Se ha dicho con fundadas razones, de esta obra, que es una agresión a la creencia, por parte de una crítica convencional, en los “géneros” literarios; y es que se trata, como su autor la ha definido, de una “ensayela”, y no de un ensayo; de una “ensayela”, sí, y no de una novela; de una obra científica, sí, pero así mismo de ficción (¿es posible eso?), cuyo autor es el protagonista novelesco... ¡de un verdadero ensayo de investigación en el mundo del lumpen social, de la marginación humana y de las hablas argóticas! ¿Y qué le sucede a este autor (Alfonso Sastre), dentro y fuera de sí mismo, aparte de lo que él nos cuenta mientras escribe su trabajo sociológico y lingüístico? Este es uno de los enigmas que la obra contiene. Sus lectores, en fin, la leen como un ensayo, y al mismo tiempo se interesan por el destino del autor de ese ensayo. El culto, casi secreto, que algunos lectores han rendido a este libro durante los últimos años, amplió su radio de acción hace poco, cuando Juan Goytisolo descubrió su existencia a los lectores de Babelia, en un sagaz texto que hoy lo acompaña, gentilmente cedido por el gran novelista, a modo de prólogo.
Dramaturgo español autor de una obra caracterizada por su crítica y su fuerte carga social. La Guerra Civil y el impacto que le produjo se reflejó en toda su obra. Comenzó a estudiar ingeniería pero la abandonó pronto. En 1945 fundó con algunos amigos el grupo teatral Arte Nuevo, que se proponía renovar la escena española, y escribió en colaboración con Medardo Fraile el drama "Ha sonado la muerte". Dos años después se matriculó en Filosofía y Letras en Madrid, carrera que acabó tiempo después en Murcia. Mientras tanto continuó escribiendo teatro y también encargándose de la dirección de las obras y la escenografía.
En 1950 redactó el Manifiesto del T.A.S. (Teatro de Agitación Social) publicado en la revista La Hora, en la que también escribía crítica teatral. La propuesta del T.A.S. era fomentar la función social del arte, considerando lo social una categoría superior a lo artístico, pero fracasó en su intento ya que la censura prohibió la representación de las dos primeras obras que se pusieron en cartel. La censura también actuó contra obras del propio Sastre: "Escuadra hacia la muerte" (1953), que recibió elogiosos comentarios de la crítica, fue levantada en su tercera representación y lo mismo sucedió con "Prólogo patético" (1954) y "El pan de todos" (1954), entre otras.
Su producción teatral está estrechamente ligada a la evolución de su pensamiento político, no solo en cuanto al contenido sino en la búsqueda de nuevas formas dramáticas. En una primera etapa su teatro fue de corte existencialista ("Uranio", "Cargamento de sueños", "Escuadra hacia la muerte", etc.). Ya entrada la década de 1950 la mayor toma de conciencia política desembocó en un realismo testimonial ("El pan de todos", "La mordaza", "La red" y otras).
A partir de la década de 1960 hay una mayor preocupación formal y es notable la influencia de la estructura teatral brechtiana ("El banquete", "Crónicas romanas", "El camarada oscuro)". El lugar de sus dramas es España, aunque las acciones transcurran en lugares lejanos de nombres exóticos, y sus temas la libertad, la lucha contra las injusticias, el terror de una nueva guerra atómica y la explotación del hombre.
Comprometido a fondo en la lucha contra el franquismo, sostuvo una notoria polémica con Antonio Buero Vallejo sobre el modo de luchar con el teatro para cambiar la sociedad durante la dictadura; mientras que Buero defendía el posibilismo, es decir, aprovechar cualquier resquicio que permitiera la censura franquista para intentar cambiarla desde dentro, Sastre consideraba más radicalmente que esta actitud era una claudicación y optó por un teatro extremista que apenas encontró forma de poderse representar fuera de cenáculos muy limitados merced a la presión de la censura y las dificultades que ponían los empresarios teatrales.
Alfonso Sastre escribió también cuentos de terror, género que toca ocasionalmente en su teatro y poesía y que recopiló en "Las noches lúgubres". También escribió crítica literaria y política y ejerce habitualmente como colaborador en varios periódicos. También escribió una breve autobiografía, "Sonata en mi menor", y hay editadas colecciones de cartas y alguna entrevista.