Algunas historias difuminan o emborronan su origen. A partir de ahí la vida se contempla y se completa con pequeños y grandes detalles que batallan en el día a día. Una joven profesora reinicia su vida en una nueva casa, lejos de otra época, probablemente acompañantes de otro hogar. Pero no está sola. Esa contemplación es compartida por el trasiego y la quietud, las miradas y los silencios de dos especiales, una perra y un gato. A través de ellos esa nueva vida se construye y quizá, al final, todo tenga un sentido.
Un tríptico de equilibrios, un mecanismo de precisión, un origami de delicadeza en una historia híbrida que muestra la magnífica calidad de la escritora sevillana SARA MESA. El texto cuenta con un lujo indispensable: el personalísimo proyecto gráfico de PABLO AMARGO, Premio Nacional de Ilustración y un genio.
Sara Mesa is the author of eight works of fiction, including Scar (winner of the Ojo Critico Prize), Four by Four (a finalist for the Herralde Prize), An Invisible Fire (winner of the Premio Málaga de Novela), and Cara de Pan (forthcoming from Open Letter). Her works have been translated into more than ten different languages, and has been widely praised for her concise, sharp writing style.
Qué pena llegar al final del libro y que dentro se queden Perrita Country, El Ujier y también Victorpe. Cada página es inolvidable, pero me quedo con este fragmento, que condensa muy bien ese escenario de convivencia y amor por los animales que retrata la obra. "Mirarlos es como mirar un misterio. Quizá están hechos de la misma sustancia de los dioses, de la magia que sincroniza los astros y ocasiona la telepatía. Quizá acariciarlos, sentir su calor y sus latidos bajo la humilde palma de la mano, es la única manera que tenemos de rozar la trascendencia".
Me encanta el estilo narrativo de Sara Mesa. En este pequeño cuento ilustrado nos muestra una breve historia de amor a los animales. Pero la autora va más allá. El Ujier, Perrita Country, incluso El pelón. Un gato para no sentirse sola, una perra para sentir amor, un pajarito que rescatar, pero realmente son los animales quienes la salvan, a ella, de una vida inesperada, de un dolor incurable. Es lo que tiene el amor incondicional de los animales, siempre es real y mejor que el del ser humano. Me encanta cuando dice: 《Los gatos empezaron a gustarme desde que llegó a mi vida el Ujier. Los perros dejaron de gustarme desde que llegó a mi vida Perrita Country. ¿Los hombres? Me gustaron un tiempo y ahora no. Ahora, ni en pintura.》
Me ha parecido un libro muy de disfrutón, para leer a sorbitos cortos y así gozarlo durante más tiempo.
Su nota media en GoodReads me ha sorprendido, por baja. Imagino que los que compartimos vida con bolas de pelo somos más generosos con las estrellas, al reconocer en cada página situaciones cotidianas. Una pena que se acabase tan rápido.
“Los gatos empezaron a gustarme desde que llegó a mi vida el Ujier. Los perros dejaron de gustarme desde que llegó a mi vida Perrita Country. ¿Los hombres? Me gustaron un tiempo y ahora no. Ahora, ni en pintura”.
Esta novelita corta es lo primero que leo de Sara Mesa. En apenas 112 páginas, enseguida es patente su maestría con la palabra. La protagonista apenas nos habla de sí misma, pero todo lo que nos cuenta nos habla de ella. Utiliza pocas palabras pero muy bien escogidas creando imágenes tan vívidas que parece que estamos observando nosotros mismos la escena y, a través de ellas, entramos de lleno en la mente de la narradora, haciéndonos partícipes de sus inquietudes, sus sentimientos, su forma de ver la vida.
Todos aquellos que alguna vez habéis convivido con animales (gatos o perros), deberíais leer esta novela. Me ha hecho sonreír tantas veces al describir las actitudes del Ujier y de Perrita Country al recordar a mis queridos peluditos (que ya no están conmigo)…
Es una historia de amor a los animales. Pero también de soledad, de cambios inesperados en la vida que no sabes a donde te llevan y en los que, a pesar de todo, siempre hay esperanza. Y la compañía de corazones inesperados que te calientan el alma.
Sin duda, una autora de la que leeré más libros. Me ha encantado.
La protagonista, innominada, bien podría ser la misma que la de Un Amor: Nat. Tiene la misma relación con El Señor de los Petardos que Nat con su casero; la misma relación con Victorpe que Nat con el hippie... Pese a sentir que leía una adenda de Un Amor, esperaba disfrutar más los momentos con Perrita Country, Ujier y Pelón; su relación o, mejor dicho, su no-relación, pero ni eso. No he conectado, no me ha llegado. Quizás es que tenía las expectativas muy altas. No se por qué, al leer la sinopsis supuse que me encontraría con una versión extendida e ilustrada de “Lluna” mi capítulo favorito de “Canto yo y la montaña baila”, pero no. Y claro, menuda decepción.
No es éste un libro que yo hubiera escogido leer, mucho menos comprar. Me vino inesperadamente en una suscripción que yo pensaba había cancelado y a ese chasco se unió recibir un libro finito y aparentemente bastante infantil. Y con ese título, “Perrita Country”. Sin embargo, ha sido sorprendentemente agradable leerlo, dejarme susurrar esas meditaciones, reflexiones sobre seres y cosas pequeñas e insignificantes que son las que dan sentido a nuestra existencia, la sal de la vida. En un tono pausado, meloso y evocativo, pequeñas estampas del día a día de una voz tierna, amorosa, más profunda de lo que a priori reivindica.
Estaba flipando con que me estuviese gustando una historia como esta. Luego me he acordado de que la ha escrito Sara Mesa y todo tenía sentido. La amo ❤️
La narrativa de Sara Mesa siempre es impecable. Tiene una forma de escribir muy característica y cercana que suele llevarte de la mano a través de todo el relato.
Pero en esta especie de cuento se ha superado. Ha logrado despertar en mi una ternura inmensa hacia esos tres animalitos, Perrita Country, El Ujier y el Pelón, sin ser yo una gran amante de los animales.
A través de su relación con estos animales nos habla también de soledad, de madurez, de cambio, de independencia, de miedo y de amistad.
Me ha encantado. Me he sentido identificada en muchas reflexiones de la autora y es q yo también comparto mi vida con un perro (jack sparrow) y una gatita (Nina) que lo único que tiene de dulce es el nombre. Menuda es mi reinona. Me lo he pasado genial leyendo esta historia que recomendaré sin duda a todos aquellos amigos amantes de los animales. Una auténtica delicia muy real y tierna. Ahora quiero leer más Sara Mesa.
Qué sorpresa. Pese a mis reticencias me ha conquistado en cuanto he empezado a sentirme identificada. Me he divertido mucho, sobre todo con las pullas sutiles.
Me ha encantado descubrir a Sara Mesa con esta pequeña joya. La elegancia de su escritura, sobria pero llena de vida y sentimiento, es una gozada. La historia es un artefacto literario de primera, uno de esos que dibuja una sonrisa y a la vez traza una parábola entre la cabeza y el corazón porque, más allá de Perrita Country, el Ujier o Victorpe, nos habla de una forma de ver y de verse, de percibir el día a día como un regalo sin darle demasiada importancia. Las ilustraciones de Pablo Amargo son otra pequeña maravilla, un plus que realza la belleza de todo el conjunto.
No fue la lectura para mí. Tuvo, sin embargo, momentos de cotidianidad apacible que disfruté.
《Los gatos empezaron a gustarme desde que llegó a mi vida el Ujier. Los perros dejaron de gustarme desde que llegó a mi vida Perrita Country. ¿Los hombres? Me gustaron un tiempo y ahora no. Ahora, ni en pintura.》🐈🐩🐕🐦🪴
Me ha encantado. Es sencillo, tierno, describe tan bien la cotidianeidad de perros y gatos juntos que me emocionó. No hay una trama sino que so pedazos de vida. Hay muchas facetas de los animales, de su personalidad, que solo salen cuando conviven con otros animales. Eso es lo que nos muestra la narradora. Y tiene un pellizquito de realidad pandémica que me encogió el corazón porque no estaba preparada para ello.
"Yo me siento en paz. Miro a mis animales. Su fragilidad ante nuestra ignorancia, su vulnerabilidad ante nuestra crueldad. El secreto de su existencia, que guardan bajo llave."
Aunque soy amante de los animales y pese a compartir varios puntos con la autora e incluso preguntas.
Veo un libro bastante plano que me parece un elemento de Marketing más. Me explico, han cogido a una autora en alza con un ilustrador de renombre para tener más posibilidades de venderlo.
Al final, supongo que es porque esperaba mucho más y me siento un poco decepcionada 😅😅
Tenía pendiente este libro desde enero, pero como era corto, decidí dejarlo para más adelante. Si bien no iba al libro con ninguna expectativa, creo que es bastante flojo.
El libro cuenta una relación de una mujer con sus animales y aunque las reflexiones que aparecen son interesantes, no llega a tener la chispa necesaria para que permanezca. La prosa es buena y se lee fácil, pero la historia, no da más de sí.
«Los gatos empezaron a gustarme desde que llegó a mi vida el Ujier. Los perros dejaron de gustarme desde que llegó a mi vida Perrita Country. ¿Los hombres? Me gustaron un tiempo y ahora no.»
Aunque ya tiene un precioso gato gordo, la protagonista, una joven profesora, ha decidido adoptar un perro. Imagina un perro grande y protector, apacible y elegante. «Un perro capaz de leerle la mente intuir los vaivenes de mi alma, con hermosos colmillos blancos y el pelo suavísimo. Un gran perro que me sirva de guía y de almohada».
Perrita Country no cumple con esos requisitos. Esta enferma y hay que darle una pastilla diaria el resto de su vida; sin embargo, a veces no eliges a tu mascota sino ellas te eligen a ti.
Ahora, el tener dos especies diferentes en casa, despierta un bosque de preguntas sin respuestas. El misterioso mundo de los animales y nosotros. La exploración del vínculo indescifrable que tenemos con nuestras adoradas mascotas.
«Si uno se marchara, ¿lo echaría el otro de menos? ¿Recordarían su existencia conjunta? ¿Se sobrepondrían a la soledad? ¿Se quieren? […] De haber amor, o al menos afecto, ¿es creciente o estático? ¿Podría menguar? ¿Cabe en ellos la decepción, el hastío?»
‘Perrita Country’ es el más reciente libro de Sara Mesa con bellas Ilustraciones de Pablo Amargo. De la escritora española, ya no hace falta que eche más flores. Fue uno de mis mejores descubrimientos de pandemia junto a Stefan Zweig, Amelie Nothomb y Fernanda Melchor (quizá también pondría a Svetlana Aleksiévich pero son lecturas que deprimen). Entraron al grupo de escritor@s de los que intentaré leer todo lo que publiquen.
Pd: a esa lista ya casi entran Mariana Enríquez, Valeria Luiselli y Liliana V. Blum.
Sara Mesa es una autora que maneja el lenguaje de manera precisa. A mi gusto le faltó un poco más de emotividad, pero quizás es porque soy muy animalera. La parte que más me emocionó fue la de Pelón, en este momento se me hizo evidente la intención de la autora por hacernos pensar en el desconocimiento y el misterio que envuelve no solo nuestras relaciones con los animales, pero de paso las que tenemos con los seres humanos.
"Quizá acariciarlos, sentir su calor y sus latidos bajo la humilde palma de la mano, es la única manera que tenemos de rozar la trascendencia. Penetrar en su mirada es iniciar su viaje enigmático ante el que hay que guardar silencio e intentar no pensar. Hacer, mentalmente, una reverencia, ser amables y pacientes, reconocer su grandeza, nuestra pequeñez."
En varias partes del libro no he podido evitar acordarme del inolvidable comienzo de "Platero y yo"... Pero no se dejen llevar a engaño: en este libro hay mucho más por debajo. Es una historia de amor hacia los animales (del amor de verdad, del que acepta y celebra la idiosincrasia del "otro", del extraño). Pero, bajo esta superficie, se adivina una profundidad que atrae y atrapa. Que solo a veces asoma a la superficie pero que, en las ocasiones en las que no la ves, sabes que está ahí, como el fondo marino.