La vida es una paradoja
"Vivo sin vivir en mi y en tan alta vida espero que muero porque no muero" - Teresa de Ávila
Hay quienes ante una crisis pueden sucumbir, y hay los que las aprovechan para crecer como individuos y legar a la humanidad obras de trascendencia, como es el caso del Lobo estepario, del alemán Hermann Hesse. La trama gira alrededor de un hombre que quiere suicidarse porque está muy molesto con la superficialidad, el consumismo, la posibilidad inminente de una nueva guerra en Europa y el mundo, así como por la disfuncionalidad en sus relaciones personales, entre otras razones. Aunque Harry Haller se muestra como un hombre decente y que prefiere vivir en ambientes burgueses, de casas limpias, ordenadas y adornadas con flores, sin embargo en su habitación impera el desorden de libros, botellas de vino, residuos de tabaco, y su aspecto personal muestra mucho por mejorar.
El lobo estepario es una metáfora que fustiga el mundo del bienestar y la comodidad material que ha llevado al hombre moderno a descuidar y asfixiar su verdadera dimensión humana debido a la invasión de la tecnología y a un capitalismo financiero que no deja espacio para la solidaridad y las relaciones humanas desinteresadas; además, lo ha alejado tanto de la naturaleza que la ve como diferente y hostil. El hombre corre así el peligro de perder memoria de su lado más noble y sensible. Por ello es preciso llamar la atención, sacudir la conciencia de la sociedad, como lo hicieron algunos pensadores incómodos para sus sociedades, por ejemplo Sócrates (a quien apodaban El tábano de Atenas), Nietzsche y el danés Soren Kierkegaard que reprendió a la sociedad de su época por practicar una religiosidad superficial sin pasión ni compromiso, mera repetición mecánica de tradiciones vacías de contenido, adoptada por el mero hecho de que los padres, la familia, la mayoría de la sociedad se decía cristiana, más que por una auténtica aceptación de valores como el amor, la verdadera tolerancia y el perdón; el filósofo también criticaba la falta de racionalidad y madura convicción de sus compatriotas. ¡Tal y como han hecho los otros dos tábanos citados al comienzo en la historia cultural de Occidente!
El libro de Hesse, publicado en 1927, que muchos leímos por primera vez en los años sesentas y setentas y que cada día tiene más validez, es un relato de ficción filosófica en donde el protagonista pasa por momentos de alta tensión existencial en los cuales descubre las limitaciones de sus berrinches sólo porque la vida no se acomoda a sus sofisticados gustos intelectuales. Entonces, luego de una serie de experiencias renovadoras que le devuelven un poco la confianza en la vida y lo ayudan a recuperar su valía, a reír y mantenerse en pie, Haller descubre que puede cambiar el suicidio por la opción de hacer un trabajo de transmutación y superación de las paradojas que hacen parte de la vida.
En una de sus andanzas es invitado a un teatro mágico para locos cuyo costo de entrada es la razón, y como en La Canción de Sergio Stepansky de León de Greiff (Colombia, 1895-1976), en la que el cantante dice "Juego mi vida, cambio mi vida, de todos modos la llevo perdida", el personaje Hessiano se arriesga a aceptar el juego.
La lectura de El lobo estepario es sin duda un plato exquisito que los veteranos volvemos a consumir con gusto, y estoy seguro que muchos primerizos van a encontrar nuevos sabores con que satisfacer paladares exigentes.