una narrativa excelente y original la de Montserrat que a buen seguro cautivará a los lectores. Enhorabuena a la autora.
No tenía grandes expectativas del libro. Pero sorprendentemente me he llevado una gran sorpresa ya que he logrado conectar mucho con la historia y los personajes. Hacía tiempo que un libro no lograba hacerme sentir este tipo de cosas debido a que estaba sufriendo un parón lector bastante importante. Según la crítica, Es uno de los mejores libros sobre la intemperie que leí en los últimos años. Pocos libros consiguen que el paisaje, la lengua, los personajes, el pasado y el presente, desfilen con tanta precisión delante de los ojos del lector. Y lo cierto es que no puedo estar más de acuerdo con ello.
La narración me llamó mucho la atención y me atropó. La pluma de la autora es única.
Por todo ello me alegro de haber conocido el libro y a la autora y sin duda me gustaría leer más cosas de ella. Darle una oportunidad no os decepcionará.
En cuanto a la trama del libro, me pareció muy original y muy interesante. Empaticé mucho con los personajes y me hicieron sentir grandes sensaciones.
Ha llegado a mis manos por casualidad y no puedo estar más agradecida a esa casualidad.
La sinopsis me llamó mucho la atención y si la lees, sabes lo que va a pasar, pero no cómo y el cómo es el primer capítulo y cuando acabas de leerlo te explota la cabeza y sólo te queda pensar que si un libro empieza así, no hay manera de superarlo.
Pero sí, la hay.
Te vas a sentar al lado de Marcos, durante éste viaje y le vas a acompañar y vas a conocer la vida de su familia (y la vida de muchas familias del pasado de España), contada por él en primera persona. Vas a ver claramente lo que ven sus ojos. Vas a ser capaz de sentirlo. Vas a estar en las Hoces, vas a ver volar a los buitres, vas a asistir al parto de una oveja.
Desde la primera página vas a escapar de tú realidad para entrar en la realidad de Marcos. Pocos libros consiguen eso tan pronto. Los libros pueden ir enganchándote a los largo de sus páginas, a éste le basta con una.
Una frase estará en el presente, en ése momento estará hablando para sí, con Sara su hermana, con Noble su caballo o con Don Rufino el cura, que se subirá al carro y os acompañará hasta el final del trayecto. La siguiente frase volverá al pasado y habrá momentos en los que ésta manera de contar la historia quizá te descoloque, pero se soluciona releyendo. Es un baile constante en el tiempo.
La historia es desgarradora. La historia se te mete muy dentro.
Es su primera novela. No te dejes engañar por ello. Hay gente que ha nacido con talento para contar historias y Montserrat es una de esas personas. Ojalá pronto otro viaje de la mano de su pluma.
No conocía a la autora, no había leído nada suyo. Me gusta de vez en cuando descubrir otros autores y autoras, y me gusta más cuando son nacionales, pues creo firmemente que hay mucho talento oculto en nuestro país. En ocasiones, claro está, te llevas chascos. Por suerte, con esta autora me llevé una gran alegría y sin duda le voy a seguir de muy cerca la pista a todo lo que escriba y publique.
La prosa que utiliza la autora es rica, sencilla pero a la vez profunda, y te hace meterte de lleno en la historia. Sientes que estás dentro de las páginas, de la historia, sientes que vives lo que sienten y padecen los protagonistas, sus miedos, sus temores, sus anhelos y sus ambiciones y la verdad es que al final, el libro se te hace corto porque sientes que quieres saber mucho más de ellos, de sus vidas y de sus historias. Solo los grandes autores y autoras consiguen este efecto en los lectores, por lo menos en mí es muy dificil conseguirlo, así que no puedo más que felicitar enormemente a la autora Montserrat Iglesias por haber conseguido recrear una ambientación tan magnífica.
La historia, con un punto de suspense, nos adentra en una época dura y dificil donde los personajes tendrán que lidiar con problemas y retos y superarlos como puedan. La trama es adictiva, ágil y rápida, de esas que cuando empiezas a leer no puedes parar hasta leer la última página.
Montserrat Iglesias nos deleita con una bella, poética y desgarradora prosa en una historia cargada de personalidad y dolor. La historia de un pueblo que desaparecerá bajo el agua, que es a su vez la historia de sus habitantes cuyos recuerdos quedarán sumergidos.
19 de abril de 1950. Hontanar pronto existirá únicamente en la mente de sus antiguos habitantes y mientras todos celebran el comienzo de una nueva vida, Marcos Cristóbal y su hermana Sara se quedan atrás apegados a la dolorosa realidad de su existencia. Un suceso inesperado les obliga a emprender el viaje y a lo largo de las páginas de esta novela viajaremos con ellos, desde el pueblo que dejará de ser, al que pronto será, repasando los momentos de la vida familiar e individual de los hermanos y su confluencia en el presente.
Es un libro muy diferente a lo que estoy acostumbrada a leer, no por su temática (que también), sino por la forma de narrar. Como indica Jesús Carrasco en las citas que aparecen en faja y solapas: "aunque sea su primera novela, no es una debutante". La narración está trabajada con ahínco y el resultado es un estilo cargado de pureza, lirismo y personalidad que lleva a querer saborear cada palabra, cada momento y a temer el fin del viaje, aunque todo en esta vida tiene un final y debemos enfrentarnos a él con valor, como hacen a su vez los personajes.
Si bien es un placer la lectura, nos transporta directamente a una época difícil y a una realidad a menudo olvidada: la de los pueblos ignorados. Y quizá este detalle la convierta en una extraña adición puesto que engancha, quieres saber qué va a pasar y a dónde nos está llevando en un ritmo pausado que puede compararse al del caballo que recorre el camino junto a Marcos y Sara, pero también duele. Duelen los hechos, duele la realidad que encierran y duele el recuerdo de un período de nuestro país aún no superado, quizá ni siquiera estudiado con el rigor y la profundidad que se merece.
Definitivamente la recomiendo. Esta lectura ha sido una experiencia única, ha conseguido cautivarme, atraparme y de algún modo marcarme como el agua a la piedra de Hontanar.
Marcos lleva a su hermana del pueblo viejo al nuevo y, aunque podría parecer que lo importante es el final y la autora sabe integrar momentos de tensión con respecto al mismo, aquí lo esencial es el camino. Esta novela narra ese viaje del que hablamos cuando decimos (o hablan, dicen) que lo rural debe contarse desde dentro. Tal vez llegue ahora alguien de dentro y diga que en este libro no hay más que inverosimilitudes, qué sé yo, a mí no me lo ha parecido. Se nota el trabajo que hay detrás, el respeto por el campo y su reivindicación.
El narrador, un hombre de campo de treinta años no es un tipo de voz con la que yo empatice; de hecho, tan pronto como me di cuenta de que sería él quien me llevase (automáticamente di por sentado que, al tratarse de una escritora, la voz sería femenina), lo lamenté y tuve mis dudas. Pero nada, yo solita volví a enderezarme. Lo recomiendo un montón, la estructura en constante retrospectiva casa perfecto con el momento presente, el libro dura varias horas lo mismo que treinta años. Es un gusto encontrar cosas así de vez en cuando ❤️
Sinceramente, tenía muchas expectativas puestas en esta novela debido a los buenos comentarios que había leído y puede ser que por eso no me haya gustado tanto como esperaba.
Esta novela está contada en primera persona por el protagonista y hasta ahí todo bien, pero hace saltos entre el pasado y el presente sin delimitación precisa y eso hace que te pierdas un poco.
Además, no sé si es que me ha costado leerla, aún siendo una novela corta, o si el libro es así, pero no he entendido muy bien la historia. Aunque se percibe la elaboración de los personajes y el tema del suicidio se trata con pinzas, no entiendo el final tampoco.
La verdad es que me ha faltado un poco más de desarrollo de la historia personal de cada uno de los personajes de la novela para poder encajar las distintas piezas del puzzle y no solo la visión de Marcos, el protagonista. Aún así, me ha gustado el hecho de retratar la salud mental, aunque no haya sido muy abiertamente debido a la época en la que se desarrolla la acción.
No me ha disgustado pero la verdad es que no sería un libro que podría recomendar.
Qué bien escrito! Una historia durísima de perdedores, el pantano que anega el pueblo, la amargura de la madre, la desesperación de la hija, el corazón roto y la mente desconectada de la realidad del protagonista. Normal que las opiniones que aparecen en las guardas sean las de Llamazares y Carrasco, es de su escuela.
Esta novela se dice que está enmarcada en el "Neorruralismo". Aunque la historia de fondo en la que la escritora desarrolla la trama es bastante original, y además uno de los motivos por los que me animé a empezar esta lectura, en realidad no aporta (siempre en mi opinión) nada nuevo. Me explico. Al principio me ha parecido interesante. Está bien escrita y su lenguaje es bastante evocador. Conforme avanza, se convierte en algo tedioso y su pesimismo (es, en realidad, bastante deprimente) te va empapando, tal y como me imagino que hacía el agua del pantano con las calles de Hontanar. Mi mayor problema con este libro es la falta de conexión con los personajes, algo desdibujados pues solo conocemos el punto de vista de Marcos. Esta novela es un largo monólogo del protagonista con flashbacks continuos que van dando pistas sobre el presente que nos narra pero que, evidentemente, es bastante parcial. Conforme me iba acercando al final de la historia más tenía la sensación de haberla leído antes. Y es que, en efecto: perfectamente podría haber sido un libro escrito durante los años 50 (década en la que está ambientada esta novela) y bajo la dictadura franquista. Por eso afirmo que para mí, no aporta nada nuevo. Para rematarlo, el que la historia de las mujeres de esta familia esté contada, exclusivamente, desde la mirada de Marcos, "el hombre de la casa", pues convierte a esta lectura en una más del montón y que podría haber sido escrita en la época en la que está ambientada. Lo siento, pero es así para mí. Me hubiese gustado conocer de verdad la historia de Sara, de su madre, y solo poder leer la opinión de Marcos me ha frustrado bastante. No voy a entrar a discutir otros aspectos que tampoco me han convencido, por ejemplo que el personaje narrador no me ha caído bien.
Segura que hay bastantes lectores a los que este libro les parezca una joya. Eso no lo dudo. No es mi caso. E insisto, es una cuestión de preferencias. Aún así, si esta escritora publica algo más y me llama la atención, seguro que le daré otra oportunidad.
A mi me llamo la atención de este libro fue la portada, que era super bonita. les voy hacer sincero a mi el libro me gusto , pero si es verdad que a la gente que no le gusten las novelas no se si le gustarán ,tienes sus cosas mala y buenas, voy a empezar por la buena su historia es cautivadora, la historia y su forma de hablar del pasado es bastante bonita, si pones un poco de imaginación te puedes imaginar como era, su forma de escribir es gustoso ya que no son palabras complejas y lo pueden leer niños y adultos, lo que a mi me sorprendió fue el libro que no tenía pinta de ser muy bueno y te lo acabas leyendo sin darte cuenta, algo negativo, a veces se te hace pesado alguna parte del libro. Espero que con mi reseña se puedan decidir si comprarlo o no, a mi la verdad es que me gusto mucho, y soy nuevo comentando reseñas ya que soy nuevo en el mundo de los libros. Te recomiendo el libro si te gustan las novelas etc.
En los establos de una fonda del pueblo de Hontanar, Marcos encuentra el cadáver de su hermana Sara. Se ha ahorcado de madrugada, vestida con sus mejores galas y arreglada como de Domingo.
El pueblo formará parte en breve de aquellos que conforman la “España sumergida”, uno más de aquellos que terminaron su historia hundidos en las aguas de un pantano en la época de Franco. La marca del agua, una piedra blanca colocada en las inmediaciones, para que sus habitantes fueran conscientes de cuándo alcanzaría el agua sus tierras, sus posesiones, avisa a Marcos de que su casa estará inundada en muy poco.
No queriendo dejar a su hermana Sara en un cementerio sumergido, a merced de las aguas, olvidada con la historia del pueblo viejo, inicia con ella, envuelta en una colcha que ella misma bordó primorosamente, un viaje al pueblo nuevo sin más compañía que Noble, el joven caballo de tiro de la familia, los buitres que sobrevuelan las hoces, y el peso de su propia historia, también la del viejo pueblo, que va narrándonos en el accidentado camino. No puedo agradecer más el que me hayan recomendado este libro. He encontrado una historia intimista, de gente de a pie, de verdad. No hay ficción. Es la experiencia de las gentes que nos precedieron y nos han dejado su legado; de aquellos cuyos orígenes fueron sumergidos forzadamente bajo el agua, de los que nunca salían llorando en los No-Dos que nos contaban sobre inauguraciones de pantanos…
No sé lo que les van a decir a los muertos los que se han ido, quién les va a explicar que se quedarán aquí como los trastos que no se pueden llevar o vender. Yo, desde luego, no subiré a decírselo, aunque alguien tendrá que hablar con ellos.
La marca del agua. Montserrat Iglesias. Editorial Lumen
Quien me la recomendó lo hizo por orgullo de su pasado, por reconocer gente que conoció o de la que había oído hablar, familia antigua… y yo al leerla, un poco por complacer, resulta que he encontrado una belleza. Una prosa incomparable, de la que ya no se escribe, con ecos de Delibes en fondo y en forma; no en vano tanto él como Iglesias llevan Castilla imbuida en su pluma, y eso debe crear estilo. Uno único, de esos que te hacen pensar que has tenido en tus manos no algo para pasar el rato, una historia moderna mejor o peor de cualquier género de la que vas a olvidarte en unos meses, sino un libro a la altura de los grandes, de los que vas a recordar como recuerdas a los “clásicos”, a los que te enseñan en los libros de texto de literatura. Ahí es nada. Y es su opera prima. Ojalá Iglesias cumpla lo que promete y no sea una Laforêt más.
Escogí el libro de Montserrat Iglesias porqué me encanta descubrir autores noveles y, aunque en ocasiones te llevas un chasco esta vez he hecho un gran descubrimiento.
La cuidada prosa de Iglesias no dejará a nadie indiferente puesto que se nota en su escritura que ha mimado mucho cada frase y ha escogido minuciosamente sus palabras para construir este precioso relato sobre la historia de España.
La historia empieza en 1950 y la autora consigue trasladarte a ese año y en ese preciso pueblo que está a punto de ser inundado por las aguas del pantano.
Con esta novela, la autora consigue que escuchemos la voz de aquellos que vivieron no hace tanto tiempo con el conflicto entre la tradición y el progreso, los secretos familiares, el amor por la naturaleza, la desaparición del mundo ruaral y de esas mujeres que no les dejaron elegir su propia vida.
En resumen, es un libro ameno, fácil de leer, con una prosa muy cuidada y una parte de nuestra historia más reciente plasmado en él. Montserrat Iglesias ha sido un gran descubrimiento y sin duda estaré pendiente de sus novedades editoriales porqué seguro que van a dar mucho de qué hablar.
Aunque sea su primera novela, Montserrat Iglesias no es una debutante: se nota que lleva toda la vida forjando las palabras para este libro preciso, lírico y poderoso. Un viaje alucinado de vivos y muertos por una España ignorada, escrito como ya no se escribe en España.
Es uno de los mejores libros sobre la intemperie que leí en los últimos años. Pocos libros consiguen que el paisaje, la lengua, los personajes, el pasado y el presente, desfilen con tanta precisión delante de los ojos del lector
Escogí el libro de Montserrat Iglesias porqué me encanta descubrir autores noveles y, aunque en ocasiones te llevas un chasco esta vez he hecho un gran descubrimiento.
La cuidada prosa de Iglesias no dejará a nadie indiferente puesto que se nota en su escritura que ha mimado mucho cada frase y ha escogido minuciosamente sus palabras para construir este precioso relato sobre la historia de España.
La historia empieza en 1950 y la autora consigue trasladarte a ese año y en ese preciso pueblo que está a punto de ser inundado por las aguas del pantano.
Con esta novela, la autora consigue que escuchemos la voz de aquellos que vivieron no hace tanto tiempo con el conflicto entre la tradición y el progreso, los secretos familiares, el amor por la naturaleza, la desaparición del mundo ruaral y de esas mujeres que no les dejaron elegir su propia vida.
En resumen, es un libro ameno, fácil de leer, con una prosa muy cuidada y una parte de nuestra historia más reciente plasmado en él. Montserrat Iglesias ha sido un gran descubrimiento y sin duda estaré pendiente de sus novedades editoriales porqué seguro que van a dar mucho de qué hablar.
Aunque sea su primera novela, Montserrat Iglesias no es una debutante: se nota que lleva toda la vida forjando las palabras para este libro preciso, lírico y poderoso. Un viaje alucinado de vivos y muertos por una España ignorada, escrito como ya no se escribe en España.
Es uno de los mejores libros sobre la intemperie que leí en los últimos años. Pocos libros consiguen que el paisaje, la lengua, los personajes, el pasado y el presente, desfilen con tanta precisión delante de los ojos del lector
" No sé lo que les van a decir a los muertos los que se han ido, quién les va a explicar que se quedarán aquí como los trastos que no se pueden llevar o vender. Yo desde luego, no subiré a decírselo, aunque alguien tendrá que hablar con ellos. Madre dice que los muertos no escuchan. Qué va a saber"
Para terminar con la sequía que azota la zona, Hontanar debe desaparecer bajo las aguas del pantano. Y todo el pueblo debe abandonar sus casas, sus orígenes y a sus muertos.
Marcos viaja al pueblo nuevo donde se celebra la inauguración en el carro tirado por su caballo Noble con el cadáver de su hermana Sara envuelto en la colcha que bordó para su ajuar y con don Rufino, el cura.
Y ese viaje es un viaje en el presente, al pueblo nuevo y un viaje al pasado porque Marcos va recordando todo el camino. Y recuerda la historia y los secretos de su familia, la obsesión de la madre porque ocupen su sitio, los deseos de Sara de ser maestra y tener su vida. Y recuerda la culpa, las traiciones y la vida.
En 263 páginas tienen cabida las diferencias sociales y el papel de la mujer de la época, la religión y la política , la guerra y la posguerra, la tradición y el progreso, el arraigo y la pérdida, la vida y la muerte...
Un a novela sobre el mundo rural, sobre la España sumergida, sobre los que no tienen voz y sobre una España de la que nadie se acuerda. Una novela sobre la nostalgia, el desarraigo y la incomprensión.
Una historia entrañable, contada a modo de monologo casi en su totalidad, con pocos dialogos. Empieza de forma impactante y esta contada por Marcos, cuando empezamos a leer no sabemos si es un niño o un adulto, ni quien es exactamente. Esta contada con lenguaje sencillo, de forma que te mete de lleno en este viaje en carro por los alrededores de Hontanar antes de ser inundado por las aguas del pantano y su desaparición. Poco a poco conocemos datos familiares, secretos y hechos que les han sucedido a lo largo de los años entremezclados con lo que esta pasando actualmente, las conversaciones con el párroco, el herrero, el traslado al nuevo pueblo, Sara con sus ilusiones y algunas cosas inconfesables por parte de Marcos. Me ha gustado mucho como esta contada, de forma muy intima y sentimental, muy cuidada, bien documentada y donde ha sido muy fácil imaginar cada rincón y lugar de ese pueblo, sus costumbres y tradiciones. Marcos me ha parecido un personaje muy complejo, aparenta ser un hombre simple y de campo, pero poco a poco se va dando a conocer, sus diferentes caras y su relación con los miembros de su familia y amistades, todo lo que guarda, la relación con Vitoria y su madre es muy fría y con Sara no se que pensar, ese final me ha dejado un poco descolocada. Tengo que decir que apenas me ha durado dos días y que es de los que te dejan con ganas de más. Lo recomiendo.
Empieza de forma impactante y esta contada por Marcos, cuando empezamos a leer no sabemos si es un niño o un adulto, ni quien es exactamente. Esta contada con lenguaje sencillo, de forma que te mete de lleno en este viaje en carro por los alrededores de Hontanar antes de ser inundado por las aguas del pantano y su desaparición. Poco a poco conocemos datos familiares, secretos y hechos que les han sucedido a lo largo de los años entremezclados con lo que esta pasando actualmente, las conversaciones con el párroco, el herrero, el traslado al nuevo pueblo, Sara con sus ilusiones y algunas cosas inconfesables por parte de Marcos. Me ha gustado mucho como esta contada, de forma muy intima y sentimental, muy cuidada, bien documentada y donde ha sido muy fácil imaginar cada rincón y lugar de ese pueblo, sus costumbres y tradiciones. Marcos me ha parecido un personaje muy complejo, aparenta ser un hombre simple y de campo, pero poco a poco se va dando a conocer, sus diferentes caras y su relación con los miembros de su familia y amistades, todo lo que guarda, la relación con Vitoria y su madre es muy fría y con Sara no se que pensar, ese final me ha dejado un poco descolocada. Tengo que decir que apenas me ha durado dos días y que es de los que te dejan con ganas de más. Lo recomiendo.
Una historia conmovedora que nos traslada a la España de la posguerra y retrata el costumbrismo de interior con una precisión digna de considerar. La narrativa de Montserrat Iglesias consigue trasladar al lector a la época que se retrata en esta novela, utilizando palabras que parecían pérdidas y reflejando situaciones cotidianas que entrañan fuertes significados sobre los que reflexionar. Esta novela está marcada por temas de vital importancia que promueven el pensamiento crítico del lector y unos personajes muy bien construidos a los que se va conociendo a lo largo de toda la novela. La autora consigue narrar la historia de forma magistral utilizando a uno de los personajes principales como narrador, así como introducir al lector de forma sencilla y ágil en el juego de temporalidad en el que sucede lo narrado. Es, además, una historia fácil y rápida de leer dado que no es muy larga, por lo que es perfecta para ser elegida como lectura cuando no se tiene mucho tiempo o cuando se quiere leer algo rápido. Aunque mis expectativas iniciales no eran muy altas, esta novela ha acabado sorprendiéndome gratamente y convirtiéndose en uno de esos libros que recomendaría sin dudarlo. En definitiva, Montserrat Iglesias ha escrito una primera novela larga inmejorable.
Empecé este libro con muchas ganas por las buenas críticas que estaba leyendo y toda la expectación que se había generado.
Narra una historia que, a pesar de ser común, nunca se había retratado de esta manera, el drama que gira alrededor de la inundación de pueblos pare realizar pantanos.
No obstante, la historia se me hizo demasiado lenta, liosa y en ocasiones, de relleno. No llegué a conectar con los personajes, a pesar de tener complicaciones y vidas para nada sencillas, pero no conseguí empatizar o involucrarme en la narración.
La forma en la que esta narrado influye también en que no me haya atraído mucho. Casi todo se relata a modo de monólogo, con unos pocos diálogos, donde en ocasiones se mezclan presente y pasado de manera que se hace un poco complicado de seguir de una manera ágil. Además, los capítulos son tan largos y lentos que muchas veces perdía el interés y, para ser un libro tan corto, me costó demasiado acabarlo.
Sin embargo, también tiene cosas positivas. La prosa está muy trabajada y se describe la época y la vida en el campo con detalle.
Este libro me llamó la atención desde el principio tanto por el título como por esa portada tan característica. Lo que no pensaba es que lo que contenía me iba a gustar tanto.
de Montserrat Iglesias cuenta la historia de Marcos, junto al que, después de un inesperado suceso, emprendemos un viaje que nos adentrará en la vida familiar e individual de este. He de decir que no es un libro que me hubiese leído de normal, ya que este género no me suele llamar mucho la atención. Sin embargo, ha sido todo un descubrimiento. No solo la historia, sino también la autora, que aunque sea su primera novela, está claro que lleva en esto mucho tiempo. La narración consigue llevarnos hasta la época en la que se sitúa esta historia y sentir todo lo que siente el protagonista durante todo el libro.
Es un libro que se lee fácil, con una historia y unos personajes muy cuidados y, sobre todo, una narración que plasma casi a la perfección la vida de un pueblo en la posguerra. Sin duda un debut de diez.
Al principio lo que te atrapa es la forma de escribir de la autora. Que aunque es su primera novela se nota que no es nueva en el mundo. Poco a poco la historia te va cautivando, quizas en algun momento se hace un poco mas lenta. Pero es de esos libros que no tienes muchas expectativas y un dia te pones a leer y cuando te quieres dar cuenta vas por la mitad del libro y ni te has enterado. En cuanto a la historia es cautivadora, como habla de la España de esa epoca y te hace ver como eran esos momentos, la forma de tratar la muerte, genial sin duda. Quizas al principio te cuesta seguir un poco el hilo, pero poco a poco las piezas empiezan a encajar (aunque creo que esto fue mas cosa mia por que al principio lo lei sin expectativa y sin prestar mucha atención)y es ahi cuando ya lees sin darte cuenta En resumen y he conseguido escribir esto sin hacer mucho spoiler, por que veria un delito saber algo de la historia sin haberla leido antes. Recomendable 100%
Sinceramente no sé que decir de este libro. Solo he leído cosas buenas y a mi no me ha parecido para tanto la verdad, creo que seré la excepción.
¿Tiene cosas buenas? Sí, como todos los libros. La trama que cuenta es original y diferente y refleja perfectamente la vida de la época, pero a mi me ha aburrido casi por completo. Está bastante bien narrado (demasiado para mi gusto) pero he de decir que de lo bien escrito que está no he conseguido conectar con él. Prácticamente casi todo el libro es un monólogo continuo y hay poco diálogo, lo que resulta muy pesado desde mi punto de vista. Además el vocabulario que utiliza es muy complejo, lo cual ha hecho que perdiera el interés muchas veces y no me concentrara en lo que estaba leyendo, haciéndome pensar en otras cosas.
Nunca he tardado tanto en leer un libro tan corto. Le pongo 2 estrellas porque la historia tiene algo que sí puede llegar a gustar, pero en general es un libro que no recomendaría.
La marca del agua es una novela que logra combinar misterio y drama con una prosa evocadora y personajes bien construidos. La historia sigue a una protagonista que regresa a un pueblo costero marcado por recuerdos dolorosos, donde el pasado y los secretos familiares terminan por resurgir.
La autora maneja con habilidad los silencios y las emociones no dichas, creando una atmósfera que atrapa. El agua funciona como un elemento central, no solo como escenario, sino como metáfora de lo que se esconde bajo la superficie. Los diálogos fluyen con naturalidad, y aunque algunos giros de la trama pueden anticiparse, la profundidad psicológica de los personajes mantiene el interés hasta el final.
Es una lectura recomendable para quienes disfrutan de historias introspectivas, con un ritmo pausado pero cargado de tensión emocional. No es un libro ligero, pero su narrativa cuidadosa y su impacto perduran después de terminarlo.
Una novela con una historia trágica y tierna a partes iguales.
Desde el primer momento conectas con Marcos, la autora te hace conocerle a la perfección narrando no solo el presente sino también el pasado, es muy fácil conocer al protagonista y eres capaz de identificarte con él, sentir el dolor de la misma forma con la que él lo hace y alegrarte cuando desentierra recuerdos con su hermana. La autora consigue que puedas meterte de lleno en esos años, y no solo eso, sino que también consigue reflejar el cómo se vivía en los pueblos por aquel entonces.
Aunque la historia me ha parecido interesante, también debo decir que la lectura no se me ha hecho tan amena como en otras novelas, tal vez por incluir tantos recuerdos del protagonista, o por el simple hecho de que no estoy acostumbrada a esta forma de narración, aún así, la recomendaría a amigos lectores.
El libro está bien, en la línea de las narrativas rurales de Intemperie o La noche feroz y tiene un aire trágico que recuerda a la Antígona de Sófocles, obstinada en enterrar a su hermano. La voz narrativa, protagonista de la novela, a la búsqueda de una identidad propia que se le escapa, recorre la vida y las gentes de un pueblo que pronto desaparecerá bajo las aguas de un nuevo pantano, pero al final uno no acaba de entender por qué ha ocurrido todo.
Aún teniendo una trama lenta, hace que te adentres tanto en la historia que sientes que estás siendo participe de ella.
La autora tiene una manera de escribir que te empapa y se ve reflejado el esfuerzo que hay detrás de ella, narra una historia de hechos pasados, presentes y por venir de España.
Marcos nos explicará toda una vida llena de recuerdos y de vivencias, junto con un paisaje que no te deja vacío, sino que te obliga a pensar y reflexionar sobre el tiempo y como pasa, dándote cuenta que no espera a nadie.
No conocía a la autora però ha sido una manera muy bonita de conocerla, me ha hecho sentir y emocionarme con una historia muy bonita.
Realmente una historia de historias, la muerte de su hermana desencadena en una crisis existencial para Marcos. Sin duda una de las mejores representaciones del duelo que he visto. La novela, que es la primera de la autora, es un bucle continuo, es repetitiva (no en un sentido peyorativo, sino todo lo contrario) porque el personaje principal, Marcos, se haya en un bucle continuo. La novela no puede avanzar si el propio protagonista no lo hace. Perder a su hermana provoca que Marcos se pierda a sí mismo, o al menos la versión superficial con la que ha estado pasando sus días. A raíz de esta muerte, a raíz de esta crisis existencial, Marcos comienza a pensar en todos los secretos, suyos y de su familia, haciéndolo en forma de carta hacia su hermana Sara, la persona a la que más ha querido y a la que nunca pudo contarle nada. El lector se encuentra con sentimientos encontrados, por un parte, frustración por el comportamiento de Marcos, que no comparte su descubrimiento con nadie, y por otra, entendimiento, no puede contarlo si él mismo no acepta lo ocurrido.
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