Estamos en clase analizando un texto de César en que habla sobre las dos esposas de Ariovisto, un rey germano. De una de ellas se dice que era regis Voccionis soror… Venga, a ver, ¿qué significa ‘soror’? «Hermana, prima, compañera», responde una alumna con el diccionario en la mano. Entonces saco este libro de la mochila y se lo enseño. Vamos a dejar a César a un lado hoy.
«Safo escribió, siglos antes de nuestra era, un verso que era un deseo, una esperanza: “Te aseguro que alguien se acordará de nosotras”, dijo. Quizá este es el momento para acordarse de ellas. De no nombrar solo a Cleopatra, Livia, Julia o Agripina, sino a esas mujeres que solo dejaron un leve rastro tras de sí, pero un rastro, al fin y al cabo, que podemos volver a sacar a la luz».
El trabajo que Patricia González Gutiérrez ha hecho escribiendo este libro es realmente admirable, es monumental. No sé ni por dónde empezar a explicaros lo que he supuesto para mí su lectura. Salgo de él más rica, más curiosa, con la sensación de haberme deshecho de un velo que me cegaba. También con la sensación de ser ahora mejor latinista y, sobre todo, mejor docente.
En Soror nos encontramos con un estudio antropológico e histórico de las mujeres en la Roma Antigua. Sólo con eso ya podríamos decir que se trata de un libro necesario. Pero es que no se queda ahí; no se limita a hablar de ‘algunas’ mujeres como se ha hablado ya antes. Aquí, la autora habla de LAS mujeres: de las niñas, de las ancianas, de las pobres, de las esclavas y de las ricas, de las prostituidas y las bailarinas pero también de las médicas y las emperatrices. Habla sobre el género y los estereotipos, sobre aquellas que los cumplieron a rajatabla y las que se los saltaron por completo. Habla sobre los abusos, las violencias y las desigualdades que sufrieron las romanas, evidenciando los abusos, las violencias y las desigualdades de los que no hemos podido deshacernos todavía en el s.XXI.
La historia de Roma ha sido tradicionalmente la historia del romano de clase alta, pero Soror rompe con esta tradición mentirosa señalándonos a esa multitud de la que no nos hablan los manuales, a aquellas que estaban ahí cuidando, produciendo, criando, luchando, algunas incluso gobernando, todas dejando, fuera grande o pequeña, su huella. Leer Soror nos ayuda a rescatarlas y, como deseó Safo, a acordarnos de ellas.