Es imposible que tenga palabras para describir este libro. Me las ha robado todas Ana. Pero la verdad es que yo no me he opuesto demasiado.
Empecé el libro tranquilita. Aunque intento mantenerme siempre objetiva en todos los ámbitos y no dejarme llevar por los prejuicios o la superficialidad, sabía que era su primer libro e intentando que eso no me condicionará, comencé a leerlo sabiendo que igual no era un WOW, pero tampoco pasaba nada. Seguía a Ana desde hacía un año y poco. Sabía lo mucho que estaba trabajando en el proyecto. Y las cosas bonitas que estaba enseñando al mundo con sus reflexiones sobre la V.I.D.A. No sé si tenéis oportunidad de seguirla en Instagram, pero es encantadora. Y cada vez que sube una historia, parece que se sienta contigo a tomar un café.
La cuestión es que empecé sin expectativas. Y las posibles que tenía, era más bien hacia abajo. No por ella. Me pasa con todos los primeros libros de los autores. Y lo bonito de eso, es que cuando aparece un libro como este, te sorprende para bien. Para arriba. Mucho. Mucho. mucho. Muy arriba.
Los primeros "capítulos" los lees porque te gusta su manera de contártelo. Va tocando sutilmente temas, que si habéis pasado por esas experiencias (tendréis que leerlo para saberlas) sabréis de lo que os hablo; que te llegan al alma. Y eso te va enganchando. Y eso me encantó. Sentirme tan identificada con ella que por un momento sopesé si esas letras las había escrito yo. Y a medida que crece y se profundiza en el autoconocimiento, quererse, valorarse, autodestruirse, lágrimas, risas amargas, risas dulces, risas bonitas, ansiedad, miedos, inseguridades... Necesitaba este libro.
Me he profundizado y estoy intentando profundizarme más aún en el mundo de la inteligencia emocional y psicología positiva. Y todos los libros de los expertos están muy bien. Muy mucho. Para arriba. Pero cuando alguien te lo cuenta de su mano. De su piel. De lo que ha vivido. Eso es otra historia. Y a mí me encanta que me cuenten historias. Y si empatizo tanto con ellas, más. Mucho más.
Ana es rebeldía, es carisma, cariñosa, risueña, divertida, pero también es una persona con defectos, con miedos e inseguridades. Ana no es perfecta. Y ella lo sabe todo el camino. Pero lo acepta al final. Cuando el cuerpo le pide que lo haga. Como nos ocurre a todos. Ana es humana, y eso ya hace que su historia tenga derecho a ser contada y leída. Si estáis pasando por un duelo emocional; os sentís solos e incomprendidos. Leed este libro. Es canelita en rama. Es magia. Os lo recomiendo muchísimo.
Eso sí, os aconsejo que si lo leeis por los motivos anteriores, tenéis que estar concienciados. Concienciados de que no estáis bien. De que no es vuestro mejor momentos. Concienciados que la vida cambia y que busca el equilibrio. Concienciados de que vais hacer lo posible para salir de ahí y que lo más difícil ya lo habéis conseguido: bajar al sótano y aceptar que le tenéis miedo. Concienciaos porque Ana revuelve almas y estómagos. A mí incluso hay veces que me costaba seguir leyendo porque la posible verdad me dolía demasiado.
"Suelta, salta y confía" ☀️