Ahora que tengo su atención, Merca trata sobre Johnny, un cheto que toma... merca. El protagonista te cuenta a lo largo del libro como es su vida (de alta sociedad obvio y con todos los lujos), como son las fiestas a las que va, como es su familia y es como es tomar merca. Johnny es odioso y casi el 90% de las cosas le generan odio y/o asco. Sin embargo, el libro es muy entretenido y te genera una relación de amor-odio con él. Es un libro que se lee rápido y que no se esfuerza por hacernos reflexionar sobre el consumo de drogas o ciertos estilos de vida, simplemente es el protagonista hablando de él todo el tiempo. Esperaba un final distinto supongo, o con un cierre más marcado, pero me gustó mucho el libro.
Está muy bien como narración, pero el análisis sociológico, si es que cabe el concepto, me resultó demasiado simplista. El resultado, arroja una novela de mensaje bastante conservador.
Una libro que podría haber sido un cuento entretenido pero que sin embargo es una novela que no trata de nada y que no reflexiona sobre nada. Diría que es hasta un retrato infantil de lo que sería la vida de un treintañero rico y sin preocupaciones que básicamente concluye con un drogas igual a muerte. Leerlo o no leerlo es exactamente lo mismo. Irrelevante.
Merca es un libro sobre Johnny, un cheto desagradable que toma más merca que agua. Y eso es todo lo que pasa en el libro. Johnny odia todo y a todos, es incapaz de crear relaciones afectivas con familiares, amigos o parejas. Su idea del sexo funciona sólo a través del morbo. No le interesa nada y no tiene metas a ningún plazo. Y siempre todo regado con líneas y líneas de merca.
No hay una historia, un nudo que resolver, no hay un cambio en el protagonista, nada de eso. No hay comienzo ni final.
Lo interesante es que esto mismo pasa en las clases bajas, pero con merca de peor calidad. No creo que funcione como crítica social a la clase alta. Pero está muy bien escrito, no podía soltarlo incluso sabiendo que no habia ninguna historia.
El libro empieza fuerte, dinámico, con una escritura muuy fácil de leer y llevadera, lo cual durante algunas páginas engancha, pero al cabo de un tiempo se vuelve un poco repetitivo y aburrido. No hay ningún tipo de evolución de personaje, no hay personalidades bien retratadas, todo es pura acción sin reflexión, y encima esas acciones se repiten mucho. A la mitad ya me di cuenta de que sería uno de esos libros que terminan , y efectivamente así fue. Encuentro que el mensaje "drogas = muerte" y "pobres los ricos que no tienen amor real, mejor me quedo con mi pobreza y mis relaciones genuinas" son dos mensajes tremendamente conservadores, sobre todo para tratarse de un libro que se pretende transgresor.
Las drogas (especialmente las duras) y la incomodidad permanente van de la mano. La verborrea odiosa del protagonista, desprecio permanente a todo lo que se le cruza, no es más que un inconformismo que siente hacia sí mismo, sin ser explícito, obviamente (xq pa q? No es necesario ponerlo en evidencia).
Con el relato quede más convencida de que con la cocaina no. Básicamente por ese estado de pie profundo en el acelerador. Pensamientos por montones, uno encima del otro, rumiantes que maldicen. Una sensación de poder incompatible con la realidad, que solo se logra apaciguar con un par de Alplax.
Merca de Loys Lebrón fue editada por Alto Pogo en 2014
(Descatalogado)
Les compartimos la contratapa escrita por Leonardo Oyola:
"Leer Merca es como escuchar de principio a fin el Achtung baby de U2. Es rememorar aquella metamorfosis inesperada de la banda irlandesa en el que quizás sea su mejor disco. Loyds, un poeta que escribe su primera novela, le imprime a las páginas de estas noches ultravioletas y a estos días de rutina aparentemente inalterables un ritmo heredero del Menos que cero de Bret Easton Ellis. Pero con un pulso netamente local. Solo en superficie la prosa elegantemente cool y de apariencia bien lejana oculta la desnudez de una soledad protagonista tan cruel. Con un narrador que funciona igual a la Mosca alter ego de Bono, el Johny de Loyds también sale a pasear con su hermana la luna para dejar entrar su pálida luz y llenar su habitación como dice ese tema. Llenar tanto vacío con cocaína, mucha cocaína, a un cuerpo cada vez más flaco, al que hace rato su alma lo ha abandonado"
Very good book. Interesting main character, has all things in life yet feels completely empty, and the desperation and numbness grows every day he lives. Though he's not a likable character ("pienso que es mejor coger con uno mismo que romperle el culo a una pendeja de mierda", he says thinking of one of his "dates"), it's remarkable how the author achieves to keep us interested in what he does and thinks every day. Not for everyone, but if you're in for an interesting fast read, this may be a good book for you!
No sé bien qué decir... No es que me gustó, pero me entretuvo bastante. A pesar de que no hay nudo (es la historia de un cheto merquero y ya) está tan bien narrada que un poco te atrapa. La historia no me llega mucho porque narra experiencias muy lejanas a mí y el protagonista es MUY varoncito. Algunas de las situaciones que aparecen parecen creadas por la imaginación de Johny, el protagonista, sobre todo las sexuales. Son muy de varoncito cheto drogón, me parecieron muy forzadas. No sé si lo recomiendo o no.
Es una novela descoyuntaste. Te da vuelta las articulaciones de esa maquinaria que es tu cabeza. En primera persona, es como leer directamente del cerebro del autor, las barbaridades más alucinantes de un nene de mamá metido hasta el fondo en una adicción. Y lo más importante: se convence de no desear salir de ella.
Intenso, no pude parar de leerlo hasta terminarlo. Esos libros de ágil lectura que te acercan a un mundo desconocido, por lo menos para mí, el protagonista oscuro como el mundo que habita.
No fui la persona para la que estaba escrito este libro, no es a mí a quien le habla. Sospecho que puede hablarle a otros con mucha fuerza y frescura, quizás. La épica solitaria de un adicto a la cocaína, completamente vacío y rellenado con odio. El protagonista-narrador usa la palabra "odio" para empezar muchísimas oraciones del relato. Odia muchas cosas, desprecia otras. Ni la escritura ni el vacío ni el punto de vista resuenan en mí, aunque reconozco que pueden resonar en otros. La relación del autor con las palabras y con lo que relata parece sincera. Quizá su peor defecto sea su mejor virtud: habla un lenguaje personal, cuenta una historia palpable y verosímil, podría ir más hondo pero quizás se queda donde está como estrategia. Interesante pero no imperdible.
Quería leer algo de escritores argentinos contemporáneos y me encontré con este libro. Un libro fácil de leer. Tiene una buena narrativa, en primera persona, algo compulsiva, frenética, adictiva y honesta, que engancha desde la primera página.
Cuenta la vida de Johnny, un típico niño rico de Buenos Aires en sus 30, que no hace un culo y va por la vida sin rumbo. Un auténtico hijo de puta que odia y raja de todo a su alrededor. Trabaja en la empresa de su papá, mete cocaína todo el día y se tira algunas minas de cuando en vez.
El odio y la coca en exceso, las adicciones y los malos pensamientos dirigen las 220 páginas de este libro.
Después de un descargo de no haber leído sobre cierta clase social como escribían en su momento, Las olvidada (Silvina Bullrich, Beatriz Guido o Marta lynch) me recomendaron los libros de Loyds. Era relacionado a esa clase social que quería leer pero el relato o la problemática como el título ya lo adelanta, me pareció brutal.