Es extraño: Demetrio Melchor ha recorrido el mundo, pero sus relatos se concentran en escenarios distantes apenas a dos horas en auto. Para el escritor no es importante hablar de otras latitudes, cuando su universo está concentrado en dos puntos cercanos, en el norte. No se preocupa por ocultar a las dos ciudades madres que parieron su oficio. Reynosa es su Comala. Y todos los fantasmas que ocupan su memoria y sus recuerdos de chico son Pedro Páramo, que no encuentra descanso y regresa una y otra vez como los recuerdos que él rescata, como el del abuelo revolucionario en Por su madrecita santa, ¡no me cuelgue!, y aquellas voces de ultratumba, como la de Sal y verás mi rostro, que agitaron su ensoñación, cebada por los textos que devoraba para convertirse en un extraordinario lector.
Escribir cuentos es un arte, el autor lo domina muy bien. Narrativa ágil y concreta. Me gustó mucho. A quienes les gusta el género recomiendo este libro.
Demetrio M. Velasco hizo un excelente labor en sus 12, 13 cuentos que están reunidos en este libro.
Se sienten trabajados, tiene un estilo muy propio y hace homenaje a grandes cuentistas mexicanos. Cada cuento tiene un final muy desolador y sólo dos cuentos tienen un ligero toque de esperanza.
Cuentos pensados entre Mty, Reynosa y Tampico recorre 3 ciudades que tienen muchas cosas en común y otras no tanto... Hasta me atrevo a decir que más que un escenario estas ciudades son personajes fijos en la obra.
Ojalá le den una oportunidad. Cuento favorito: Yo no me quiero morir.
Primer libro de cuentos de Demetrio M. Velasco. El campo, la ciudad y la muerte están presentes en sus cuentos, todos bien contados. Mis favoritos, Lupe el carnicero, Hace tiempo que Federico vivía solo y Un Ford Thunderbird 74. Muy recomendable.