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Amor y odio tiene cuatro letras es un libro autoconclusivo, situado en Madrid, con el cliché de romance de oficina, en tiempo presente y narrada en primera persona por ambos protagonistas Silvia Altamira y Bosco Valdés, quienes se unen para salvar una editorial que no está en sus mejores momentos, por lo que tiene que sacar su ingenio y experiencia y dejar a un lado una relación que no empezó con el mejor pie.
El ritmo es rápido, fluido y te enganchan desde un principio ya que te contextualiza inmediatamente en su presente y te suelta ciertos misterios que te intrigan por saber qué y quién causó sus problemas actuales, tiene un buen equilibrio entre los diálogos y descripciones que ambos son divertidos, ligeros, te entretiene y te envuelven cada vez más.
Silvia a pesar de las presiones y una mala experiencia le añade a la historia una ligereza y dinamismo con sus ocurrencias y personalidad tan divertida, sarcástica y amante de la moda y Bosco le agrega un toque formal, familiar y de misterio, pues su pasado y problemas son destapados poco a poco que te da curiosidad conocerlo más. Amé ambos personajes con sus historias, su entorno y su forma de ser, como van evolucionando como persona y pareja que al final se complementan.
El claro contraste entre los protagonistas encaja muy bien con la historia, viven momentos e instantes de sus vidas personales y profesionales muy diferentes que, aunque tengan un objetivo en común no evita que tengan constantes choques y enfrentamientos que hace que el ambiente se tense y la atracción y química explote cambiando el rumbo de su relación por completo.
La trama es un romance de oficina en toda regla, con una relación de amor y odio que sabemos que en el transcurso del tiempo se va a convertir en algo mucho más íntimo y cercano, pero la forma en como lo desarrolla es donde volvemos a ver esa pluma tan característica de la autora, donde hace los clichés únicos, súper divertidos, apasionantes y con su gran toque de drama que no puede faltar, que te hace imposible dejar de leerlo.
Sabía que en los últimos capítulos me iba a encontrar con el drama esperado que subiera de nivel la historia y le diera un buen cierre, pero me sorprendió las vueltas un tanto inesperadas que tuvo que fueron entre muy dramáticas y un poco fantasiosa, que al final cumplen con el objetivo de terminar de una buena manera. Lo que me encantó es que crea un epílogo muy a lo Silvia, espontáneo, ameno y tierno.
¿Lo recomiendo? Por completo, si estás buscando una historia cómica, explosiva, ocurrente, ligera con un romance atrapante desde la primera página, lleno de tensión, un tire y afloje entre los protagonistas con personalidades y vidas muy equidistantes que se llevan al máximo de sus límites, experimentando vivencias y sentimientos nuevos y con buen equilibrio entre el desarrollo, el drama y las escenas picantes entonces no esperes más que este libro es el indicado.