Clark Ashton Smith (Long Valley, 1893 - Pacific Grove, 1961) fue un poeta, autor de relatos y escultor californiano que formó junto a sus amigos H.P. Lovecraft y Robert E. Howard un grupo literario que se dio a conocer en los años veinte y treinta del siglo XX y cambió para siempre el género fantástico y de terror. Los relatos de Clark Ashton Smith nos introducen en un universo remoto fruto de una desbordante imaginación que seduce al lector con selvas de flores venenosas e iridiscentes en las lunas de Saturno u ominosos y grotescos templos en la Atlántida o en Lemuria. Sus cuentos, decía Lovecraft, nos hablan de otras galaxias, mundos y dimensiones, pero también de extrañas regiones y eras de la Tierra: la primitiva Hiperbórea y su aciago dios amorfo Tsathoggua, el continente perdido Zothique, y Averoigne, fabuloso país infestado de pérfidos nigromantes en la Francia medieval. El presente volumen reúne los doce cuentos sobre el mundo perdido de Averoigne, un trasunto imaginario de la histórica región francesa de Auvernia, cuyos primitivos pobladores fueron sometidos por el Imperio Romano. Ya en la Edad Media, los antiguos santuarios celtas han sido sustituidos por castillos, iglesias y monasterios, aunque los ritos ancestrales, ahora proscritos, nunca desaparecieron y sus bosques milenarios se han convertido en hogar de hechiceros, brujas y toda suerte de vampiros, lamias y «loupgarous»... La presente edición se completa con los relatos y poemas pertenecientes al ciclo de Poseidonis –la última isla del continente perdido de la Atlántida, famosa por sus opulentos puertos y su arquitectura monumental de tiempos inmemoriales– y una selección de poemas en prosa de tema fantástico.
Clark Ashton Smith was a poet, sculptor, painter and author of fantasy, horror and science fiction short stories. It is for these stories, and his literary friendship with H. P. Lovecraft from 1922 until Lovecraft's death in 1937, that he is mainly remembered today. With Lovecraft and Robert E. Howard, also a friend and correspondent, Smith remains one of the most famous contributors to the pulp magazine Weird Tales.
Esperado volumen de Clark Ashton Smith por parte de la editorial Valdemar, que no decepciona en absoluto. Los ‘Cuentos de Averoigne’ son francamente buenos, con referencias a nigromantes, licántropos, hechiceros, lamias…, todo ello ambientado en la Edad Media. Los cuentos de Poseidonis son más flojos, así como los poemas en prosa.
Tercera antología que nos trae Valdemar de los siniestros parajes imaginarios de Clark Ashton Smith para solaz de su insaciable ejercito de frikis de lo gótico ¡Iä, iä, Valdemar!
Si con Zothique nos trasladamos al último continente de la tierra en un futuro tan lejano que el Sol ya apenas arroja sombra, donde la nigromancia y las artes oscuras campan a sus anchas, y con Hyperborea paseamos por las exóticas tierras preglaciares que inspiraron a Eibon para escribir su sacrílego libro, en esta ocasión visitamos la misteriosa región de Averoigne, en la más oscura y fanática Francia medieval, aislada de la civilización por retorcidas arboledas por entre las que acechan lobisomes y vampiros.
Esta es la única colección en las que veo que Smith consigue dotar de identidad a su universo fantástico sin reciclarse a si mismo. Con Zothique e Hiperborea no tuve la sensación de haber viajado en el tiempo o el espacio, sólo de estar campando por otro mundo de fantasía medieval o antigua, algo intermedio entre las aventuras de Conan el Bárbaro y los mitos griegos, salpicado aquí y allá por nombres muy sonoros, marca de la casa. Pese a que Clark Ashton Smith repite hasta la saciedad determinadas comparaciones, metáforas y vocablos, logra sumergirnos en una Edad Media oscura, siniestra y creíble, con olor a estiércol húmedo y auto de fe, con sus monstruos del folclore centroeuropeo y escenarios que podrían haber salido de un grabado de ese medievo demonizado por la ilustración. Incluso lo celta hace su aparición en algunos relatos en contraposición al catolicismo imperante, que se nos muestra inútil contra las muchas y muy variadas abominaciones salidas de la febril mente de Klar Kashton, ese sacerdote negro que hace de Lovecraft un escritor sobrio y contenido por su afán en adornar con un adjetivo todo sustantivo.
Dentro del Circulo de Lovecraft, son muchos los que consideran al californiano como el más literario de entre todos ellos. Creo recordar haber leído en una entrevista realizada por Fabulantes a Marta Lila Murillo, la traductora habitual del autor en nuestro país, que Smith utilizaba frases muy largas y alambicadas; no llegaba al nivel de subordinación enfermizo de Proust, pero si era algo palpable, al menos en ingles. Y si es verdad que se aprecia un evidente cuidado formal en sus cuentos, más destacable aún si cabe al tratarse de cuentos escritos para revista pulp, es decir, morralla -aunque no podría discrepar más con este calificativo-. Sin embargo, que escribiera para revistas regularmente, mejor dicho, que escribiera para comer, sí creo pudo llegar afectar, para mal, al autor, y es una sensación que ha ido haciéndoseme más palpable conforme más lo he leído. Me explico. Al principio de esta reseña he mencionado que Averoigne me parece su universo cuya identidad ésta mejor definida, precisamente porque sí sentía estar leyendo una historia ambientada en el medievo europeo, aunque vista a través de un espejo cóncavo y ahumado; pero es que ese sentimiento no lo he tenido con Poseidonis, su ciclo siguiente, ambientado en la Atlántida, que me parece un calco de Hiperborea por la repetición constante de los mismos elementos, a saber, magos y nigromantes, ciudades construidas con los materiales más hermosos que las entrañas de la Tierra pueden fabricar, grimorios de poder incalculable y ese exotismo en los nombres y las descripciones. Y quién dice Hiperborea dice Zothique, también. Esta claro que Clark Ashton Smith conocía y controlaba su oficio, y por ello tenía sus atajos para cumplir con los plazos. Creo que de ahí viene, y esta es mi opinión personal e intransferible, esa recurrencia de términos, metáforas y recursos estéticos que hacen que, al igual que Lovecraft, su estilo sea tan distintivo y, a la vez, parodiable. No es algo que afecte negativamente a los cuentos en particular, pero si lastra el conjunto en caso de que se opte por leer el libro del tirón, como suelo hacer yo.
Tomado como conjunto, esta colección es un tanto irregular: hay tramas que se reciclan, cuentos con desenlaces previsibles y excesivamente alargados por lo anticuado del estilo y atmosferas tan recargadas que resultan hasta cursis, especialmente en los poemas en prosa, que estoy seguro se disfrutarán mucho más en su lengua original, como suele ser habitual en la poesía. No obstante, también es un buena muestra de todo lo que hizo grande a este escritor, y hay relatos que son verdaderas maravillas del fantástico terrorífico. Si tuviera que destacar algunos, esos serían El escultor de gárgolas, mi favorito por su visceralidad; El coloso de Ylourgne, que no he podido evitar comparar con el supremo En las colinas, las ciudades de Baker; La hechicera de Sylaire, por su desenlace deliciosamente irónico y anómalo; o el mucho más sencillo La exhumación de Venus, que pese a lo previsible de su final tiene tanta fuerza esa última imagen que lo hace muy superior a otros con mayores pretensiones.
Si te gusta Lovecraft y las obras de su Circulo estoy seguro que ninguno de los defectos que he enumerado van a cambiar tu opinión, y es altamente probable que ya te hayas hecho con el libro o lo hagas en breve. Porque aquí sabemos a lo que venimos: a sufrir y a pasar miedo, y sabemos que eso Smith lo consigue, aun con sus excusables pecadillos. Si, por el contrario, no eres habitual de este género y quieres iniciarte en los misterios cósmicos, te recomendaría encarecidamente empezar por Zothique, que me parece su colección más completa, o puedes probar con una antología que reúna a las mejores plumas de este género. Eso si, que mis palabras no desanimen al potencial comprador. Vuelvo y repito: esta colección tiene relatos brutales, me atrevería a decir que de los mejores que he leído de Clark Ashton Smith, pruebas más que suficientes para confirmar que se trataba de un gran narrador de historias oscuras y terroríficas.
Confío en que sus acólitos más devotos no lancen anatema contra mi por lo atrevido de mis críticas, confío en que sabrán perdonar, y que por nada me lanzaran como sacrificio a Tsathoggua para obtener favores blasfemos y riquezas. Tal vez este confiando demasiado...
Clark Ashton Smith es junto a Lovecraft uno de los pocos autores pulp que me gustan. Y esto es porque el caudal e imaginación de ambos y las historias que eran capaces de imaginar siguen transportándote a mundos fantásticos y terroríficos un siglo después de haber sido escritos. Ambos vivieron penurias y no conocieron el éxito pero es indudable la gran influencia que han tenido en toda la narrativa de terror posterior. Lo que hace especial a Clark Ashton Smith es que en sus historias breves iba al grano y no necesitaba de los largos párrafos descriptivos de Lovecraft para plantarte una historia alucinante en unas diez páginas. No si esto es por imperativo de Weird Tales, que eran los que publicaban sus relatos pero en sus dos recopilaciones de Valdemar que llevo leídas he encontrado una gran colección de cuentos en donde la calidad es magnífica. En este tomo he disfrutado enormemente de los cuentos de Averoigne, una región medieval poblada por brujos, demonios y lamias que protagonizan unas historias variadas y divertidas. La parte de Poseidonis la he encontrado mucho más floja, por eso no le pongo las 5 estrellas, Aunque sólo por Averoigne ya se las merece. Las historias que más me han gustado:
El Coloso de Ylourgne(*****): nos encontramos a Gaspard du Nord, un antiguo aprendiz de brujo, enfrentado al villano Nathaire, un perverso y deforme brujo que está haciendo que los cadáveres se alcen de sus tumbas y se dirijan en masa a su ruinosa morada. Nathaire se convierte en gigante y va arrasando pueblos a su paso. El precursor de Ataque a los titanes.
Mamá Sapo(***): Divertida historia donde una bruja que en realidad es un sapo hechiza a un joven para seducirlo. El joven caerá rendido a sus falsos encantos y las pasará canutas.
El escultor de gárgolas(*****): Un escultor acusado de nigromante crea dos gárgolas para la nueva catedral de la ciudad, vertiendo dentro de ellas todo su odio y resentimiento; a tal punto que estas bellas pero aterradoras criaturas de piedra despiertan durante las noches para saciar los impulsos vengativos que el artesano les ha impregnado.
La hechicera de Sylaire(*****): Anselme, un joven idealista que se enamora de una mujer llamada Dorothée, quien no comparte sus sentimientos. Rechazado, Anselme se recluye como ermitaño en los bosques de Averoigne, donde finalmente conoce a Sephora, una hechicera de un mundo mágico, Sylaire, al cual puede accederse a través de un portal interdimensional. El joven cruza ese umbral y descubre, con espanto, que Sephora es en realidad una Lamia, y que su corte de sirvientes está formada por otros jóvenes idealistas, quienes alguna vez fueron sus favoritos, igual que Anselme, pero que ahora han asumido la forma de vampiros y hombres lobo. Divertidísimo final que te deja roto.
La santidad de Azédarac(****): Un fraile es enviado a enfrentar a un poderoso hechicero. El nigromante lo enviará mediante a una trampa a otro tiempo. Cuando regrese al presente todo habrá cambiado. Aparece el libro de Eibon que luego sería utilizado en los mitos de Cthulhu de Lovecraft.
De Poseidonis destaco los relatos El Último Hechizo y La Muerte de Malygris, donde se nos habla de un poderoso mago que una vez muerto sigue reinando desde su torre de hechicería y acabando con todo aquel que ose entrar en sus aposentos.
Excelente compilación de cuentos de terror sobre pérfidos brujos que viven en la provincia medieval ficticia de Averoigne. La magnífica y rica prosa del autor ya me la esperaba, así como los argumentos sencillos pero efectivos. Además, enriquece el libro una fina ironía y algunos momentos poéticos.
En resumen, obra imprescindible de terror fantástico que, si bien no llega a las cotas de maravilla del libro de Hiperbórea, esta a la par que el de Zothique, al que se asemeja más. Completan el volumen los cuentos sobre Poseidonis, también muy destacables, y poemas en prosa que, pese a parecer el hábitat natural de un mago de las palabras como CAS, es lo más flojo de la compilación.
Un libro que defintivamente se quedará en mi colección...
Cuentos de Averoigne, Poseidonis/ Poemas en prosa
Es una recopilación de relatos y/o cuentos o historias pertenecientes al llamado Ciclo de Averoigne que su autor Clark Ashton Smith realizó y que llega a tener, a diferencia de otros trabajos del mismo autor, un toque singular y único.
Las historias se sitúan en la zona bautizada como Averoigne, una inexistente región francesa en la que se desarrollan diferentes sucesos fantásticos, de terror gótico y atmosferico, que han tenido lugar supuestamente en nuestro pasado, entre la Edad Media y la Moderna.
Las historias de Averoigne se sitúan en un plano diferente al habitual en la literatura fantástica de la época. Los personajes, ya sean protagonistas o meros espectadores, no reaccionan de manera "normal" o realista ante los sucesos que acaecen a su alrededor; quiero pensar que se debe a qué el autor, da por sentado que los personajes saben de la existencia de los horrores que se narran, por experiencia propia, o por los rumores de aquello, información que se trasmitía de boca en boca, en la época en que se citúa la obra.
Se comportan como si estuviésemos ante la narración de una antigua leyenda, en la que lo extraño, forma parte casi de la vida normal. Gárgolas que cobran vida, gigantes que arrasan con gran parte del territorio… son sucesos terribles, pero que los habitantes de la región se toman con la misma filosofía, como la tradicion oral, que pasan de generación en generación, por lo que no les és indiferente lo que ocurre en aquella parte del mundo, pero no por ello, no sientan temor y respeto de aquella criaturas de horror con las que se topan.
Ahí radica la importancia de estos relatos: en transportarnos a un mundo que nunca existió, pero que entronca con nuestro pasado. Averoigne no es un lugar real ni nunca lo fue, desde luego, y las historias a las que cobija son en ocasiones demasiado escabrosas para lo habitual en nuestras leyendas; pero no por eso nos resultan extrañas, de hecho encontramos en ellas esa sensación de maravillarnos con un mundo tan increíble, creado por el autor y todas esas criaturas, nigromantes, hechiceros, brujos o brujas que hacen de este compendio una delicia al leerlo y descubrir, que el autor no solo escribió ese tipo de historias, sino que en otra fase como escritor se atrevió a incursionar en la poesía, específicamente a la prosa, pero hecha de tal manera que basta su siempre lectura para advertir lo profundo de su letra, al grado de sentir una conexión con su prosa que se convierte en poesía al momento de que experimentas su lectura.
Escrito con un vocabulario que imperaba a inicios del siglo pasado, es sumergirse en un mundo ya extinto pero que sigue manteniendo el interés en cada uno de nosotros que nos fascina el estilo de ese tipo de relatos, llenos de un ambiente, oscuro, pesado y sinestro tan característico de lo escrito en aquella época.
El compendio también tiene relatos sobres Poseidonis, lugar que, al igual que Averoigne es ficticio y nunca existió, y en sus narrativa de aquel lugar hace referencia a los continentes pedidos de las Atlántida, Mu, y Lemuria, con descripciones de ciudades, lugares y personas exóticas, entrelazando historias como una especie de precuelas o secuelas del relato en cuestión que estés leyendo, lo que hace aún más adictiva su lectura. En fin, un libro 100% recomendado.
Título: Cuentos de Averoigne Poseidonis/Poemas en prosa Autor: Clark Ashton Smith Editorial:Valdemar Línea: Gótica Páginas: 308 Primera Ed. 2021 Nombre original: The State of Clark Ashton Smith Para dura sin sobre cubierta #clarkashtonsmith #valdemar #cuentosdeaveroigne #librosdeterror
Clark Ashton Smith fue uno de los miembros más destacados del círculo de Lovecraft, junto a Robert E. Howard. Aunque también trató los Mitos de Cthulhu en varios de sus relatos, ha acabado siendo reconocido con justicia por sus ciclos propios enmarcados en tierras ignotas como son Hiperbórea, Zothique o este que os traigo hoy.
Averoigne es una provincia francesa situada no muy lejos de París, pero cuya realidad es muy diferente. Rodeada por brumosos bosques y escarpadas colinas entre las que se distribuyen castillos, ciudades góticas como la capital Vyônes y viejos portales a otras dimensiones. Región habitada por cultos satánicos, hombres lobo, brujas y todo tipo de horripilantes criaturas que acechan en la noche.
El ciclo abarca desde finales del siglo XII hasta la Revolución Francesa, con saltos temporales a épocas más pretéritas o incluso más allá del tiempo. No hay conexión argumental entre relatos aparte de la repetición de lugares y algunas sagas familiares de rancio abolengo, lo justo para transmitirnos cierta familiaridad de un cuento a otro.
Ashton Smith emplea un tono exuberante y descriptivo, de frecuentes arrebatos poéticos, consiguiendo así una magnífica ambientación para estos cuentos que son todo acción y en los que no hay lugar para el respiro. Porque esto es pura literatura pulp, publicada originalmente en las Weird Tales de los años 30 del siglo pasado.
Destacan “El escultor de gárgolas”, donde las obras de un artista reprimido asaltan a la población fuera de su control. Y el extenso relato “El coloso de Ylourgne”, en el que se narra la creación de un titán a partir de restos de cientos de personas para la venganza de un nigromante. Aquí veo clara influencia tanto para el manga “Ataque a los titanes” como para el clásico de Clive Barker “En las colinas, las ciudades”.
“La santidad de Azédarac”, “La hechicera de Sylaire” y “El final de la historia”, sin embargo, conforman una curiosa serie: el viaje del protagonista a través del tiempo (u otra dimensión) para encontrarse con una poderosa mujer, que se intuye que pueda ser una misma dinastía de lamias o hechiceras, a veces más bondadosas y otras malvadas.
“La bestia de Averoigne”, por su parte, es un fabuloso cuento de horror cósmico, sobre el acoso de un dragón extraterrestre procedente de un cometa a un viejo monasterio; mientras que “Encuentro en Averoigne” es una historia de vampiros al más puro estilo de la tradición Stoker.
Hemos recorrido ya dos tercios del volumen, pero aún nos esperan dos obras más breves. El ciclo de Poseidonis narra los últimos años de la Atlántida y en él destaca la siniestra serie dedicada al poderoso hechicero Malygris; pero también incluye “Un viaje a Sfanomoë”, relato ci-fi sobre el viaje a Venus de dos sabios, y “Un añejo de la Atlántida”, un onírico cuento de piratas. Cierra el libro una selección de poemas en prosa que nos muestran el lado más bello y romántico del autor, sin apartarse del todo de sus peores pesadillas.
La influencia de Averoigne se puede rastrear en obras modernas de fantasía oscura y terror como la película “El pacto de los lobos” o el videojuego “Bloodborne”. Y es que, a pesar de que su obra pueda encajar en la vertiente más noble de la literatura de pura evasión, su interés por lo tétrico y su extraño sentido de la estética no hacen sino situar a Clark Ashton Smith como uno de los grandes fabuladores del siglo XX.
Se trata de una colección de cuentos ambientados en el universo de Averoigne, una zona de Francia donde aún en la Edad Media queda un resto de los primitivos pobladores de los bosques. Generalmente no terminan bien estas historias, pero están estupendamente ambientadas. El volumen lo complementa Poseidonis una recopilación de cuentos breves situados en la última isla de la Atlántida, protagonizados dos de ellos por un hechicero supremo, y otro de ellos, el que mas me gustó de este ciclo de un puñado de piratas que encuentran una garrafa de vino perdido por los antiguos pobladores de la Atlántida, el protagonista de este relato, inaudito es un pirata puritano y abstemio ¿Dónde se ha visto eso? Al final un puñado de cuentos, escritos con truculentas descripciones muy breves. Libro en general bastante entretenido y con magníficos adjetivos.
Me ha gustado mucho mientras lo he entendido en su contexto espacial y temporal, pero resulta complejo ponerlo junto a un texto actual: el aroma Pulp ha envejecido terriblemente mal. Además, algunos ejercicios de lirismo de sus poemas en prosa me han producido risitas nerviosas porque no podía dejar de pensar que eran las cartas de amor de un preadolescente a su primera musa; sentía que estaba leyendo algo muy íntimo, exaltado y flojo a la vez, que no debería estar leyendo porque no estaba dirigido a mí y, encima, que no podía acabar bien. ¡He mascado la tragedia leyendo esos textos sin que el autor lo pretendiera!
La mayoría de las historias hablan sobre señores que andan detrás de señoras y que tienden en algunos casos a rayar lo incel...Me quedo con las historias que tienen otra índole, como "El coloso de Ylourgne" que me recuerda en muchos aspectos a Shingeki no Kyojin y es mi favorito o "Una cita en Averoigne".
Maravillosa colección de relatos y poesía en prosa que van un paso más allá de la literatura clásica gótica y enlazan más con los mundos de Lovecraft (algunos de los cuales son compartidos), si bien con un lenguaje más barroco y romántico que el genio de Providence.