No sabemos despedirnos “civilizadamente” parecen decir estos cuentos atravesados por las malas despedidas. Es imposible irnos en buenos términos, aceptar el final. Como si partir, que el otro parta o que la fiesta acabe nos dejara incompletos, impedidos por largo tiempo, vida tras vida. El amor que salva y redime, en ciertas circunstancias nos hace peores. Nos enfrenta a la incapacidad para admitir su tránsito efímero en nuestras vidas y su huella indeleble. El amor incondicional es un aprendizaje extraordinario y salvaje que trae algo más alto que la resignación o el olvido: la certeza que hemos venido a aprender a despedirnos.
Nació en 9 de julio (Provincia de Buenos Aires). Graduada en Letras, es escritora, filóloga, narradora, guionista y periodista. Vive en Buenos Aires donde coordina Talleres de escritura y lectura e Intensivos en creatividad. Viaja frecuentemente para dirigir Talleres Literarios en Maryland, Madrid, Bilbao y Granada. Ejerce como docente en la escuela de periodismo Deportea, y en el colegio Esquiú. Ha colaborado con artículos para las revistas Ñ, Buen Destino y Clubs & Countries de argentina y GEO de España. Tiene a su cargo la dirección del proyecto "Yo te cuento Buenos Aires", antología de escritores noveles argentinos, auspiciado por la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Ha sido compiladora de varias antologías. Sus cuentos han sido premiados y publicados en revistas literarias y antologías.
«A Aurelio, este silencio lo asusta. Y le extraña que lo asuste porque, en tantas madrugadas -arando el campo-, ha aprendido a amar el silencio, el silencio de la naturaleza que le habla, que siempre le ha hablado. Pero Aurelio no se engaña, sabe que este silencio esconde un grito. Y desconfía de las bocas cerradas, no es silencio, sino impotencia lo que las cierra».
Adriana Romano construye once cuentos con las palabras precisas. En sus relatos ella desaparece como escritora y escuchamos las voces de sus personajes, sus sentires y a sus narradores. De golpe cada relato me tomaba por completo, me atravesaron en olas de emociones: de la ternura a la sonrisa, de la empatía a la tristeza, del agobio a la bronca, de la tensión al miedo, del final al dolor.
Quienes protagonizan estas historias tienen sus vidas escindidas. Detrás de la superficie civilizada algo salvaje vibra en la profundidad. El desencuentro se respira en los ambientes creados en estos relatos, ahoga en tensión. Las narraciones de Adriana son excelentes, recomiendo leerlas. Componen imágenes sensoriales y necesidades corporales, violencias que sofocan, frustraciones que permanecen, abusos que helan la sangre, finales que están en el aire, presentes sin palabras de más.
Cuando las historias me sensibilizan, las lágrimas brotan de mis ojos y la lectura se vuelve una experiencia íntima y única.
No llegó a cuatro estrellas porque lo leí esperando otra cosa: fue el último libro que me compré antes de irme de Buenos Aires por segunda vez y quería que me duela el vuelo de vuelta a Escocia. Sin embargo me encontré con relatos completamente hermosos, y otros tal vez no de mi preferencia. "Las monarcas" se lo daría a leer a todo el mundo, lleno de imágenes que cada tanto vuelven a mi cabeza. y "Los malos adioses" me dejó desvelada, sin poder cerrar los ojos luego de haber terminado la lectura antes de dormir, tapada bajo la frazada. "La materialidad de lo que estamos hechos" y "Por algún lado hay que salir", ambos, impecables.
El resto de los relatos termina de crear una conjunción de cuentos perfecta para leer en un par de días: sin ellos, me sentiría incompleta.
Recordó la alegría. Recordó la alegría. ¿Fue verdad? ¿Lo fue? ¿O la verdad vino después?
2.5
Empecé esta antología animada; los primeros cuentos me parecieron una maravilla, no podía parar de leer la cadencia de las oraciones, de la narración, de los personajes y sus conflictos. Pero los últimos me agarraron hastiada, aburrida; como que ya no podía respirar. El puntaje, más que un reflejo de lo que me parecieron los cuentos, es un reflejo de mis sentimientos. Posiblemente relea los primeros alguna vez, porque me parecieron una joya en serio.
Una antología para tener en cuenta. Tan bien escogidos los relatos, siguen el hilo del adiós, aunque suene redundante. La autora despliega una versatilidad que conmueve. En diálogos, descripciones, seguimiento de la acción, poesía. Me sorprendió muy gratamente y me dejó con ganas de seguir leyendo a esta autora tan completa.
Hubo cuatro cuentos que me encantaron: Río Unión La inundación Camión Un fulgor extraordinario Esos fueron los más oscuros, si se quiere. Dejan ver la maldad y el dolor de un modo impresionante. Los demás cuentos me gustaron, pero sin dudas destaco esos.
Once cuentos que hablan sobre distintos tipos de duelo, algunos me gustaron más que otros, algunos me quedaron con sabor a poco pero entiendo que es parte de la escritura. Es un lindo libro, esos que te dejan pensando.
"Una era refinada y espiritual, con mundo, y su cultura alimentaba mi espíritu; la otra era la supervivencia y la tierra, el ultramundo, con un talento inverosímil para transitarlo. Una era el alma más alta, el futuro, el deseo de remontar vuelo; la otra, el presente con su cuota de guerra y desafío. Tuve que esperar mucho para entender."
Conocí este libro gracias al taller de escritura que hago con Roxana Da Silveira (Ig: @roxanadasilveira) y como me gustó mucho el primer cuento, llamado "por algún lado, hay que salir", hice una apuesta y lo conseguí. Estoy plenamente satisfecho del resultado.
Adriana Romero sabe muy bien como comenzar sus cuentos. Tiene inicios potentes, en general sabe cómo mantener la trama de lo que cuenta, no aburre, tiene muy buenas descripciones y, en general, no se queda en el modelo simple de un cuento contando dos historias. Creo que la mayoría de sus cuentos son capaces de contar muchas más historias ocultas, con personajes que, con pocas palabras, logra definir bien y con momentos que son capaces de romper por lo tremendos que son.
El libro entero gira sobre despedidas de todo tipo, ya sea por separaciones, por peleas, por la muerte misma o por cuestiones todavía más confusas como lo onírico (otras vidas, otros sueños, reencarnaciones?). Es cierto que no siempre lo hace de la mejor manera, siento que mientras que hay cuentos que son fantásticos (como el ya dicho y también agrego "Las monarcas", para mí el mejor cuento del libro) hay otros que no logran mantener el nivel, como "Aprieto una estrella" o "Para que empiece todo de nuevo", que entiendo a lo que tratan de ir pero me da la impresión que no terminan de estar a la altura de los otros cuentos del libro.
Los cuentos que más me gustaron, además de los ya mencionados, fueron "Fiestas de disfraces", "Los malos adioses", "La inundación", "Camión" y "Un fulgor extraordinario":
Lo negativo: tiene inicios muy potentes pero el cierre de algunos cuentos quedan muy cortos, como en "Camión". El último cuento "Para que empiece todo de nuevo" no me parece un buen cuento para terminar el libro.
Muy recomendable para empezar a leer a esta autora.