Con la sabiduría y sensibilidad características de la poesía de Robin Myers, Tener concentra los materiales de los que estamos hechos, los espacios que llamamos nuestros. ¿Qué nos hace humanos? ¿Cuáles son las experiencias que nos forman y –quizás más importante– que nos deforman? La voz de Tener es una, pero conoce varias lenguas: la del desierto, con su voluntad particular; la de las hormigas y sus dientes diminutos; el parpadeo incesante de las luciérnagas; la de los verduleros que descargan sandías de una camioneta.
Este libro no resuelve preguntas: las observa con alegría o con vergüenza según el caso, consciente de que el rango de respuestas es demasiado amplio, demasiado complejo como para llegar a conclusiones apresuradas sobre cualquier cosa. Inventario particular de anhelos y pequeñas manías, Tener pone sobre la mesa del lector aquellas formas que, sin haber visto nunca, lo constituyen.
Me gustan los paisajes que cuenta, hay mucha ciudad, encuentros con recuerdos, sueños. Y cada vez disfruto más leer poesía así, original y traducida, muy lindo. Me pareció extraño que en español, la voz poética es masculina. Supongo que ella lo piensa en masculino, cuando escribe? Una pregunta que me queda. Pero me gustó mucho.
lo leí en parque hundido con la luz filtrándose a través de los árboles frente a una réplica de una cabeza olmeca que me recuerda a casa y me dio mucha serotonina
When I look at the thorn tree urging its way into the air, I have no idea if its longing is anything like mine.
But I want it to be, which is my point».
3.5* leer Having/Tener se sintió como estar envuelta en una sencillez cálida y suave. es poesía que carece de palabras ostentosas y la mayoría de los poemas tienden a la pequeñez, así que se avanza sin mucho contratiempo; aún así, la captura de lo ordinario —de la fruta, del movimiento de un parque, de la tierra húmeda y el camino de baba que dejan los caracoles y el verde del pasto, de las sábanas tendidas y los adoquines y los gatos— y la facilidad con la que la cadencia de los versos fluye son suficientes como para, de vez en cuando, detenerse, respirar profundo y tratar de sostener los detalles.
hay algunos poemas con los que no conecté para nada, eso es verdad. también es cierto que la traducción no siempre me convenció (aún cuando el ejercicio de tener la edición bilingüe me gustó bastante). y sí, algunos poemas me parecieron sombras de lo que pudieron ser (y quizá retenerlos un poco más y esperar a que germinaran mejor hubiera sido una buena idea). pero eso no quita la belleza y potencia de los que me encantaron. quiero leer más de Robin Myers, eso sin duda, pero por lo menos por ahora me da la impresión de que su fuerte son los versos más que los poemas (si es que eso tiene sentido): «how to touch without desolation?», «of course i'm ashamed / to be made of what made me», «a life away / from having never gone», «i could stay. i've learned how»... qué manera tan simple, callada pero intensa, de hacer que los miedos, la tristeza, la nostalgia, la desolación y hasta la alegría se contengan, aunque sea por un momento, en las palabras. personalmente, me encontré siendo afín a sus escritos más nostálgicos y a los que parece que le hacen reverencia al silencio, a los que mencionan a la familia, a la lengua y a la memoria... y a los que mencionan a los árboles, amo los árboles.
«Sometimes I wonder whether I yearned to have something so I could see it gone.
Traducir "what the hell with all" por "por qué tanto desmadre" no me encantó pero hay varios poemas preciosos que me hicieron pensar en la luz y en los árboles y eso siempre lo agradezco.
«Y CUANDO en un sueño le pregunté a alguien más inteligente que yo por qué tanto desmadre, me dijo: por amor, y yo le dije: No jodas, si al final todo termina, estamos hechos de agua, vivimos en un derrame de petróleo, para besar el mundo nos tapamos la boca con un pañuelo, inventamos las balas de goma, debe haber algo más. Y me di cuenta de que ella no me iba a responder de nuevo.»
Me gustó gran parte de la selección de poemas, me gustó el descanso visual que ofrecen los versos cortos de Robin entre páginas, se lee de una sentada aunque no entendí por qué la voz poética en español es masculina, quise suponer que por la traducción, fuera de eso me gustó mucho.