Después de su Revancha , Kiko Amat reflexiona sobre los cimientos de la enemistad: el odio de clase, la desvalidez infantil... y la omnipresencia de la violencia. Este libro es un manual para comprender la enemistad, la fijación con lo antipódico, las acciones por despecho y el odio (con ocasional elevación) que suele acompañarlas. También es una confesión de estupidez en primera persona, una clase práctica sobre la utilidad del rencor y la venganza (la tirria indeleble como eficaz motor vital y artístico), y un lamento persistente por todo lo enunciado. En él hallarán reflexiones sobre los enemigos equivocados, los enemigos usables, los enemigos naturales, los enemigos invisibles (enemigos con piel de amigo), los enemigos instantáneos y más. Examinando cada uno de ellos tal vez descubra el lector que la animosidad puede, y debe, ponerse a buen uso.
Kiko Amat (1971) nació en Sant Boi de Llobregat, en la periferia barcelonesa. Su padre era rugbista, y su madre, auxiliar del manicomio local. Abandonó los estudios a los diecisiete años para ser mod, cleptómano, disquero, cajero en McDonald’s, operario de cadena de montaje en Seat Martorell, vigilante de camping, cartero comercial y camarero de un gran hotel.
Ha publicado las novelas El día que me vaya no se lo diré a nadie (2003), Cosas que hacen BUM (2007): Rompepistas (2009), Eres el mejor, Cienfuegos (2012), Antes del huracán (2018) y Revancha (2021). También es autor de tres libros de no ficción, Mil violines (2011), Chap chap (2015) y Los enemigos (2022).
Escribe regularmente para El País y El Periódico, codirige el festival Primera Persona en el CCCB y coconduce el podcast Psycholand
Me banco mucho la idea del odio, de que le caigas mal a gente y gente te caiga mal, porque me carga esta postura buenista de ser monedita de oro. Defender ciertas posturas siempre lleva a ser la pesada en la historia de alguien. Me reí, sí. Me cayó pésimo el autor, también. Un escritor muy hombre que puede escribir estas cosas bien parado en ese privilegio. Me dieron ganas de leer qué tienen que decir las mujeres y las disidencias sobre el odio, porque claro que odiamos, especialmente a señores como estos.
'Los enemigos' o de como mola ser Kiko Amat o de la forja del carácter desde el extrarradio (y los márgenes) o de la aventura de ser escritor sin estudios universitarios y encima publicar en la prestigiosa y jodida Anagrama.
Kiko Amat tiene talento, conocer el oficio de escritor (tiene más oficio que talento), es un personaje (en el mejor y en el peor de los sentidos), es sincero con sus lectores (una caterva de fanáticos de su obra y su modus vivendi) y consigo mismo y pertenece a esa raza de escritores (estilo Hemingway) que unifican en un todo literatura y vida, que sabe que van de la mano, que no se entendería en absoluto una sin la otra y que por lo tanto, desprecia a ese otro grupo de escritores cerebrales, racionales, 'puros', literatos, que viven la literatura al margen de la vida (puesto que la literatura se nutre de la literatura, la literatura es un todo en si mismo) y cuyo máximo exponente es J. L. Borges.
No lo sé, pero intuyo que uno de los 'enemigos' de Kiko Amat sería Borges. Yo, por mi parte, si he de posicionarme, soy más de Borges. Pero volvamos a 'Los enemigos' este breve tratado, no, es un ensayo (en el sentido que le dio Montaigne al ensayo) dónde Kikorro (si se me permite la expresión) da rienda suelta a su creatividad para hablarnos de algo que le motiva, le remueve y le mueve; su motor: el odio.
El odio como motor creativo, sí, está bien, pero qué más. El odio al enemigo desde el viejo Plutarco al también ya viejo Kiko Amat. El odio como impulso artístico, pedernal de la creación. Eres mejor si piensas en y contra tus enemigos.
El capítulo cinco, 'Enemigos instantáneos' me ha encantado, una larga lista de gente que 'odia' Kiko A. y que bien podría ser el inicio de un monólogo teatral (estilo Pepe Rubianes). K. A. tiene más de rubianesco (por lo de querer parecer un canalla) que de borgeano (de hecho es antiborgeano en la medida en que se postura antiintelectual).
Amat juega a seducir al lector, utiliza su verborrea (característica de su personalidad) para persuadirnos y aunque tiene un estilo poco académico, convence. Convicción a la fuerza, de un puñetazo en la puta boca, gilipollas, etc.
Al final de la historia todos diremos: yo quiero ser Kiko Amat. Un largo aplauso para el autor K. A., quien saluda desde el balcón de su casa en calzoncillos.
Aún no lo he acabado, pero no me hace falta hacerlo para saber que me encanta. Me hace reír a carcajadas, me hace sentirme identificada, me hace querer enseñárselo a todo el mundo, me hace querer basar mi personalidad en él y también aviva mi amor obsesivo hacia Kiko.
Quizás no sea del todo objetiva porque estoy enamorada de Kiko desde «Cosas que hacen BUM».
UPDATE: Ya lo he leído y reitero lo dicho. Kiko es brillante.
Combrego plenament amb les reflexions sobre l'alteritat i com prendre partit dels enemics per fer-ne literatura. Combrego plenament sobre la necessitat de fer art i literatura de qualsevol estat de l'home, sobre els seus sentiments més obscurs i inconfessables.
Tot i les boutades pròpies d'un pamflet, Kiko Amat proposa una mena de corpus teòric que va molt i molt bé per entendre i llegir correctament una sèrie d'obres i autors al marge de les opinions buides i moralistes dels ofendiditos habituals i els hipòcrites de pa sucat amb oli que només es fixen amb el dit que assenyala la lluna.
Podria ser un assaig més profund i treballat, però perdria aquest punch de text urgent que tan bé li va a aquest format. És un text alliberador.
M’ha encantat el sentit de l’humor de Kiko Amat. En aquest assaig, més que un manual de l’enemic, hi trobarem un llibre molt personal, on l’autor combat els seus fantasmes per fer aquest joc sarcàstic i catàrtic alhora. Recomanadíssim.
Simulación e impostura: en algunas ocasiones dos personas son amigas porque ambas simulan ser quienes no son. Las encarnaciones impostadas de cada uno gustan al otro y de esa impostura nace su amistad. Por supuesto tal amistad está cimentada en material poroso, barato, que se vendrá abajo cuando caigan cuatro gotas.
Mira oye, obviedad que no había tenido en cuenta hasta ahora y explica muchas de mis "amistades" que se han ido a la mierda en más de una ocasión. No si es que al final siempre fuimos enemigos.
Me ha encantado este ensayo, no he podido parar de reírme, aunque admito que también ha influido que he escuchado el audiolibro narrado por el propio autor y creo que eso ha hecho que me ría más todavía. Pocas veces he leído a alguien que maneje tan bien el sarcasmo, la verdad, no había dicho más de dos frases y ya estaba metidísima y más que dispuesta a escuchar cualquier estupidez que quisiera contar. Mis capítulos favoritos han sido los primeros tres, aunque en general mantiene la misma línea hasta el capítulo final en el que narra una experiencia propia que hace que el libro tenga un tono un poquito más "oscuro". Admito que ha sido ese capítulo el que ha hecho que se me haga un pelín pesado y no le de más estrellas, pero es algo totalmente subjetivo, porque no tenía nada malo. Simplemente me ha gustado más la parte "mamarracha" y en la que va contando todos los tipos de enemigos con los que te puedes encontrar y cómo detectarlos o hacer un buen uso de ellos. Lo que más me gusta, además de lo que ya he dicho del uso del sarcasmo, es que me da la sensación de que no se tomaba en serio nada y a la vez se tomaba en serio todo y cómo se contradice cada dos por tres y se va por la vía de Tarifa contándote sus paridas. De verdad, una genialidad. Como único punto que me ha chirriado es que casi solo cita a tíos, menciona a su mujer solo para decir que le levanta la ceja o le "riñe" cada vez que está en modo odia y de vez en cuando se le escapa algún ejemplo un pelín rancio. Pero bueno, no es nada del otro mundo ni mega grave ni nada de eso, y al fin y al cabo es el punto de vista de un señor de 50 años y entiendo que el libro es purito humor y se nota que en ningún momento pretende ir por ahí. Total, recomendadísimo y más el audiolibro, que además son solo dos horitas.
Un juego literario donde el autor es tan excesivo que es difícil saber cuál es la posición del autor. Bueno, miento, la posición del autor es la literatura, y no hay mayor combustible literario que la enemistad y la competición. Kiko Amat teje un pamfleto irónico pero con un punto agridulce que demuestra cómo la vida es un material inestable, poliédrico pero muy explosivo. El libro tiene un sentido del humor que resuena mucho en mí y, además, está trufado de anécdotas jugosas.
Kiko Amat se luce con un ensayo mordaz, incisivo y mordiente. Derrocha una “mala leche” ingeniosa, directa y sin maquillaje mostrando por la mirilla de la ventana lo dañino que es vivir con odio y como lo sobrelleva.
Se auxilia de vivencias y de los motores que le mueven realizando un profundo y seductor análisis de la enemistad siendo elocuente, entretenido y convincente al punto de sentirte un cómplice más en la historia.
Como persona cuya consigna vital es “el odio es mi gasolina”, no puedo más que aplaudir este libro. No puedo ser objetiva con Kiko Amat porque su forma de escribir me hace odiarle de puros celos que siento. Merece la pena solo porque se ha preocupado en escribir una lista de varias páginas con las personas que odia.
He disfrutado de la lectura. No suelo leer ensayos y me ha parecido un libro muy interesante. Me han encantado las múltiples referencias culturales que hay a lo largo del libro. Me gusta la clave de humor y sarcasmo de lo más ácido que empapa el texto y me gusta que no todo sean referencias coolturetas, que también haya menciones a gente más quiche o cutrona de la cultura pop. No sé si sería amiga del escritor, pero, desde luego, sí que tiene un punto de vista interesante sobre casi todos los temas habidos y por haber y no creo que deje indiferente a nadie.
Algún terapeuta debió recomendarle al autor que escribiera sobre sus filias y sus fobias y algún editor desalmado tuvo a bien considerar que esa compilación sin sentido era digna de publicarse. ¿El resultado? Un texto absurdo donde los haya que ofende la inteligencia del lector. Sencillamente infumable.
Me regalaron el libro por compra en el Fnac por ser socia Y la verdad es que leyéndolo algunos capítulos por encima no está nada mal, me e reido bastante con algunos comentarios de el autor. 3'5/5
No voy a mentir. No es lo que esperaba y hubo un momento, hacia la mitad, en que estuve tentada de abandonar la lectura porque me pareció que era una oda al odio y que lo promovía, pero... Hay compasión, comprensión y sinceridad en la manera de desarrollar esta idea que en realidad me incomoda, porque formo parte de ella. Porque es fácil caerme mal como también me resulta sencillo ganarme la enemistad de los demás. Porque formo parte de ese grupo de gente que, después de pasarlo mal, se construyó un personaje rudo, deslenguado y preparado para responder a cualquier ofensa, incluso las imaginarias.
Una lectura interesante, sembrada de referencias para los que nacieron en los 70 que para mí eran prácticamente desconocidas y he tenido que buscar, lo que me ha permitido aprender.
Kiko Amat tiene una voz muy particular, entre lo erudito y lo underground que al principio me incomodó, pero quizá sea lo mejor de todo.
Creo que odiar a alguien por estar política y socialmente comprometido es una cosa como de los años ochenta, pero bueno, no hemos venido aquí a juzgar qué y cómo odia cada uno. En mi caso, odio mucho y muy bien, así que he disfrutado de este libro y de los procesos mentales que describe, con los que me identifico en importante medida. Me parece que está muy bien construido y que Kiko Amat formula reflexiones interesantes gracias a que tiene poco miedo a resultar mezquino (o incluso a hacerse daño), o a que sabe que la persona al otro lado del libro no lo es menos. Además, la selección de citas y referencias es enriquecedora. Supera lo anecdótico porque tiene realmente cosas que contar. Provechoso, como una buena enemistad.
Es original y muy divertido. Reconozco más a Kiko Amat (al de sus primeras novelas) en este pequeño ensayo que en "Revancha". Humor afilado, socarronería, prosa ágil y bastante conversacional. Funciona perfectamente como ensayo/opúsculo.
Kiko Amat se abre en canal para comprender el origen de sus enemistades y a la vez mostrarnos un espejo en el que muchos nos veremos reflejados. We’re human, after all.
me apetecia leerme un ensayo asi ligerito y ha entrao bastante bien: tiene reflexiones mu curiosas y en algunas de ellas me he sentio identificao asi q guay