En un tiempo donde flamea la bandera del siglo XXI con sus códigos de post-capitalismo tardío, estancado y desangelado, y que tiene, además, a la destrucción, la precariedad, la explotación, la desidia y al espanto como signos claros de época, hay un escritor que desde hace más de tre décadas entrega al mundo sus creaciones literarias, una tras otras y sin pausa, como ofrendas y señales inequívocas de la existencia de un territorio futuro y utópico donde la vid pueda ser de otra manera: más exuberante, más libre, más impredecible, más imaginativa, y sobre todo, más bella.
Periodista freelance: aparecieron textos en Crisis, Brando, Revista Ñ, Rolling Stone, Ni a palos, Eterna Cadencia, suplemento Cultura de Clarín, Radar de Página/12, suplemento Cultura de Tiempo Argentino, Inrockuptibles, Bacanal, Otra Parte, Anfibia, La Agenda, el suplemento Ideas de La Nación, Playboy Argentina, Revista Acción, Suplemento Literario Télam, Haciendo cine y Ahora Semanal (España).
Publicó Jada Fire (Difusión Alterna, 2011), Los Mantenidos(Funesiana, 2011), Tirando los perros (Gigante, 2012), 23 patadas en la cabeza (Difusión Alterna, 2013, Eloisa Cartonera, 2015), Humo (Vox, 2013), Calle(Milena Caserola, 2013), El condensador de flujo(La carretilla roja, 2015), Los Wachos (Editorial Conejos, 2015), Fractura expuesta(Interzona, 2015), La vida real(Viajero Insomne, 2015), Suena el afilador de cuchillos (Nulú Bonsai, 2016), 2 Poemas (Ediciones Arroyo, 2016), Working class hero (El ojo del mármol, 2016), Rejas (La carretilla roja, 2016) y Violencia doméstica (Santos locos, 2016)
Participó de las antologías: Esto pasa. Poesía en Buenos Aires (Llanto del mudo, 2015), Nunca seré poesía. Obra poética de Ricky Espinosa (Milena Caserola, 2015), Una remera rockera (ArteZeta, 2016) y Pobre diablo (Pelos de punta, 2016)
Lo leí entre los trayectos que hice de Buenos Aires a La Plata, como si fuera un ritual. Lo leí porque quería leer a César Aira por primera vez (aunque luego recordé que ya lo había leído) y me pareció una buena introducción. Lo leí sobre todo porque la ilustración que acompaña la portada de María Luque se me hizo preciosa, quizá por la combinación de mis dos colores favoritos: el azul y el rosado.
Recuerdo que al principio me emocioné, después sentí una redundancia que me agotó. Como si lo que estaba leyendo se repitiera una y otra vez. Me queda claro que Walter Lezcano sabe de Aira y lo ha leído. Pero sentí que le faltó algo más al libro. Luego incorpora una serie de textos que ya había publicado y que parece que todos comienzan igual.
Sobre la edición, encontré bastantes erratas (y eso que no soy tan buena para encontrarlas lol) y se me hizo complicado que las notas estuvieran al final del libro. Creo que finalmente, el libro cumplió su cometido: que me dieran ganas de leer a César Aira, aunque a ese señor de sonrisa sardónica no le guste la escritura de Bolaño.
Un libro de ensayos sobre la obra de César Aira. Tiene la particularidad de que cada capítulo está titulado con un título de la obra de Aira, del cual además se indica su fecha de escritura y publicación. La lectura es ágil y amena. Por momentos se detecta un poco de redundancia en los conceptos vertidos. Los últimos capítulos son versiones de textos que ya habían sido publicados en diversos medios.