El enfrentamiento de un hombre con su historia, su clase, su sexualidad.
A través de una serie de encuentros con personas que fueron parte de su pasado, el narrador de Los hombres que no fui se enfrenta a su memoria, a sus decisiones y a las derivas que ha tomado su vida, dando paso al retrato de "un mundo de formas bellas, tiránicas e infructuosas, de reglas inculcadas que podían llegar a ser mortales".
Con una mirada esclarecedora, conjugando melancolía y liberación, Pablo Simonetti escribe sobre las vidas posibles que vamos abandonando con cada una de nuestras decisiones, sobre la pertenencia y la exclusión, con el trasfondo de un Santiago en llamas que le permitirá al protagonista dejar el pasado definitivamente atrás.
Estudió en el Instituto de Humanidades Luis Campino; en 1984 se tituló de Ingeniero Civil en la Universidad Católica y posteriormente obtuvo un máster en Ingeniería Económica de la Universidad Stanford. A partir de 1996, se consagra a la literatura y ya al año siguiente gana el concurso de cuentos de la revista Paula, con el que se ha convertido en el más conocido de sus relatos, Santa Lucía. En 1999 publica en Alfaguara su primer libro, Vidas vulnerables, una recopilación de cuentos que obtuvo la Mención Especial del Premio Municipal de Santiago y que incluye el premiado por Paula. Su primera novela, Madre que estás en los cielos, sale en Planeta en 2004 y se convierte en un éxito de ventas en Chile que ha sido traducido a varios idiomas. Después han aparecido las novelas La razón de los amantes (2007) y La barrera del pudor (2009), esta última en Norma. El 11 de abril de 2011 debutó como presentador de un microprograma de literatura en CNN Chile denominado Letras Privadas, en el que el entrevistado comentaba un libro de su elección. El programa salió hasta fin de año y en él Simonetti entrevistaba todas las semanas a tres personas: cada lunes, miércoles y viernes se emitía un nuevo capítulo de Letras Privadas. A fines de 2011, Simonetti firmó contrato con Alfaguara para publicar su nueva novela en 2012, sello que reeditará también sus tres anteriores. Al respecto, Simonetti explicó: "Luego del término con Norma, empecé una negociación con las grandes editoriales, Random House, Planeta y Alfaguara, y ahí salió este reencuentro, que me da mucho gusto. Siento que Alfaguara lo está haciendo muy bien en Chile, en el resto de Latinoamérica y en España. El compromiso es publicar todos mis libros en estos lugares".
Colabora en los medios de prensa más importantes del país, entre ellos los diarios El Mercurio y La Tercera, con artículos sobre los más diversos temas y participa en programas culturales de radio y televisión.
Ha confirmado su homosexualidad ante los medios y en su sitio oficial tiene una sección sobre derechos sexuales. En medio de la discusión para la extensión de derechos a parejas homosexuales, Simonetti se presentó ante la Comisión de Constitución del Senado de Chile defendiendo el derecho a permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo.Es uno de los que instituyeron la Fundación Iguales, que busca "la plena igualdad de derechos de la diversidad sexual" y, como uno de sus voceros, ha participado en los debates del proyecto de ley de Acuerdo de Vida en Pareja. "Nuestra finalidad es trabajar por la igual dignidad de todas las personas en Chile y el reconocimiento legal del amor", dice Simonetti.
Entre sus actividades académicas, ofrece un taller avanzado de narrativa y dicta charlas en diversas universidades, bibliotecas, seminarios y ferias del libro, tanto en Chile como en el extranjero. Ha sido miembro del jurado de diversos concursos literarios.
Creo que es una novela sumamente sencilla pero que disfruté enormemente. Aquí les va el por qué:
Es una historia llena de Micro historias que van generando una historia de vida más grande. En cada capitulo, representado por medio de los recuerdos de alguna persona allegada al narrador, describe una historia de supervivencia diferente.
Se discuten temas como el proceso de encontrar la identidad de uno mismo, mantenerla, auto aceptación de orientación sexual, gustos, amor, amistad, la debilidad del cuerpo, abuso sexual y emocional, etc. Es una historia muy sencilla pero con un mensaje profundo.
Además creo que el número de páginas es el ideal: 191 pgs. Si hubiera sido más larga se hubiera caído todo. Esta bien balanceada.
Si quieres una novela emocionante, ésta no es para ti. Sin embargo si quieres algo ameno, tranquilo que te haga reflexionar sobre la sociedad en la que vivimos puede ser una buena opción.
Finalmente, y algo que casi olvido mencionar, es que este libro cuenta con diferentes facetas de representación LGBT+. Pero lo fascinante es que la perspectiva que se da es de una generación donde los valores conservadores les impidieron por años tener libertad sexual y de identidad. Esa reflexión de lucha por definirse es muy interesante.
Me dio mucha risa que literal todas las personas importantes para el narrador protagonista aparecieron justo en una misma venta de bodega abc1, al principio lo encontré muy inverosímil y después pensé que los cuicos son pocos y se conocen entre todos y recorren los mismos circuitos de consumo, así que tiene sentido (?).
Como con Murakami Haruki, Simonetti se ha vuelto un autor que siempre escribe la misma historia.
La misma trama, protagonistas, sucesos, lugar, el homosexual pesado que abusa de mujeres, las mujeres que van detrás de un gay, el protagonista gay y escritor, el gay joven de dinero que vive de fiesta, el "suceso" que obliga al autor a volver a un lugar de su infancia, etc. Se ha vuelto un poco aburrido, y qué castroso el "sufro y sufro aun con dinero y gente con dinero, qué buenos tiempos eran los de la mala infancia". Algo que nunca voy a hacer es sentirme "mal" por la gente con dinero, que el protagonista (ya no sé si es el autor) sufre porque se fue de vaciones al otro lado del mundo con su pareja y aun así no fue abiertamente feliz y bla, bla. O que la gente con dinero que pobrecitos por caer en las drogas, enamorarse del amigo o hacer tríos.
Y hasta parece que a Simonetti se le fue la clase más básica en escritura: nunca, en una historia inventada, ponga dos nombres tan pinches parecidos porque confunden mucho (aquí es Alejandro y Andrés; y otra pareja de mujeres con nombres casi iguales).
Las primeras veces que lees la historia sí es llamativo, pero ya la 4ta novela igual del autor, ya no se perdona. Aquí lo que me encantó fue la mención del amigo de juventud (medio) gay que recrimina aparecer en una novela del protagonista/autor que me parece se refiere a Desastres Naturales; y lo que me gustó fue la parte de un trío con alguien cercano a la casa y el verdadero terror y sufrimiento de la "muchacha" y su historia. Solo al final se "redime" un poquitín con lo de arder.
Pero la verdad la novela no agrega nada nuevo a leer cualquier otro libro del autor.
La idea de los hombres que no fuiste... daba para muchísimo más.
Me sigo debatiendo entre si darle 2.5 o 3 estrellas. Esta fue una lectura a la que le tuve expectativas desde el momento en que supe de su existencia, pero que, desafortunadamente, no las cumplió.
El ritmo de la narración y el temple anímico impregnado en este me hizo batallar muchísimo para seguir con la lectura. En varios puntos se torna tedioso y no me fue posible conectar con ninguno de los personajes que se mencionan a lo largo de la historia.
Destaco que toca temas como la vivencia de la homosexualidad en otra época, el valor de las amistades y muchos otros que considero son spoilers de la trama, pero creo que la misma brevedad del libro y la manera en que está escrito no favorece el impacto de estos a la hora de leer.
Me gusta pensar que el libro llegó en un momento que no le pertenece y que si lo retomo más adelante me encontraré con una lectura más placentera, pero por el momento me quedo con la desilusión que fue este texto.
He amado este libro. Fui a la presentación que hizo el autor y me llamó la atención la sustancia política de la que hablaba en su novela y no es que trate de política en si el libro, pero la vida de su protagonista está demarcada por una sociedad que hace daño.
Es un libro lgbt hasta el rabo, nos cuenta historias de vida de gays, lesbianas y otros. Breves, pero que conformaron la vida del prota en algún punto.
Es su estilo, claro y sencillo, el lugar desde donde escribe, que me hace resonar de una manera singular. Son los rostros, las personas y los recuerdos que vuelven a la vida e invitan a recordar, a resignificar y por qué no, a perdonar(se). Esta novela es hermosa.
La historia comienza con la venta, de la que, por muchos años fue el hogar del protagonista. La visita a cada rincón de esta casa, le trae una serie de recuerdos muy específicos con personas muy significativas en su historia personal y en su identidad sexual. Esto me ha encantado, ya que permite un acercamiento más personal, más profundo al protagonista y de cierta forma, me ha permitido reflexionar en que las condiciones de la comunidad LGBT+ aún faltan por progresar.
En lo personal, me parece que este tipo de novelas nos puede humanizar, además de llevarnos a cuestionamientos sobre los privilegios en una sociedad que aplaude lo patriarcal y heterosexual y pretende desaparecer la diversidad.
Un relato personalísimo a través de los recuerdos del autor que, en una visita a su ex casa, va recorriendo sus distintas versiones en el tiempo y que son guiadas por aquellas personas con quienes las compartió. Pablo nos comparte sus experiencias, la gente con quien las vivió, lo que le significaron y nos ilustra mucho de los clichés con que a veces lidiamos en la comunidad gay. Una sentida obra que se agradece pues me hizo sentir identificado.
Es una novela muy personal, me gustó sentirlo como un libro de confesiones honestas, sin prejuicio de contarlas y que revelan que a veces vivimos caminos que no nos definen como personas pero que algún momento los cruzamos.
Conforme avanzaba en la lectura, me parecía estar frente a la autobiografía del autor, al encontrar algunas similitudes con el personaje principal; ambos son ingenieros, pertenecen a una familia burguesa, vivieron un proceso de confrontación con su familia al manifestarles su identidad sexual y, finalmente, ambos dejan su carrera profesional para dedicarse a la escritura.
Guillermo Sivori, el protagonista, asiste a una subasta de antigüedades que se realiza en el departamento donde vivió con su pareja 20 años atrás; conforme recorre las diferentes habitaciones y espacios del mismo, va encontrándose con personas con quienes convivió en el pasado y recuerda algunos de los momentos compartidos.
Los hechos se desarrollan el día en que se da el estallido social en Chile, detonado a causa del aumento de precio en el transporte público de ese país; en una época en la cual los chilenos vivían un proceso de transición política de la dictadura a la democracia.
Es una historia de duelo, no solo porque los recuerdos de Sivori parten de la muerte su amigo Talo, sino también por el fallecimiento de Carmen, una mujer importante para él, así como por la ausencia física de ciertas personas en su vida y por lo que perdió al declararse gay, ante una sociedad muy conservadora, en la que el machismo, la misoginia y el clasismo estaban muy arraigados en ella, y en la cual la homosexualidad era muy “condenada”.
Una vez más el autor chileno, quien es un gran activista que lucha en favor de los derechos de la diversidad sexual, refleja en sus personajes aspectos de su vida familiar y nos muestra lo difícil y doloroso que puede ser para alguien, que no está cómodx con el género sexual con el que nace, al luchar por satisfacer los deseos y expectativas de la familia y de la sociedad a la que pertenece.
No olvidemos que antes que todo, somos seres humanos, independientemente de las preferencias sexuales de cada uno y todos, son excepción, merecemos respeto.
Me da lata evaluar a Simonetti con solo dos estrellas. El libro es de fácil lectura (me lo leí en dos tardes), con algunos personajes entretenidos e historias que llenan todo lo que implica la vida: amistades profundas, problemas familiares, abusos de sustancias, identidad, fidelidad, etc. Me hubiese gustado que ahondara más en los personajes de Pedro o del hermano del protagonista, Antonio. Me emocioné con la historia de Luisa y la de Cristóbal me calentó a morir.
Leí Madre que estás en los cielos hace unos 12 años y me encantó. Por fin encontré un autor que hablara de la homosexualidad y la relación con la madre en un contexto nacional, algo con lo que pude empatizar muchísimo. Se convirtió en mi libro favorito, y en el de muchos amigos también.
Luego me leí Jardín y otros libros con más distancia, pero siempre feliz de leer al autor. Sin embargo, después de 12 años y tras varios años fuera de Chile, me choca mucho la obsesión de Simonetti con los apellidos italianos y viñosos. La apreciación por el arte y la naturaleza en sus libros antes me parecía linda e interesante, pero ahora la encuentro un poco tediosa y pretenciosa.
Siento que cuando el protagonista dice "La universalidad se alcanza desde lo particular" en el capítulo de Yael, es una manera del autor de defenderse frente a las críticas hacia su propia literatura. Yo sí creo que escribir absolutamente cada libro con detalles repetitivos sobre apellidos, barrios, colegios y expresiones de la élite perpetúa el clasismo. Es un handicap que no le permite universalizar la novela. Esto me sorprende aún más, considerando cómo finaliza el libro, haciendo alusión a un quiebre social donde no debería haber cabida para este tipo de payasás.
Al comienzo, me resultó inverosímil la posibilidad de que la historia ocurriera toda en un círculo tan cerrado, casi hermético donde los nombres y los espacios terminan por cruzarse. Mas adelante, me cuestioné francamente la posibilidad de que realmente esto ocurre en la realidad. La marcada distinción de clases se me antojó excesiva, pero me lleva a la misma interrogante ¿no pasa esto así en realidad?
Es una historia simple, que rememora personas como capítulos y cuenta la historia de vida de Guillermo, que en algún punto por lo íntimo me pareció autobiográfico. Inevitablemente me llevó a buscar personas e historias en mi historia con el mismo grado de significación y felizmente encontré y disfruté con el recuerdo de algunos.
La relación, fondo donde ocurre todo lo descrito, me pareció narrada con una honestidad palpable. Atravesada por las grandes dificultades que toda pareja supongo que pasa, por los descubrimientos personales que terminan en la construcción de la pareja y en su fin. Simonetti logra que este tránsito sea real, se lee real, sin adornos y con la fragilidad justa.
🏳️🌈Un gran libro para reflexionar y aprender sobre las complejidades de ser una persona LGBTQ+ en Chile en los 80s
📖En "Los hombres que no fui", el autor visita la que fue su casa por muchos años y comienza a recordar pedazos de su vida, a medida que recorre cada habitación y se va encontrando con algunas caras familiares. Mientras va recordando, hace un reflexión sobre todos esos hombres en los que se pudo haber convertido a lo largo de su vida si hubiese tomado diferentes decisiones. Sin embargo durante el libro vamos conociéndolo mejor y podemos ver como todo lo que vivió lo forjó en el hombre que si es ahora.
Esta es una gran lectura si quieres leer algo con representación LGBTQ+ que no sea literatura juvenil y si quieres entender más sobre el contexto socioeconómico y político que se vivía en Chile en los 80s y como afectaba a las personas de la comunidad. Se habla también sobre la epidemia del SIDA y la sentencia de muerte que significaba, además de navegar ciertos sucesos históricos de dicho país.
Es una novela muy íntima y a la vez muy comunitaria. Todos los que tenemos por maldición pensar demasiado, recordamos y repasamos mentalmente ciertos hechos o decisiones de nuestras vidas al enfrentar un acontecimiento. Precisamente, este libro relata cómo Guillermo (un Alter ego de Simonetti), va recordando personas y situaciones determinantes en su vida al visitar un remate en su viejo departamento (en el edificio el barco en el barrio Bellas Artes). Un novela que muestra lo difícil de asumir la homosexualidad en los 90s en Chile. El temor al sida, la soledad, la presión familiar, el prejuicio, las fiestas, las drogas, los excesos y el amor, son elementos que dan vuelta en esta novela que conecta con aquellos hombres que el protagonista no fue y que le definen su identidad en el presente. En esto último, la riqueza de este relato, pues conecta con las decisiones que uno como lector y ser humano ha vivido. Esto porque en eso que no fuimos es donde se encuentra la clave para entender lo que realmente somos. Entretenida, de rápida lectura, inteligente, no pretensiosa, breve y sin eufemismos para abordar los temas. Las cuatro estrellas asignadas son porque quizás quedé con gusto a poco y me hubiera gustado un poco más de profundidad, pero eso ya sería otra novela, una que ya no fue.
This entire review has been hidden because of spoilers.
This is an easy read. Full of chilenisms that at times are funny [to me]. Basic sentences, double spaced, large font. Ha ha...
The story is biographical. Divided in smaller chapters according named after the authors friends and lovers. It's contemporary but still, fiction.
To start reading is hard. As the story line doesn't catch attention. It's sort of boring. However, there are couple of chapters that are fun, light and enjoyable. The gay adventures are fun to read too.
The ending is tragic. A big social disturbance and fires. No one is apparently dead but still, one hopes the social disturbances don't go that far. THat'd be so destructive and shocking for the population. Ugh...
Es una lectura rápida. Trata sobre el viaje mental de un hombre, visitando la subasta en una casa donde vivió y perdiéndose en los recuerdos de su juventud con aquellas personas con las que se encuentra o que algún objeto en especial evoca.
Es la primera lectura que hago del chileno Pablo Simonetti y no ha estado mal. La primera vez que la empecé, la dejé tras el primer capítulo. Sin embargo, ahora en verano necesitaba alguna lectura fresquita y ligerita con la que entretenerme unas horas y la he leído de una sentada. No creo que sea nada que se me clave en el recuerdo, pero ha sido muy agradable leerla.
El libro se compone de breves recuerdos que llevan a explorar el pasado del narrador. A través de aquellos episodios es posible conocer como él fue cambiando conforme pasaba el tiempo. Las decisiones que tomó, y sus consecuencias lo llevaron a ser la persona que hoy es. Este texto te lleva a reflexionar cómo hemos crecido en la vida, cómo conocemos personas, creamos vínculos que pueden o no ser duraderos. Todo eso nos conforma como seres humanos
Es un relata breve y muy rápido de leer, no presenta grandes contratiempos. ¿Toda vida pasada fue mejor? El protagonista nos muestra su pasado y personas a través de la visita a su antiguo departamento. Me gusta el tema de ser homosexual en los 80 en Chile, deja una línea ahí que podría haber explotado más. Me pasa que es tan ABC1 el mundo donde se mueven qué me cuesta mucho reconocer los lugares o identificarme con los personajes.
No esperaba que me cautivara tanto este libro. Pero con una forma de escribir muy accesible, el uso de referencias urbanas y unos personajes bien construidos, Pablo Simonetti logró construir en Guillermo un narrador con el que rápidamente empatizas. Alguien que logró ver más allá de su círculo conservador para abrirse a la vida y a su verdadero yo. ¡Me encantó!
A través de una serie de encuentros con personas que fueron parte de su pasado, el narrador de Los hombres que no fui se enfrenta a su memoria, a sus decisiones y a las derivas que ha tomado su vida, dando paso al retrato de «un mundo de formas bellas, tiránicas e infructuosas, de reglas inculcadas que podían llegar a ser mortales».
Entretenido, muy rápido de leer, cercano. Hace reflexionar respecto de las versiones de uno mismo a lo largo de la vida. Sigue el estilo del resto de los libros del autor. Para todo lector.
Un libro rápido y entretenido. Nostálgico, inevitable terminar mirando al propio pasado y pensar en las decisiones tomadas o no. El final, gusto a poco, pero en general una novela redonda de principio a fin, muy en el estilo de Simonetti.
Una descripción que nos mueve por estratos sociales, temas de genero y drogadicción. Un texto donde toma elementos de la sociedad chilena actual, llámense estallido social, discriminación y opulencia. Una lectura para reflexionar.
Primer libro que leo de este escritor chileno. Me ha encantado el nivel de detalle descrito en cada escena de la historia; cada página esta llena de una sensible melancolía. Además, me agrada mucho el sector santiaguino donde se desarrolla la acción.